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Un viaje a través de los 40 años de historia de Hyundai en Chile

Cuando Automotores Gildemeister comenzó a comercializar la marca coreana Hyundai en octubre de 1986, se comenzó a escribir historia de éxito con más luces que sombras.

Un viaje a través de los 40 años de historia de Hyundai en Chile

Este año se celebran nada menos que cuatro décadas de férrea relación entre Hyundai Motor Company (HMC) y Gildemeister. Son nada menos que 14.600 días a lo largo de los cuales la firma coreana ha comercializado 738.036 automóviles a lo largo de una red actualmente conformada por 57 concesionarios desde Arica a Punta Arenas.

Actualmente todos conocen a esta última firma por su fuerte ligazón con el rubro automotriz. Sin embargo, poco se sabe acerca de sus orígenes. Pero, antes de adentrarnos en su historia, es menester dedicarle algunos párrafos al nacimiento y desarrollo inicial de HMC.

En un comienzo Corea, era un país desfavorecido para la industria automotriz, y como resultado, logró convertirse en un fabricante global de automóviles con una competitividad de clase mundial en sistemas de propulsión y electrificación. Pero el reto de Hyundai Motor Company para asegurar la tecnología comenzó desde sus inicios.

Hyundai Motor Company se fundó oficialmente como fabricante de automóviles en Corea en 1967. Al año siguiente, estableció una planta de ensamblaje de automóviles en Ulsan y produjo el sedán compacto Cortina de Ford y, en 1969, el sedán mediano 20M de Ford mediante el método CKD (Complete Knock Down). Este método implicaba importar piezas del extranjero y ensamblarlas localmente, lo que le permitió suministrar rápidamente automóviles al país

Pero el fundador de la empresa, Ju-yung Chung, quería ir más allá del simple ensamblaje de autos, por lo que orientó sus esfuerzos a crear modelos de autos propios que pudieran venderse tanto a nivel nacional como internacional, donde el objetivo principal era pasar a ser un fabricante de autos con piezas totalmente locales, incluido el motor. Sin embargo, en aquel entonces, la infraestructura de fabricación de automóviles en Corea era tan deficiente que ni siquiera era fácil determinar los procesos necesarios para desarrollar un automóvil. Para superar esto, Hyundai Motor Company comenzó a establecer su propio plan de desarrollo de modelos y procesos específicos en 1973.

En apenas tres años, la firma coreana movilizó tecnología y mano de obra de Corea, Japón e Italia para desarrollar el Pony. El Mitsubishi Lancer, se utilizó para desarrollar el chasis y el sistema de propulsión del nuevo modelo coreano, al tiempo que sus líneas se deben al trabajo realizado por Italdesign al mando de Giorgetto Giugiaro. HMC envió a diez empleados por espacio de un año donde aprendieron fundamentos del diseño automotriz y métodos de producción de planos.

Los inicios de Hyundai en Chile

El Pony debutó en Corea en 1976, con la satisfacción de que Hyundai se había esmerado al máximo por incorporar el mayor número de piezas de producción nacional, importando sólo piezas como los carburadores, llegando a tener cerca del 90% de sus componentes coreanos. Al ser un auto que se adaptaba muy bien a las calles y carreteras de la nación asiática, sumado al hecho de ser fácil de mantener, rápidamente se ganó la aceptación de los clientes, con ventas que llegaron a las 10.276 unidades al primer año de ser presentado.

Este modelo se transformó en la piedra angular de la internacionalización de HMC, por cuanto entre el período comprendido entre julio de 1976 y diciembre de 1985, se exportaron nada menos que 67.387 unidades del Pony y Pony 2 (facelift del modelo presentado en 1982 con el cual Gildemeister reinició las operaciones de la marca en el mercado chileno en 1986 como MY1987) a mercados de a África, Canadá, Europa Occidental, Medio Oriente y Sudamérica.

Haciendo un doble click a las primeras unidades exportadas de este lado del mundo, el primer mercado en recibirlo fue el ecuatoriano en 1976, mientras que a fines del año siguiente desembarcaban las primeras unidades en suelo nacional, de la mano de su primer importador  Autonor ligada a la familia Gómez-Gallo, quienes apuntaron directamente al segmento de los taxis y taxis colectivos, concentrándose la demanda en Iquique, Punta Arenas y Santiago. De la mano de Autonor, Hyundai logró comercializar la no despreciable cifra de 8.700 autos, siendo su mejor año 1981, cuando anotó colocaciones por 1.877 unidades. Pero, el año 1982 vino la crisis económica lo que provocó la quiebra de su representante.

La gestación de un nuevo comienzo

Corría 1985 con terremoto incluido, y un joven ingeniero comercial, Ricardo Lessmann, que a la sazón era Gerente de la División Maquinarias Gildemeister Sociedad Anónima y Comercial (SAC), le tocó sostener una reunión con el gerente de la oficina de Santiago de Hyundai Motor, consultándole acerca del negocio automotriz del Grupo, y si tenían previsto nombrar un nuevo representante en Chile, a lo que le respondieron que no tenían planificado un regreso al mercado chileno.

Ad Portas de celebrarse una nueva edición de la Feria Internacional de Santiago de 1985 (FISA), Lessmann fue telefoneado directamente desde HMC para comentarle que un funcionario de la empresa vendría a visitar Chile durante esa muestra y si estaría interesado en reunirse con él. Ese ejecutivo resultó ser nada menos que Lee Yoo-il, quien tenía a su cargo las operaciones de Ultramar de Hyundai Motor Corporation. La reunión tuvo lugar, y Lessmann presentó el proyecto al alto ejecutivo coreano.

Esa reunión se tradujo en resultados positivos, por cuanto en marzo de 1986, un grupo de ejecutivos de Gildemeister S.A.C fueron invitados a visitar la capital coreana donde podrían presentar el plan de negocios para el retorno del fabricante asiático a nuestro país. Durante ese viaje, Lessmann fue acompañado por el entonces Vicepresidente de Gildemeister SAC, Hans Dieter Baumann, quien de joven había vivido en Corea, por lo que estaba al corriente de la gran capacidad de trabajo de los coreanos, además de conocer acerca de los orígenes del Grupo Hyundai. El viaje se tradujo en el acuerdo de representación de Hyundai Automóviles en Chile.

El comienzo de una nueva etapa que perdura hasta hoy

Gildemeister no era un aparecido en el rubro automotriz chileno, ya que venía manejando  durante muchos años los productos de Chrysler, Dodge y Steyr en calidad de concesionarios. Una vez de vuelta en Santiago, los ejecutivos chilenos realizaron el primer pedido de unidades, habilitando como primer punto de venta un pequeño local que ocupaba Maquinarias Gildemeister en el sector de Las Rejas en Santiago. Sin embargo, producto de una visita desde Corea, consideró que las dependencias no estaban acorde a la altura de la marca, por lo que Lessmann arrendó el emblemático local de Av. Bernardo O´Higgins 2488 que era diez veces más grande que el antes mencionado.

La marca hizo su reingreso al mercado chileno en octubre de 1986 con una gran fiesta de lanzamiento, aprovechando la gran vitrina que les dio la FISA de ese año, donde fueron la gran novedad automotriz de esa exposición con el retorno de Hyundai de la mano de Automotores Gildemeister, con una alineación liderada por el trío de modelos: Pony 2, Excel y Stellar. Medios especializados de la época, como la revista Milautos consignaban que uno de los modelos que más concitó la atención del público, fue el sedán mediano Stellar, en sus tres versiones: los 1.6 L, SL y el refinado Prima equipado con un motor de dos litros.

A contrario sensu de lo que pudiese creerse, el facelift del Pony no fue la punta de lanza de las primeras ventas de Hyundai en Chile con Automotores Gildemeister Limitada como flamante representante, por cuanto el modelo se comercializó por espacio de apenas tres años, siendo su mejor año 1987 con 55 unidades.

Las ventas durante los primeros años de esta nueva fase de la firma de Seúl en Chile estuvieron lideradas por lejos por el Stellar y Stellar Prima, seguidos del compacto Excel en sus variantes sedán y hatchback con motor de 1.3 litros.

Las razones detrás del éxito del Stellar

Este sedán mediano, que también contó con la firma de Giugiaro en sus líneas, fue presentado en Surcorea en 1983, siendo el segundo modelo de la marca en llevar conocimientos y tecnologías adquiridos a partir del Pony. Sin embargo, los ingenieros a cargo de su desarrollo se encargaron de desarmar y analizar sedanes alemanes del mismo estilo que el Ford Cortina, en pos de mejorar la plataforma y su durabilidad, aprovechando los puntos fuertes de los fabricantes europeos.

Hyundai Motor Company seleccionó directamente a sus proveedores de piezas, sin recurrir a Mitsubishi, y la nacionalidad de estas empresas también se diversificó para incluir no solo empresas japonesas, sino también estadounidenses y europeas. Como referencia, en el mercado automovilístico a principios de la década de 1980, cuando se lanzó el Stellar, los coches medianos eran equivalentes a los coches de lujo actuales. El Stellar venía precedido de excelentes cifras de ventas en el mercado coreano con colocaciones que superaron las 10 mil unidades en apenas tres meses, poniendo en aprietas la capacidad de producción de la fábrica de Ulsan.

En la época, Milautos definía así al Stellar que tuvo el gusto de poner a prueba en 1986: “El Hyundai Stellar es un auto de tamaño grande y de corazón potente. Un clásico de formas redondeadas y cuneiforme en el que los tres volúmenes adquieren personalidad y elegancia. Un auto de gran efecto.”

La posta del Stellar y Stellar Prima, esta última una variante más lujosa y equipada, fue tomada en enero de 1989 con el debut del novísimo Sonata con un estilo americano y diseño de estilo europeo, cuyo nombre alude a la perfecta armonía de un concierto, coexistiendo ambos modelos por poco más de dos años.

El relanzamiento de Hyundai fue acompañado de una red de concesionarios que eran los mismos usados por Gildemeister, la que paulatinamente fue creciendo con la adición de nuevos puntos de venta como fueron Patricio Campos con un local en Vitacura o Hernández Motores en Valparaíso y Viña del Mar. Sin embargo, no todo fue miel sobre hojuelas, puesto que el consumidor nacional vio con cierta reticencia la llegada de este nuevo actor al mercado automotriz, repitiéndose el fenómeno que aconteció con los autos japoneses una década atrás. Sin embargo, las espaldas de Gildemeister eran sólidas, por cuanto tenía la representación de prestigiosas marcas como Caterpillar y John Deere.

1990 – 2000: la década del crecimiento

A inicios de la década de los noventa, el portafolio de la marca experimentó una profunda ampliación y renovación con la llegada de la nueva generación del Excel y el Elantra, un sedán mediano que vino a ocupar el espacio vacante que existía entre el Excel y el Sonata. En noviembre de 1991 Gildemeister comercializó las últimas unidades del Stellar.

Con ocasión de la FISA de 1993 tuvo lugar el estreno de la segunda generación del Sonata y la gama de vehículos comerciales encabezada por la dupla H100 y Grace, diferenciando las variantes furgón y minibús, las que fueron muy bien recibidas, junto con empezar a pavimentar el camino al recordado H-1. Este modelo estaba emparentado con el Mitsubishi L300. Durante estos años la marca amplio el espectro de ventas, celebrando convenios de importación directa con miembros colegiados profesionales, pudiendo acceder a versiones muy especiales como el Elantra 1.8 GT de mediados de los noventa a precios de por sí convenientes, eso sí con tiempos de espera más prolongados.

El Excel tuvo una gran acogida entre el público chileno manteniéndose vigente hasta 1994, cuando irrumpe un sucesor totalmente nuevo: el Accent cuyo estreno tuvo lugar durante la segunda edición del Salón Internacional de Santiago de ese año.

El Accent, que alude a una palabra inglesa que significa fuerza, para HMC era la abreviatura de “Automóvil Compacto Avanzado de nueva tecnología que marca época”, rompió los esquemas a los que estaba habituado el consumidor chileno con una propuesta más juvenil y rupturista, llamativos colores como un amarillo pato, tapicería con diseño moderno, entre otros. Se ofreció inicialmente en formato sedán, al que luego se sumarían variantes de hatchback de tres y cinco puertas. Fue un auténtico suceso de ventas.

Ese mismo año, Automotores Gildemeister dio un gran paso en su estrategia de crecimiento y consolidación con miras al futuro, por cuanto las históricas dependencias de Alameda, fueron complementadas con la puesta en marcha de una Casa Matriz a la altura, que según dípticos de la época se signaba como el “Primer Centro automotriz del Futuro”. Emplazado en Av. Américo Vespucio N°570, en la comuna de Pudahuel, el nuevo flagship de Hyundai contaba con una vasta superficie de 50 mil metros cuadrados de “tecnología al servicio de sus clientes” que se expresaba en una cómoda y amplia sala de ventas, servicio técnico con equipamiento de última generación, una imponente bodega de repuesto con más de 2.200 ítems a la época, así como un avanzado taller de desabolladura y pintura, certificado por Hyundai Motor Company.

Ya en esos años Gildemeister se preocupaba por el medioambiente y el devenir de las nuevas generaciones por lo que el personal de esa Casa Matriz contaba con un completo equipamiento para la protección laboral y del ambiente, él que consideraba extractores de gases tóxicos y partículas contaminantes, además de cámaras procesadoras.

Dos años más tarde, a finales de 1997, Gildemeister estrenaba como modelo 1998 la puesta al día del Accent de la primera generación, e incluso fue más allá al apostar por una versión aún más asequible: el Accent 1.3 L con equipamiento básico.

En Corea este modelo fue desarrollado con tecnología propia de HMC, incluyendo plataforma, motor y transmisión, además de un atractivo diseño que no guardaba relación alguna con su predecesor.

Por esos años irrumpió en escena un modelo de corte familiar en variantes de 5 y 7 plazas, incluso con variantes AWD, me refiero al Hyundai Santamo, cuyo nombre alude al acrónimo “Safety and Talented Motor” que se comercializó entre 1998 y 2004 con casi siete mil unidades vendidas en ese período. Era hermana del Mitsubishi Space Wagon. La marca también incursionaba en el segmento de los todoterreno con el Galloper, desarrollado sobre la base del Montero de primera generación, en Chile se comercializó en variantes corta y larga. El éxito de ambos modelos, no hizo más que preparar el camino para una generación de SUVs totalmente nueva: Tucson y Santa Fe.

2000- 2010: cosechando lo sembrado

Con la llegada del nuevo milenio, la marca coreana se mantuvo muy noticiosa, por cuanto ya en septiembre de 1999 se había introducido en Chile la segunda generación del Accent bautizada como Accent Prime, donde el fabricante coreano llevó el diseño de autos compactos a un nuevo nivel. Se comercializó únicamente en versiones de 1.5 litros con dos niveles de potencia: 92 PS para las versiones GL con 12 válvulas y 102 PS para las GLS de 16 válvulas. Esta última podía ordenarse con sistema de frenos ABS.

Gildemeister no dejó ningún segmento de mercado desatendido. A inicios del 2000, conocimos en Chile al lujoso XG, que no era otra cosa que la tercera generación del Grandeur, con una oferta de dos versiones: 2.5 y 3 litros, que se mantuvo hasta 2003. Durante esos años el escalón de entrada a la marca estuvo representado por los pequeños urbanos Atos y Atos Prime, pasando por modelos tan diversos como Elantra, Santamo, Sonata EF, Coupe, el nuevo H-1 que convivió durante un tiempo con el H-100, Porter, hasta llegar a los Mighty y County, que correspondían al camión mediano y minibús de pasajeros.

Sin embargo, otro de sus emblemáticos modelos vendría a inaugurar un nuevo segmento en el que la marca incursionaba por vez primera, el de los SUV con el lanzamiento en 2001 del Santa Fe, que fue complementado luego con Tucson, inaugurando la estrategia de SUVs urbanos del constructor coreano, dejando atrás a SUV todoterreno como lo fue el Terracan.

Tucson se alza como el segundo modelo más vendido en Chile durante estas cuatro décadas de historia con un acumulado de nada menos que 77.399 unidades.

Todo trabajo bien hecho tiene su recompensa, y es por ello que Hyundai Motor distinguió a Automotores Gildemeister como mejor distribuidor a nivel mundial en 2005 y en 2008, al tiempo que durante 2007 y 2008 logró cifras record de ventas con 27.434 y 28.821 unidades en cada caso con un 12% de market share.

2011 al presente

Corría finales de marzo de 2011, cuando San Pedro de Atacama fue el lugar escogido para la presentación regional de la tercera generación del Accent, modelo que mantenía el ADN característico de la marca: la escultura fluida que inyecta sofisticados y dinámicos ángulos, además de líneas elegantes que se asemejan a perfectos golpes de orquídeas en la forma de un vehículo. Dos palabras claves definen el diseño de esta nueva berlina: elegancia y dinamismo, que luego sería acompañado por la quinta entrega del Elantra. Ese mismo año la marca marcó un nuevo hito dentro del mercado, con la lanzamiento del primer automóvil de tres puertas: el Veloster, que combinaba el estilo de un coupé con la funcionalidad de un hatchback.

Al finalizar ese año, Hyundai Motor escogía a Chile como el país donde desembarcó el modelo Hyundai Accent que marcó la unidad 2.000.000 en arribar a Latinoamérica

Símbolo de la consolidación de Automotores Gildemeister fue la inauguración en 2013 del flamante edificio corporativo ubicado en Av. Las Condes 11.000 de la comuna del Vitacura con un desembolso de USD60 millones. “Estas nuevas dependencias marca nuestro compromiso con el futuro y los desafíos que conlleva  y en donde como siempre,  buscaremos seguir liderando y ser uno de los principales referentes de nuestro rubro, sin perder nunca nuestro ADN que es entregar un servicio de excelencia a nuestros clientes”, señaló em su momento Ricardo Lessmann, a la sazón Presidente & CEO Minvest, Holding Gildemeister.

Durante 2016 y 2017, Hyundai fue la marca más vendida en Chile. A finales de 2017 presentaba en Chile un innovador modelo, con la que buscaba mirar hacia el futuro, además de ponerse en sintonía con el medio ambiente (tarea que venía realizando desde hace años) mediante la reducción de las emisiones contaminantes de sus modelos. Se trataba de una berlina compacta con todos los rasgos de diseño de la marca, pero que apuesta por una carrocería futurista y aerodinámica. El auto fue construído sobre un chasis especialmente desarrollado y pensado para llevar cualquiera de las tres opciones de potencia: híbrido, eléctrico y Plug-In.

Durante los últimos seis años, la firma coreana ha seguido ampliando su ya de por sí variado catálogo de modelos, con propuestas altamente prestacionales como lo fueron en su momento el Veloster N y el i30 N, al tiempo que su campeón indiscutido en el segmento de los vehículos, el H-1 era sometido a una sutil actualización, hasta que la posta fue tomada por el novísimo Staria, que causó revuelo por su propuesta futurista. 

Si en sus inicios, Hyundai se caracterizó por tener productos accesibles en todos los segmentos y de mucho valor, para luego pasar a ofrecer aspiracionalidad a través de sus diseños. Desde 2023, sin embargo, la marca se ha convertido en uno de los referentes en materia de electrificación, al punto de que incluso Porsche reconoce que el IONIQ 5 N es un referente para ellos.

Pero no se puede obviar de esta historia el punto negro que significó que en mayo de 2021, Gildemeister se acogiera al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras en Estados Unidos para sanear sus entonces deterioradas finanzas. Los antiguos accionistas, con Lessmann a la cabeza, cedieron el control de la empresa a sus acreedores, con la gestora Elliott Management como principal accionista, creando una nueva estructura que puso a Marcello Marchese a cargo de la compañía.

Cinco años más tarde, Gildemeister salió del Capítulo 11, refinanció deudas por unos US$ 400 millones y consiguió ampliar los plazos de los bonos hasta después de 2030. Así, el holding es hoy el segundo mayor importador de autos de Chile, tras Inchape, con el 10% del mercado. Gildemeister tiene además operaciones en Perú, donde tiene un 14,4% de mercado, y Costa Rica. El grupo facturó en torno a US$ 1.150 millones en 2025.

A lo largo de este largo camino de cuatro décadas, Hyundai de la mano de Automotores Gildemeister se ha caracterizado por ir evolucionando junto a sus consumidores en materia de desarrollo, tecnología, movilidad y cuidado del medio ambiente.

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