La guerra que se expande en Medio Oriente está comenzando a alterar cadenas de suministro clave para la industria automotriz mundial. De acuerdo con información de Bloomberg, varios fabricantes japoneses de autopartes iniciaron conversaciones con el gigante ruso United Company Rusal International para asegurar el suministro de aluminio, un material esencial para múltiples componentes de los vehículos.
Las negociaciones, que comenzaron aproximadamente hace una semana, se centran en la compra de Primary Foundry Alloys (PFA), aleaciones de aluminio utilizadas para producir piezas como llantas, bloques de motor y cabezas de cilindro. Según fuentes cercanas al proceso, algunos acuerdos podrían cerrarse pronto ante la urgencia de garantizar abastecimiento.
La presión sobre el mercado surgió tras las interrupciones logísticas provocadas por el conflicto en el Golfo Pérsico. La región representa cerca del 10% de la producción mundial de aluminio y es un proveedor importante para las industrias automotrices de Japón y Corea del Sur. En particular, países como los Emiratos Árabes Unidos y Baréin concentran varias plantas clave que exportan grandes volúmenes del metal.

Empresas como Emirates Global Aluminium y Aluminium Bahrain han sido históricamente proveedores importantes para Asia. Sin embargo, el conflicto ha afectado el tránsito de buques a través del estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del comercio energético y de materias primas. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, Aluminium Bahrain incluso declaró fuerza mayor, mientras que Emirates Global Aluminium retrasó algunos embarques.
Este escenario está obligando a las empresas a reconsiderar decisiones comerciales tomadas en años recientes. Aunque el aluminio de Rusal no está formalmente sancionado, muchas compañías japonesas optaron voluntariamente por evitar compras tras la invasión rusa a Ucrania en 2022. El nuevo contexto, sin embargo, está generando un cambio ante el riesgo de escasez.
El mercado también refleja la tensión. El precio del aluminio alcanzó en marzo su nivel más alto en casi cuatro años, impulsado por el temor a una reducción del suministro global. Incluso proveedores tradicionales están ajustando sus estrategias: Rio Tinto Group suspendió negociaciones con clientes japoneses para entregas del segundo trimestre y retiró una oferta inicial que incluía una prima de 250 dólares por tonelada.
Corea del Sur también aparece como un actor relevante en este reacomodo. En los últimos años ha absorbido volúmenes crecientes de aluminio ruso, con importaciones anuales cercanas a las 500.000 toneladas.
Por ahora, cualquier decisión final de las empresas japonesas implicará no solo un cálculo comercial, sino también geopolítico. Además, los productores probablemente exigirán contratos de largo plazo para garantizar el suministro de un metal que, en medio del conflicto, se volvió aún más estratégico para la industria automotriz global.