Es idesmentible que durante las últimas décadas los automóviles se han vuelto más seguros gracias a los avances tecnológicos registrados en esta área. Sin embargo, no todos los grupos de pesonas se benefician de lo anterior de igual manera. Investigadores del Instituto de Seguridad Vehicular de la Universidad Tecnológica de Graz, analizó los datos de accidentes en Austria registrados entre 2012 y 2024. Los resultados muestran que cuando dos ocupantes de distinto sexo viajan en un mismo vehículo, las mujeres tienen una probabilidad siginficativamente mayor de sufrir lesiones que los hombres.
Las mujeres sufren lesiones notablemente más graves que los hombres, incluso a velocidades de colisión más bajas. El riesgo de sufrir lesiones graves o incluso la muerte es más del doble para ellas en estos casos. El mayor riesgo de lesiones para las mujeres es particularmente evidente en el grupo de edad de 50 años o más.
¿En qué consistió el estudio?
En el estudio, se reconstruyeron accidentes reales y se simularon con modelos humanos virtuales en diferentes posiciones sentadas. Esto permitió comparar objetivamente las tensiones que afectan al cuerpo femenino y masculino. Además del riesgo significativamente mayor de lesiones para las mujeres, el estudio muestra que la posición sentada en el lado del pasajero influye enormemente en el riesgo de lesiones. Esto se aplica tanto a mujeres como a hombres, pero las mujeres tienen más probabilidades de viajar en el asiento del pasajero que los hombres.
La buena noticia es que Euro NCAP ya ha abordado este problema y lleva a cabo pruebas con maniquíes y modelos humanos en diferentes posiciones sentadas desde principios de 2026.
Las diferencias biomecánicas entre el cuerpo femenino y masculino no se consideran desde el punto de vista metodológico
Durante décadas, el hombre del percentil 50, llamado "el hombre promedio" estadístico, se definió como el referente mundial en materia de seguridad. Esta cifra de referencia masculina está profundamente arraigada en el procedimiento de homologación de vehículos, que ha evolucionado históricamente, y aún hoy influye en los métodos de prueba.
Los modelos que corresponden al cuerpo masculino promedio se utilizan principalmente para el procedimiento de homologación de vehículos. Incluso el llamado maniquí femenino es simplemente una versión a escala reducida del modelo masculino y, además, corresponde a una mujer muy pequeña: el 95 % de las mujeres son más altas y pesadas que este punto de referencia. Esto también se aplica a los maniquíes mejorados cuyo uso se está debatiendo actualmente.
Por lo tanto, las diferencias biomecánicas siguen sin considerarse en gran medida desde el punto de vista metodológico, lo que limita la aplicabilidad de los resultados de las pruebas al riesgo real de lesiones en las mujeres.
¿Cuáles son las recomendaciones del estudio?
Los sistemas de seguridad, como los cinturones de seguridad y los airbags, deben volverse más inteligentes. Los denominados limitadores de fuerza adaptativos del cinturón limitan la fuerza con la que el cinturón sujeta a las personas en caso de colisión y adaptan automáticamente estas fuerzas a la gravedad del accidente, la complexión física de los ocupantes y su posición sentada.
Para que estos sistemas estén disponibles en más vehículos, también deben evaluarse en materia de protección al consumidor e idealmente en los procedimientos de homologación de vehículos. Asimismo, se necesitan pruebas más realistas. Los futuros procedimientos de homologación deberían estipular diferentes formas corporales y posiciones de asiento más realistas. Los modelos humanos virtuales, biomecánicamente realistas, son un componente clave.
Los modelos virtuales no solo pueden simular una amplia variedad de formas corporales, sino que también permiten analizar diferentes posiciones de asiento en el vehículo sin necesidad de pruebas adicionales en el laboratorio de choque.


