En agosto pasado, fotos espías de un modelo camuflado rodando por China nos mostraron por primera vez un producto totalmente nuevo del grupo británico Jaguar Land Rover: el Freelander. Y es que por entonces ya se sabía que el grupo de capitales indios aprovecharía el joint venture firmado en 2012 con el Grupo Chery para lanzar no sólo un modelo, sino una nueva marca de SUV, que adoptará el nombre del icónico ex modelo de Land Rover.
La explicación de este nuevo acuerdo es que la asociación industrial entre ambos grupos, con la planta de Suzhou operando desde 2014, finalizará su producción de modelos Jaguar y Land Rover este 2026, y la forma de extenderla es a través de nuevos modelos. Y es así como nace la idea de transformar la denominación Freelander desde el nombre de un extinto todoterreno (2015) hacia una nueva submarca enfocada en vehículos eléctricos.

Ahora, hay novedades respecto de Freelander: se estrenará este año pero en los mercados de Medio Oriente, por lo que ya no será una marca exclusiva para China. Incluso, Freelander podría arribar a otros mercados internacionales como los de Latinoamérica, como una forma de paliar el desastre que ha significado la paralización de las operaciones de Jaguar en todo el mundo.
El primer modelo de Freelander será un SUV de 5,1 metros, con tres filas de asientos, equipado con motorizaciones eléctricas. Ya sabíamos de antes que todos los modelos de CJLR (Chery-JRL) utilizarán las plataformas modulares y sistemas eléctricos de Exeed.
En este caso, será la arquitectura modular E0X, que es la misma que utlizan los modelos Exeed Exlantix ET, Exeed Exlantix ES, Luxeed S7 y Luxeed R7. Este primer modelo de Freelander estaría equipado con variantes de motorización BEV (100% eléctrico) y EREV (eléctrico de rango extendido), con potencias hasta 550 Hp, traccoón en las cuatro ruedas y suspensión neumática.