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Jaguar estira sus piernas en el Autódromo de Codegua

Fuimos invitados por Jaguar para ser parte de una breve jornada de pruebas en Codegua, en el marco del "Art of Performance Tour", instancia itinerante de la marca inglesa que permite conocer que tan fuerte ruge el felino cuando se le da pista libre.

Jaguar estira sus piernas en el Autódromo de Codegua

The Art of Performance Tour es una prueba itinerante de conducción organizada por Jaguar para dar a conocer las capacidades deportivas de su gama. Buena parte del legado que es el alma de Jaguar, tiene sus raíces en la competencia, por lo que se transforma en una oportunidad única de comprobar cuanto de ese espíritu se ha trasladado a los modelos más nuevos.

“Jaguar ha apostado por darle aires más modernos a la marca y a sus productos. Así toda la tradición de más de 80 años de historia se ha combinado con el diseño, la tecnología y los avances de hoy en día para seguir proyectando un amplio portafolio que se ajuste a las necesidades de cada cliente”, aseguró Rodrigo Espinoza, gerente de Jaguar Land Rover.

La renovación de la marca inglesa ha significado el desarrollo de nuevas estrategias de negocio, nuevos productos, tecnologías e innovación, que van de la mano con una nueva línea de diseño. Por lo mismo, hoy Jaguar tiene suficientes modelos que demuestran su diversificación, algo impensado hace unos buenos años atrás. Y vaya que les ha dado resultados. 

Por ejemplo, el 2011 Jaguar cerró a nivel global con apenas sobre 50.000 unidades vendidas, mientras que el 2016, con 148.730 unidades, crecieron en un 193%, cifra que pretenden ampliar a 350.000 unidades para el 2020. Y este efecto tambien se ha vivido en Chile, alcanzando un crecimiento de un 100% con cerca de 200 unidades comercializadas y un pronóstico de 250 unidades para final de año. Incluso estos buenos resultados han motivado a la marca para abrir un concesionario en Concepción el próximo año.

La prueba

Por sorteo nos fue asignado un número que correspondía a uno de los 6 autos disponibles para prueba, acompañados de pilotos profesionales (en nuestro caso Cristóbal Ibarra y Sebastián Vera) para girar un par de vueltas. Al terminar, pasaríamos al modelo siguiente. Lamentablemente lo breve de la actividad solo dio para dos modelos, por lo que acto seguido retornaríamos a la capital rápidamente.

El primer modelo que conocimos es el responsable del crecimiento de Jaguar en todo el mundo, el SUV F-Pace, claro que en su versión más poderosa R-Sport con un V6 de 3 litros Supercargado, suficiente para generar 340 Hp. Como buen SUV premium, tiene un espíritu deportivo marcado, que se nota en la precisión que entrega el chasis para tomar las curvas. El problema es que su potencia y calidad de manejo nos entusiasman a manejar con más agresividad, haciéndonos olvidar que es un modelo grande, por lo que recomendamos tomar todas las curvas con mucha cautela ya que la transferencia de pesos sigue siendo agresiva. Afortunadamente y producto de esto, el control de estabilidad es muy bueno y nos salvó la trayectoria en una ocasión al entrar un poco pasados a una curva, entregando inmediata seguridad en su manejo. En rectas, es donde aparece el felino que todos conocemos. El gato con botas, se pone zapatillas y corre muchísimo.

El segundo modelo que alcanzamos a probar fue la versión Pure 25t del XF, impulsado por un 2 litros Turbo de 240 Hp. Y aquí ocurre todo lo contrario que con el F-Pace. Manteniendo la agilidad que caracteriza a los Jaguar, es el motor el que claramente no entusiasma para la pista -es un auto ejecutivo y venimos bajándonos de un motor de 340 Hp. Por otro lado, es un formidable sedán ejecutivo para la carretera, con elasticidad suficiente y un grato sabor deportivo en su posición de manejo; una nota refrescante que sale de lo común y lo diferencia de sus voluminosos rivales alemanes en el segmento.

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