Sin duda que un Bugatti Veyron Grand Sport Vitesse puede ser considerado como una obra maestra excepcional de la ingeniería automotriz. Pues, bien el programa exclusivo de la firma de superdeportivos "La Maison Pur Sang" recibió el encargo de un cliente residente en la Riviera francesa, que gusta de los autos raros y altamente personalizados, de transformar su carrocería con aluminio pulido a la vista, que requirío el envío de bloques que pesaban hasta 20 toneladas.
¿Cómo se desarrolló el proyecto de este Bugatti Veyron Grand Sport Vitesse?
El chasis 8.100 fue sometido a exhaustivos estudios, donde el equipo de diseño exploró las interacciones entre proporciones, superficie y luz, donde una vez completada esa etapa, entraría al taller en Molsheim, donde auténticos "artesanos" dieron vida a este proyecto único en su tipo, donde más de una década después de haber salido de la fábrica, los maestros lo devolverían a su estado de esplendor original, puesto que era un auto que no se caracterizaba por ser discreto, fuese donde fuese.
Por dentro, su sofisticada cabina está dominada por su interior en cuero "Rojo carmín", que contrasta con su brillante y hasta por momento encegecedor brillo de su exterior. Lo anterior sin olvidar sus texturas exquisitas, la presencia de fibra de carbono a la vista, aluminio pulido y detalles artesanales, dando como resultado una auténtica "obra de arte sobre ruedas", que derrocha personalización desde cualquier ángulo.
Obviamente, bajo su carrocería ruge un portentoso motor W16 de 8 litros con cuatro turbocompresores, responsables de una potencia descomunal de 1.200 Hp y un par máximo de 1.500 Nm, dignos de un auténtico e hiperexclusivo hiperdeportivo.