En 2022, Nicolás Maduro relanzó Venirauto, el proyecto automotriz binacional entre Venezuela e Irán que había quedado inconcluso tras su creación en 2006 durante el gobierno de Hugo Chávez. El anuncio se realizó en la ExpoFeria Científica, Tecnológica e Industrial Irán–Venezuela, escenario en el que también se concretó la firma de un acuerdo de cooperación bilateral por 20 años con el presidente iraní Ebrahim Raisí.
Durante el encuentro, Maduro destacó la “amistad indestructible” entre ambos países, una alianza iniciada a comienzos de siglo por Chávez y el entonces mandatario iraní Mahmud Ahmadineyad. Esa relación dio origen a Venirauto, acrónimo de Venezuela–Irán–Auto, concebido originalmente para ofrecer vehículos populares con financiamiento accesible para la población.
El proyecto inicial nunca alcanzó sus objetivos. Según datos del Ministerio de Industria, la planta preveía una producción anual de 25.000 unidades, pero entre 2011 y 2015 operó apenas al 18% de su capacidad instalada y entregó solo 13.000 vehículos. Las demoras, la baja producción y las extensas listas de espera terminaron por diluir la iniciativa.
Pese a esos antecedentes, el Gobierno asegura que el relanzamiento permitirá a los venezolanos “ahorrar”, gracias a vehículos con un consumo promedio de 14 km/l y precios estimados entre los USD 12.000 y USD 16.000 dólares (CLP $10.840.000 a $14.453,000). Sin embargo, el contexto económico contradijo ese discurso: según el Observatorio Venezolano de Finanzas, en junio de 2022 el salario promedio fue de USD 118.4 (CLP $107.000) y solo el 3% de la población percibe ingresos superiores a USD 300 (CLP $271.000). En la práctica, adquirir el modelo más económico requeriría el equivalente a 101 sueldos promedio, es decir, más de ocho años de ingresos.
Detalles de los modelos
Los vehículos serían ensamblados en la planta de Maracay, estado Aragua, y comercializados a través de unos 20 concesionarios. El Ministerio de Transporte habilitó un registro de preventa mediante un código QR para evaluar el acceso a créditos bancarios nacionales con tasas fijas.
La gama incluía los modelos Tara y Dena+, ambos con tecnología iraní y bajo la marca Iran Khodro Company (IKCO), principal fabricante de autos de Irán desde 1962.
El Tara era un sedán de estilo clásico, comparable al Peugeot 301, equipado con un motor de 111 Hp y 144 Nm, asociado a una caja manual de seis marchas. Cuenta con dirección asistida eléctrica, frenos a disco en las cuatro ruedas y un equipamiento que incluye climatizador automático digital, pantalla táctil de 7", cuatro airbags, control de estabilidad, asistente de arranque en pendientes, monitoreo de presión de neumáticos y sensores de estacionamiento.

El Dena+, también sedán pero con un perfil más deportivo, era animado por un motor de combusión que desarrollaba 113 Hp y 155 Nm, combinado con una transmisión manual de seis velocidades. Ofrecía cámara de retroceso, control de velocidad crucero, cuatro airbags, asientos delanteros con regulación eléctrica y dirección hidráulica asistida.

Un antecedente que generó dudas
Cuando Venirauto inició actividades en 2006, apostó por los modelos Saba (Turpial) y Centauro, con una meta de 16.000 unidades anuales. En 2007 solo se produjeron 800 vehículos; en 2008 se prometieron 10.000, objetivo que tampoco se cumplió. Para 2014, la producción cayó a 1.844 unidades. Aunque el Gobierno informó que el relanzamiento registró unas 10.000 reservas iniciales, lo cierto es que la crisis económica que se vive en aquel país contrasta con los datos "oficiales".