La marca china BYD comienza oficialmente sus operaciones en Canadá, marcando un nuevo paso en su expansión fuera de Asia. Este movimiento llega poco después de que la empresa anunciara su intención de construir una fábrica en ese país, lo que deja ver un plan más amplio para crecer en Norteamérica.
En una primera etapa, BYD abrirá cerca de 20 puntos de venta en distintas ciudades canadienses durante 2026. La idea es empezar a vender sus vehículos eléctricos e híbridos apoyándose en concesionarios locales. Esto es posible porque Canadá ha permitido la entrada de más autos eléctricos importados, incluyendo los de origen chino.
A diferencia de Estados Unidos, donde existen reglas más estrictas y altos impuestos para autos fabricados en China, Canadá ofrece un entorno más accesible para marcas como BYD. Esto le permite entrar al mercado de forma más sencilla y comenzar a construir una base de clientes.

Además de vender autos, BYD está analizando la posibilidad de instalar una fábrica en Canadá. La empresa quiere operar por su cuenta, sin socios, siguiendo su modelo de negocio donde controla gran parte de la producción, desde baterías hasta componentes clave. Esto podría ayudarle a reducir costos y responder más rápido a la demanda local.
Algunos analistas consideran que con este movimiento, la marca busca acercarse al mercado estadounidense. Aunque BYD no puede entrar directamente por las restricciones actuales, tener producción en Canadá podría facilitar su llegada en el futuro, ya sea mediante exportaciones o alianzas.
Este tipo de estrategia ya se ha visto en otras regiones. BYD ha expandido su presencia en Europa y América Latina con un enfoque similar, combinando ventas iniciales con inversión en fábricas locales.