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Los 30 años de un auto de ensueño

El Ford Sierra RS500 Cosworth, uno de los autos deportivos más icónicos de Europa, celebra sus 30 años de vida y la marca lo celebra en grande.

Los 30 años de un auto de ensueño

La historia del Ford Sierra RS500 Cosworth es similar a la de muchos otros autos deportivos que marcaron historia. Nació del deseo de la marca de ganar en las pistas y se convirtió en un ícono en los años 80 y principios de los 90, consiguiendo victorias inmortales en los principales circuitos del mundo.

Este resumen explica por qué los británicos lo acaban de escoger como el mejor deportivo jamás fabricado por Cosworth, lo que no es menor considerando la larga lista de impresionantes deportivos que han salido de las líneas del preparador de motores, incluyendo algunos de Fórmula Uno.

Pero vamos a sus orígenes. El Sierra apareció en 1982 como sucesor del Taunus, mostrando una estética futurista y exhibiendo una propuesta mecánica de marcas premium, incluyendo suspensión independiente y tracción trasera.

Poco después, y bajo la supervición de Ford Motorsport, nació la idea de crear un auto deportivo que pudiera ganar en el Grupo A en los diferentes campeonatos de turismos a nivel mundial. Pero la marca necesitaba cumplir con los requerimientos de homologación (se necesitana 5.000 autos de calle), y así nació el Sierra RS Cosworth, que vemos justo acá abajo.

Sobre la base del motor T88 de Ford, un dos litros de cuatro cilindros twin cam con 16 válvulas, Cosworth desarrolló un bloque deportivo incorporando un turbo Garrett y otras modificaciones, para generar una potencia en 204 Hp, la que con el arribo de las nuevas generaciones fue subiendo a 224 y 240 Hp. Nuevas suspensiones, caja de cambios y aerodinámica completaron un auto espectacular.

El Ford Sierra RS Cosworth se presentó en el Salón de Ginebra de 1985 y se puso en venta un año más tarde, ofreciendo una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,6 segundos y una velocidad máxima de 240 km/h. Se proyectaron para la venta 5.000 unidades, pero se fabricaron 5.545, y eso nos lleva al RS500 Cosworth.

Ford mandó 500 de esas unidades a Tickford, el afamado preparador de autos de propiedad de Aston Martin y que luego daría vida a Prodrive, para que las convirtiera en los autos que ganarían por todo el mundo.

Las diferencias entre el RS Cosworth y el RS500 Cosworth son básicamente las que competen al motor, el que recibió nuevos cilindros más resistentes, un turbo Garrett y un intercooler más grande, un segundo juego de inyectores, una bomba de combustible más resistente, un mejorado sistema de refrigeración y una nueva bomba de aceite, y una mejorada suspensión trasera.

En materia estética incorporaba un sopiler bajo, un alerón más grande y un parachoques delantero rediseñado, sin neblineros, para mejorar los flujos de aire al motor.

El auto se presentó a principios de 1987 ofreciendo 370 caballos de fuerza, pero en poco tiempo ya se ofrecía con mejoras que lo llevaban a unos 500 caballos de fuerza.

Así, el Ford Sierra RS500 Cosworth ganó carreras tan importantes como la Fuji 500 en Japón y las 24 Horas de Spa, en Bélgica, mientras se adjudicaba los campeonatos de turismo en Australia, Alemania, Japón, Nueva Zelandia y Gran Bretaña, además de la AMSCAR americana.

Con la segunda generación, Ford se aventuró en el Mundial de Rally con resultados menos notorios, ganando sólo el Rally de Córsega de 1988. Ni siquiera el arribo de una variante 4x4 le permitió destonar a Lancia y Toyota.

Ford fabricó en total 500 unidades del RS500 Cosworth, 75% de ellas de color negro, antes de ser reemplazado por el Escort RS Cosworth en 1992. Ambos modelos serán homenajeados por Ford en un evento que congregará a miles de fanáticos de la marca a realizarse próximamente en Inglaterra. Son los mismos que escogieron al Sierra RS500 Cosworth como el mejor de la historia.

 

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