El Actyon volvió durante 2025 como el primer modelo de la nueva era KGM, nueva denominación para la extinta marca SsangYong. Se construye sobre la base del Torres, pero con una carrocería más deportiva tipo fastback y un foco supuestamente más urbano.
En Chile, el Actyon se comercializa en dos versiones que comparten casi todo el equipamiento y se diferencian principalmente por la tracción: GLX 1.5T 2WD y Limited 1.5T AWD. Los precios de lista son de $36.390.000 y $38.390.000, respectivamente, pero pocos meses después de su lanzamiento ya se ofrecen bonos superiores a los 5 millones de pesos. Mal para quienes compraron primero.
Con estos precios queda enfrentado directamente con los SUVs coreanos bien establecidos (Kia y Hyundai), algunos japoneses de fuerte posicionamiento (Toyota, Mazda y Subaru), y algunos chinos muy bien equipados. ¿Alcanza con su gran espacio interior, enorme maletero y convincente manejo para justificar su compra?

¿Cómo es el diseño exterior del KGM Actyon?
El Actyon es una nueva propuesta más deportiva para el segmento C/D, al menos desde el punto de vista estético. Porque, básicamente, el Actyon es un Torres con otro traje, donde destaca una saga tipo coupé, pilar C grueso y una franja negra con el nombre Actyon que nos recuerda vívidamente al Range Rover Velar.
El frontal también es nuevo, con parrilla cerrada iluminada y un patrón de “trigramas” inspirados en la bandera coreana, y focos principales ubicados abajo, en el parachoques. La presencia está bien apoyada por las llantas de 20 pulgadas y una generosa anchura, que hacen que se vea más grande y robusto.

Lo curioso es la casi total ausencia de identidad de marca en el frontal: no hay emblema visible, y recién atrás aparece un pequeño logo KGM, acompañado en Chile por una placa “Made in Korea” que parece puesta para tranquilizar a quien crea que todo lo nuevo es chino. Detalles como las manillas tipo “amarre” sobre el capó y molduras plásticas gruesas mantienen ese toque raro tan propio de SsangYong: funcionales en un SUV más aventurero, algo extraños en un modelo con pretensiones urbanas.
El Actyon mide 4.740 mm de largo, 1.910 mm de ancho y 1.670 mm de alto, con una distancia entre ejes de 2.680 mm, así que está en el corazón del segmento de SUV medianos, con una propuesta que intenta combinar look aspiracional, espacio XXL y cierta vocación off-road.

¿Es bueno el equipamiento del KGM Actyon?
Por dentro, el Actyon toma casi por completo el tablero del Torres EVX (eléctrico): doble pantalla de 12,3 pulgadas (clúster y multimedia) bajo un mismo marco horizontal y un selector de marchas electrónico que libera espacio en la consola.
Funcionalmente, el sistema multimedia es sencillo de usar gracias a los accesos directos táctiles, pero la interfaz se siente simple, lenta y “noventera” en sus gráficas, lejos de lo que ofrecen las marcas que hoy usan interfaces más modernas tipo smartphone.

Donde el Actyon se luce es en la habitabilidad: las plazas traseras son de las más generosas del segmento, con muchísimo espacio para piernas, buen espacio para cabeza y un respaldo muy reclinable que permite viajar realmente cómodo. Y caben tres al ancho, sin apreturas, un sello de la casa de los modelos SsangYong (perdón, KGM).
El maletero de 700 litros es enorme para la categoría, aunque ese volumen se consigue sacrificando por completo el neumático de repuesto, ya que ni siquiera hay una “galleta” temporal. Sorprende que no ofrezca portalón eléctrico, algo que se siente muy raro en un SUV de casi 38 millones de pesos.
No es la única ausencia en equipamiento.

Ambas versiones comparten casi todo: climatizador bizona, Apple CarPlay y Android Auto (por cable), cámara de retroceso HD, cuatro puertos USB‑C, asientos delanteros eléctricos y climatizados, asientos traseros calefaccionados, volante calefaccionado y panel de instrumentos digital. El cargador inalámbrico es exclusivo de la versión Limited, pese a que la GLX cuesta lo que cuesta, decisión difícil de explicar en 2026.
La calidad percibida mezcla zonas con buenos materiales al tacto, con cuero sintético, gamuza y decoraciones tipo madera o fibra de carbono, pero en las zonas bajas abundan plásticos duros, algo baratos, y que están muy a la vista. Además, hay ruidos internos prematuros en un ejemplar prácticamente nuevo. Esto también es sello de la casa en SsangYong.
¿Es seguro el KGM Actyon?

A la fecha, el Actyon no ha sido testeado ni por EuroNCAP ni por ANCAP, y tampoco lo ha sido el Torres, con el que comparte plataforma y muchos componentes. Por lo mismo, no sabemos cómo se comporta en un choque, aunque por historia y tradición, los SsangYong siempre respondieron bien.
El modelo viene equipado con 7 airbags, control de tracción, asistente de arranque en pendiente, control de descenso, frenos ABS con asistente de emergencia, sistema activo antivuelco, freno de estacionamiento eléctrico, frenado multi colisión e ISOFIX.
Sin embargo, lo verdaderamente llamativo es la ausencia total de asistencias avanzadas a la conducción (ADAS), pese a que en otros mercados sí las ofrece. Es decir, la plataforma admite asistencias pero Astara decidió configurarlo sin ellas, probablemente para no seguir escalando en un precio que ya es alto.
¿Cómo es la mecánica y el manejo del KGM Actyon?

Bajo el capó, el Actyon monta un 1.5 turbo GDI de cuatro cilindros que entrega 163 HP y 280 Nm, asociado siempre a una caja automática de seis marchas. La versión GLX es 2WD delantera y la Limited añade tracción integral con bloqueo, manteniendo suspensión independiente en las cuatro ruedas y dirección asistida eléctricamente.
Sobre el papel, los consumos homologados prometen entre 13,7 km/l mixto para el 2WD y 12,7 km/l para el AWD, cifras más que aceptables para un SUV de este tamaño. En la práctica, la historia es otra.

En autopista a 100–110 km/h el consumo real medido fue de 9,5 km/litro, y en ciudad se mueve en torno a 7,2–7,3 km/l, valores propios de un SUV grande y potente, no de un 1.5 turbo “racional”.
El problema no es tanto el motor, que se siente lineal, con suficiente par para mover con soltura al Actyon, sino la gestión de la caja automática, que tiende a bajar marchas de más, estira revoluciones y termina aumentando el consumo. Por si fuera poco, transmite una sensación de “falta de empuje” hasta pasadas las 2.000 rpm.
El resultado es un conjunto mecánico que junta lo peor de dos mundos: motor pequeño con consumo alto, sin el respaldo de una potencia sobresaliente ni de algún tipo de electrificación suave que ayude a mejorar la eficiencia.

En comportamiento dinámico mejora la experiencia. La suspensión nos recuerda la tradición SsangYong de ofrecer una amortiguación más firme, sensación de robustez y buena estabilidad en caminos de tierra, con buen despeje y ángulos correctos para salirse de lo pavimentado.
En ciudad, eso se traduce en un andar que puede transmitir algo de asperezas y de rebotes, y ser menos cómodo que otras alternativas del segmento que priorizan una marcha más blanda. Dependerá del gusto de cada uno. Yo los prefiero como el Actyon.
La estructura declara un 78% de aceros de alta y ultra resistencia, lo que ayuda a la rigidez del conjunto, pero no alcanza a compensar la falta de refinamiento en el filtrado de ruidos y vibraciones que se esperan en este nivel de precio.
KGM Actyon: conclusiones

El KGM Actyon es un SUV que enamora por espacio y practicidad, y que convence por su comportamiento mecánico y solvencia estructural, pero que tiene sus problemas en el consumo y en los ruidos interiores.
Además, se queda corto en seguridad avanzada y comete pecados de equipamiento que, a estos precios, se sienten más molestos que perdonables.
En Europa, el Actyon se recomienda porque es accesible, es una alternativa más barata que otros modelos del segmento, y por lo mismo se le perdonan algunos pecadillos. Acá no es más barato, y los pecadillos se mantienen.
Test drive KGM Actyon 2026