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Ceer Motors: Arabia Saudita acelera su apuesta por los autos eléctricos

La marca creada por el fondo soberano saudí PIF y Foxconn presentó sus primeros vehículos eléctricos, un sedán y un SUV. El proyecto busca convertir al país en un nuevo polo de producción automotriz y contempla una gama de siete modelos durante los próximos cinco años.

Ceer Motors: Arabia Saudita acelera su apuesta por los autos eléctricos

Arabia Saudita dio un nuevo paso en su estrategia para desarrollar una industria automotriz propia con la presentación de los primeros vehículos de Ceer Motors, la marca de automóviles eléctricos creada en 2022 por el fondo soberano Public Investment Fund (PIF) en asociación con Foxconn.

La compañía presentó el 21 de septiembre sus dos primeros modelos insignia, un sedán y un SUV eléctricos, bajo el nombre Exobot. Los vehículos fueron desarrollados y diseñados en Arabia Saudita y forman parte de una futura gama de siete modelos que la empresa prevé lanzar durante los próximos cinco años.

La presentación constituye un hito para un proyecto que va más allá del lanzamiento de una nueva marca de automóviles. Para el gobierno saudí, Ceer forma parte de una estrategia destinada a diversificar la economía y desarrollar capacidades industriales y tecnológicas dentro del país, en línea con los objetivos de Vision 2030.

Una fábrica como pieza central

La producción estará concentrada en el complejo industrial de Ceer ubicado en King Abdullah Economic City, sobre el Mar Rojo. La instalación está diseñada para alcanzar una capacidad de hasta 170.000 vehículos anuales, según la compañía.

El proyecto comenzó a tomar forma en 2022, cuando Ceer adquirió un terreno de más de un millón de metros cuadrados en la zona industrial de King Abdullah Economic City para levantar su planta. 

La apuesta industrial también contempla desarrollar proveedores locales. Ceer apunta a que el 45% de los materiales y componentes utilizados en sus vehículos sean de origen saudí para 2034. En febrero de 2026, la empresa anunció 16 acuerdos comerciales por más de 3.700 millones de riales destinados a ampliar su cadena de suministro dentro del país.

Tecnología internacional, producción saudí

Aunque la marca busca construir una identidad propia, su desarrollo combina capital y capacidades internacionales. Ceer trabaja con compañías como BMW, Hyundai Transys y Rimac, además de una extensa red de proveedores y empresas de ingeniería.

En particular, la asociación con BMW contempla el uso de tecnología de componentes bajo licencia para los vehículos de Ceer.

Foxconn, por su parte, aporta experiencia en manufactura y tecnología. El fabricante taiwanés participa en la compañía junto con PIF desde su creación, en una asociación que pretende establecer una nueva cadena industrial alrededor del automóvil eléctrico en Arabia Saudita.

Una apuesta económica de largo plazo

El alcance del proyecto también se mide en términos económicos. Ceer estima que podría aportar más de U$8.000 millones al PIB saudí para 2034, mejorar el balance comercial en unos U$21.000 millones y generar aproximadamente 30.000 empleos directos e indirectos. Se trata de proyecciones de la compañía, no de resultados ya alcanzados.

La empresa liderada por su CEO James DeLuca, también señala que pretende que el 80% de sus puestos de trabajo directos sean ocupados por ciudadanos saudíes, como parte de su estrategia de desarrollo de talento local. Desde su creación, la plantilla de Ceer pasó de unas 20 personas a aproximadamente 2.300, según datos divulgados por la propia compañía.

Del petróleo al automóvil eléctrico

El desarrollo de Ceer refleja una de las transformaciones industriales que Arabia Saudita busca impulsar mediante Vision 2030: reducir la dependencia de los hidrocarburos y crear nuevas actividades vinculadas con manufactura avanzada, tecnología y movilidad.

En ese contexto, el automóvil eléctrico aparece como una industria estratégica. El desafío para Ceer será ahora trasladar el proyecto industrial a una producción comercial competitiva, construir una red de proveedores y servicios, y conseguir que sus modelos encuentren compradores tanto en Arabia Saudita como en otros mercados.

Con la presentación del sedán y el SUV Exobot, la compañía deja atrás la etapa de diseño inicial y entra en una fase decisiva: convertir una ambición industrial respaldada por el Estado saudí y capital internacional en una marca capaz de fabricar y vender vehículos a escala.

La propia compañía prevé ampliar su oferta hasta siete modelos en los próximos cinco años. El objetivo, en última instancia, es que el sello “Made in Saudi Arabia” deje de ser una novedad en la industria automotriz y se convierta en una parte habitual del mercado regional de vehículos eléctricos