A finales de abril pasado te contamos que Shell se preparaba para presentar un conceptual destinado a eficientar la carga y autonomía de los autos eléctricos actuales, como un auto funcional y apto para ser manejo. Lo anterior se cumplió por cuanto la firma británica de combustible presentó esta semana su Triple 10 Challenge, recibiendo su nombre de tres objetivos claves:
- Un consumo de 10 kilómetros / kWh
- Una huella de carbono de 10 toneladas de CO2 durante su ciclo de vida
- Un tiempo de recarga inferior a los 10 minutos
Detalles del prototipo eléctrico de Shell
Este vehículo eléctrico compacto conceptual demuestra la capacidad de los vehículos eléctricos de próxima generación y ofrece a la industria una alternativa a la dependencia actual de baterías cada vez más grandes, al replantear los fundamentos de la gestión térmica.
Fue diseñado para lograr un consumo de 10 km/kWh con un sistema de batería más pequeño y eficiente, lo que supone una mejora de más del 30 % en la eficiencia energética general en comparación con muchos vehículos eléctricos de la generación actual, gracias a los fluidos térmicos avanzados de Shell que proporcionan una gestión térmica óptima.
Puede cargar la batería del 10 % al 80 % en 9 minutos y 54 segundos, sin comprometer su estabilidad térmica ni su vida útil. Si bien algunos vehículos eléctricos actuales pueden cargarse en menos de 10 minutos, esto requiere el uso de un cargador ultrarrápido de más de 300 kW, algo poco común en la red de carga pública. Sin embargo, este prototipo de Shell logra esta carga con la infraestructura existente utilizando un cargador estándar de 175 kW, lo que le otorga una autonomía adicional de 24 km/minuto, en comparación con los vehículos eléctricos de batería típicos que ofrecen una autonomía promedio de 13 km/minuto con el mismo cargador; esto equivale a casi un 90 % más de autonomía por minuto de carga.
¿Cuál es la tecnología clave de este conceptual de Shell?
La clave del rendimiento de este conceptual está en el fluido térmico Shell Recharge, donde a diferencia de los sistemas convencionales que usan agua y glicol, el fluido dieléctrico de Shell permite la refrigeración por inmersión directa de la batería y la refrigeración indirecta de los componentes del tren motriz, incluyendo el motor y la electrónica de potencia. Al redefinir la gestión térmica de la batería y el tren motriz, el equipo de desarrollo desbloqueó el potencial para una carga más rápida, sistemas más ligeros y una mayor eficiencia del ciclo de vida, utilizando tecnologías existentes y escalables en la actualidad.

