Test drive

Mercedes-Benz A 250 e 2020, toma de contacto desde Frankfurt

Las baterías no solo le entregan más torque que su equivalente bencinero, sino que ayudan a ahorrar combustible y todo sin sacrificar las cualidades que ya nos gustaban del Clase A convencional.

Mercedes-Benz A 250 e 2020, toma de contacto desde Frankfurt

Aunque Mercedes-Benz ya había develado el Clase A híbrido previo al autoshow de Frankfurt de 2019 y lo hizo posteriormente de manera oficial en el mismo, la marca nos invitó a manejarlo en Frankfurt, como parte de las actividades de la muestra.

Confort, equipamiento y seguridad

Si bien ya tuvimos a prueba el Clase A, y te contamos todas sus características, no falta decir que todos los materiales de construcción son de primera, se perciben bien al tacto como a la vista. Los acabados son en aluminio, madera y cuero (o microfibra).

Tiene todas las amenidades para viajar cómodo, entre ellas el sistema integrado MBUX, con una pantalla de 10.25” el cuál es muy atractivo y amigable en su uso, ya que primero presenta una interfaz muy renovada con respecto al sistema anterior de Mercedes, aparte de que es muy fÁcil de operar (desde el volante, con el joystick, con el panel tÁctil o por voz). Posee freno eléctrico, climatizador automático de doble zona, encendido con apertura presencial, llantas de aluminio de 18”, entre lo principal.

En el tema de seguridad posee control de crucero adaptativo, asistente de cambio de carril, frenado de emergencia y asistente de emergencia (que detiene el auto solo por si te quedas dormido). 

Su propuesta mecánica

Este Clase A híbrido enchufable, emplea un motor 1.4 de cuatro cilindros, que genera 160 Hp y 250 Nm. Combinado con la potencia del propulsor eléctrico, se tiene una potencia total de 218 Hp y 450 Nm, 100 Nm más que el A 250. Ambos motores se ajustan a una caja de ocho velocidades y un sistema de tracción delantera. 

El rango eléctrico va desde los 74-76 Km, mientras que el paquete baterías tiene una capacidad de 15.6 kWh y puede cargarse al 100% en menos de dos horas con corriente alterna y en menos de 30 minutos con una de corriente directa, como en una electrolinera. Así mismo, logra recargarse en ruta con el frenado regenerativo que posee. 

Gracias a la ayuda del generador eléctrico, alcanza los 100 km/h en 6,6 segundos. Su velocidad máxima en modo eléctrico es de 140 km/h, aunque con ambos impulsores puede llegar sin problemas a los 240 km/h. Y como el motor eléctrico le quita esfuerzo al motor convencional, se puede llegar a un rendimiento combinado de 60 km/l.

Al volante

Llevamos el Mercedes-Benz A 250 e, a largo de una ruta de 20 kilómetros que comprendió un poco de vía rápida y toda la parte centro de la ciudad de Frankfurt. De lo primero que nos percatamos es de la buena aceleración que ofrece, esto por supuesto es por la energía que entregan ambos motores. En condiciones normales, arrancando suavemente, te percatas que el motor eléctrico es el que entrega la potencia todo el tiempo, el de gasolina sólo entra si le demandas al pedal. Esto significa que, para moverse de un lado a otro, sin necesidad de acceder a una autopista, no gastarás ni una sola gota de combustible. Aunque por lo limitado de la prueba, no logramos ver si el consumo se acercaba a los 60 km/l prometidos por la marca.

Si eres obsesivo con el consumo, la interfaz multimedia te permitirá ir monitoreando todo lo que haces, cosa de que puedas ir estimando tu consumo y gestionando tus baterías según la ruta, así como saber cuándo es mejor apretar el acelerador y cuando dejarlo que vaya "a vela" para hacer cundir esos 76 kilómetros que entrega la batería.

Dinámicamente hablando, no notamos muchos cambios con respecto a la unidad testeada en suelo chileno. Esto significa que se mantiene cierta firmeza, clásica de autos alemanes con neumáticos de bajo perfil, pero con un manejo muy preciso y neutral que permite mantener un excelente aplomo cuando se va de curva a curva, junto a un muy bien logrado agarre en el tren trasero, sin olvidar la insonorización, que realza mucho el confort de marcha logrado en esta generación, contrastando con la marcada aspereza de su antecesor.

Entonces...

Las cualidades intrínsecas del Clase A salen a brillar, independiente de las baterías y del motor eléctrico, lo que habla de una implementación muy natural del sistema en la arquitectura del modelo. Por sus mejoras en la construcción y en los materiales, el auto es muy silencioso y refinado, mucho más cercano a los modelos que le siguen.

El motor tiene más torque que la variante bencinera, aunque un poco menos de potencia. Esto le entrega energía para moverse con absoluta agilidad, incluso quizás con cierto saborcillo más deportivo, pero con el beneficio de que te estarás ahorrando varios litros versus un A 250 convencional. No por nada, todas las marcas quieren empezar a integrar cierto tipo de hibridación en sus motores, para lograr las conveniencias que antes solo podíamos ver en motores Diesel.

En Europa comienza a venderse durante el próximo año y arrancará desde los 45,000 dólares promedio. Habrá que ver si llega a Chile y si es que no hacen la conversión 1:1 porque arruinaría la propuesta de valor que tienen los Clase A en su segmento.

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