Test drive

Prueba al Ford Fiesta Hatchback 2011

Nacido estrella. Seguridad, tecnología, confort y diseño lo hacen inigualable.

Prueba al Ford Fiesta Hatchback 2011

 

En Autocosmos.cl tuvimos la oportunidad de probar el totalmente nuevo Ford Fiesta 2011 versión Hatchback. Lo primero es destacar su sofisticado y ultra aerodinámico diseño exterior; algo totalmente distinto a lo que Ford nos tenía acostumbrado con las anteriores generaciones de origen español o brasileño. En esta ocasión encontramos un diseño agresivo y angulado que no deja a nadie indiferente.

 

Atractivas son las ópticas delanteras, las que se prolongan en forma ascendente sobre el capó, perfectamente ensambladas con la gran toma de aire inferior y las luces Led ubicadas en los extremos del parachoques.

 

De ahí en más, toda la carrocería adopta una marcada línea dinámica, donde destacan los marcados pasos de ruedas y un aspecto totalmente ascendente. Las puertas son de buen tamaño y permiten un buen acceso. El remate del buen diseño exterior lo dan sus llantas de aleación de 16 pulgadas, el techo corredizo, los intermitentes en los espejos laterales, los focos traseros de posición, e inéditos colores de carrocería.

 

 

Una vez al volante, La posición de conducción se siente extraña, pero una vez corregido el ángulo de inclinación y profundidad del volante, además de los ajustes del asiento, se puede obtener una posición prácticamente perfecta. Aquí es donde salen a relucir los grandes espejos retrovisores exteriores, que cuentan con insertos convexos que brindan una mejor visión. ¿la razón de ellos? Simple, ayudar al conductor en maniobras de cambio de pistas o estacionamiento, ya que el grosor de los pilares B y C de la carrocería hace que la visibilidad se vea disminuida hacia las zonas laterales y traseras.

 

En cuanto al espacio, tanto la zona delantera como trasera es realmente amplia; esto sin considerar que los asientos traseros son abatibles 60/40. Destacan, además, los cinco portavasos, la bolsa porta revistas y la guantera con buena capacidad.

La combinación peso potencia del Fiesta prometía, ya que el motor de cuatro cilindros de 1.6 litros eroga los nada despreciables 120 HP a 6.500 rpm. Durante el arranque no es así, se aprecia lento en la primera parte del tacómetro pero una vez superadas las 3.500 vueltas el Fiesta se pone divertido.

 

Gracias a la suspensión delantera independiente, la respuesta del volante es certera y pese a tener dirección asistida eléctricamente, no transmite una sensación artificial y comunica lo que pasa en el camino. 

 

 

 

Link Segunda Parte Prueba Ford Fiesta 2011

 

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