Fue durante julio pasado que el prototipo denominado Alpine A110 Future rodó ante el público del prestigioso Goodwood Festival of Speed, bajo una carrocería inspirada en el modelo actual, aunque alargada para adaptarse a las nuevas dimensiones de la plataforma APP. El diseño de la tercera generación del icónico deportivo, empieza a vislumbrarse a través de una escultura que encarna la visión artística con la que los diseñadores de Alpine imaginan el A110 del futuro.
A través de la silueta de un volumen etéreo cubierto por un velo, la marca deja entrever la esencia estilística del nuevo modelo. Esta escultura, que parece levitar, no es solo una propuesta artística, también constituye una herramienta habitual en los procesos de investigación formal de los equipos de diseño. Lejos de ocultar la carrocería, cubrirla con un velo permite apreciar mejor sus proporciones, superficies e intenciones estéticas.
Se trata de un método que pone el foco en las líneas y en el equilibrio de las formas y proporciones, permitiendo captar la esencia del estilo del vehículo. Así, en esta singular fusión entre arte y técnica, es posible adivinar bajo ese sugerente velo algunos de los rasgos que darán forma a la carrocería de la tercera generación del modelo más emblemático de Alpine.
¿Cuáles serían los rasgos distintivos del futuro Alpine A110?
Entre los rasgos distintivos que marcarán su diseño destacan un frontal en forma de V, la doble firma luminosa que aquí se insinúa, así como un el característico modelado lateral inspirado en la sensación de movimiento, reinterpretado con un lenguaje más moderno y escultórico.
A ello se suma el contraste entre líneas tensas y volúmenes sensuales, una combinación capaz de transmitir emoción y, al mismo tiempo, reflejar la excelencia técnica que caracteriza a Alpine. Un equilibrio entre diseño y rendimiento que constituye una de las señas de identidad de la marca.
Su silueta queda definida por una línea de cintura que recorre toda la carrocería, desde un frontal de inspiración "morro de tiburón" hasta una zaga rebajada, creando una presencia y una elegancia difíciles de igualar. La cabina, concebida como una suave gota de agua, se integra de manera natural entre los cuatro pasos de rueda, especialmente musculosos y pronunciados, realzados por una estrecha cintura que se deja intuir bajo las superficies esculpidas de la carrocería.