Captiva es uno de los nombres más importantes para Chevrolet en Chile. Con casi 20 años en el mercado y miles de unidades rodando por las calles de nuestro país, Captiva se adecuó a los tiempos de la electrificación lanzando nuevas versiones 100% eléctrica e híbrida enchufable, las que llegaron al país como tercera generación del modelo a inicios de este año.
Este producto nace de la asociación que tiene en China con el grupo SAIC, y de la cual han nacido muchos productos, como Groove, Sail y NP400. Las nuevas Captivas electrificadas convivirán, al menos por 2026, con las versiones gasolineras de Captiva (XL), y se ofrecen en versión única de equipamiento denominada Premier, con precios sin bonificación de $26.290.000, mientras que la Captiva EV se ofrecerá por $28.990.000.
Chevrolet Captiva PHEV: las novedades del modelo

La nueva Chevrolet Captiva PHEV llega a Chile con la difícil misión de ayudar a General Motors a masificar su tecnología de electrificación, algo que todavía no termina de ocurrir con sus modelos eléctricos anteriores, como el Bolt, la Blazer y la Equinox. Y el concepto es claro: convertir un nombre conocido y popular en Chile, en una propuesta realmente competitiva dentro del mundo electrificado, aprovechando las ventajas de costo que tiene la industria china.
Y lo interesante es que Captiva no intenta convencer por nostalgia, sino por argumentos como el espacio, la autonomía, el equipamiento y una puesta a punto que se separa bastante de la tipología de los SUV chinos electrificados que conocemos en Chile. Y para ser competitivo, Chevrolet decidió jugar la carta de la doble oferta, con la opción del eléctrico puro y la más sensata alternativa híbrida enchufable. En un mercado como el chileno, donde todavía pesa la débil infraestructura y los hábitos de uso, esa decisión tiene mucho sentido.

Conviene decirlo de entrada: esta Captiva no tiene casi nada que ver con la Captiva de tres corridas de asiento que muchos recuerdan. Es otro producto, con origen chino y base técnica distinta, pensado para cinco ocupantes y con una orientación mucho más moderna. Mide 4,75 metros de largo y 2,80 metros entre ejes, así que entra de lleno en el segmento C-SUV, con una presencia llamativa y proporciones bien resueltas.
A nivel visual no hay mucho que decir: este modelo no replica el típico exceso de carácter “americano” de Chevrolet, sino un lenguaje más limpio y aerodinámico. El frontal cerrado, las llantas de 18 pulgadas, los detalles negros y la silueta posterior más estilizada apuntan a la eficiencia antes que a la nostalgia. No es una Captiva que quiera parecerse a la vieja Captiva; quiere parecer moderna, y lo logra.
Chevrolet Captiva PHEV: interior y vida a bordo

Donde más sorprende es por dentro. La Captiva PHEV propone una cabina muy alineada con lo tradicional del diseño chino actual: pantalla central de 15,6 pulgadas, clúster digital de 8,8 pulgadas, pocos botones físicos y una atmósfera limpia, casi minimalista. Pero lo que más destaca no es el despliegue tecnológico, sino la sensación de calidad percibida, que supera lo esperable en un Chevrolet de enfoque masivo.
Hay materiales blandos al tacto, buen ensamble y una presentación que se siente más cuidada que en otros productos de la marca. También se agradece que no abuse del piano black, un vicio bastante extendido en este tipo de autos.
El punto discutible es la ergonomía de uso, porque la interfaz concentra demasiadas funciones y obliga a depender mucho del mirar y tocar la pantalla. Pero, vamos, nada que no hayamos visto en todas las marcas chinas (y algunas de otros orígenes) en los últimos años.

Si hay algo que juega muy a favor de esta Captiva es el espacio. Las plazas traseras son amplias de verdad, con lugar suficiente para tres adultos, buen despeje para piernas y cabeza, y un piso pano que favorece el confort general. A eso se suma un maletero grande, de 532 litros, que la deja bien parada para un uso familiar real.
La ausencia de una tercera corrida ya no debería verse como una pérdida, sino como una redefinición del producto. Chevrolet entendió que el cliente de este segmento hoy valora más el espacio útil, la comodidad y la eficiencia, que la sola idea de más asientos. Lo que obviamente sería un plus si los tuviera, pero no tiene.

En cuanto a equipamiento, la nueva Captiva ofrece el paquete denominado Premier y es bastante completa, aunque hay algunas omisiones más discutibles.
En seguridad y asistencias, la Captiva PHEV está bien parada. Ofrece seis airbags, control de estabilidad, asistencias de carril, frenado autónomo, control crucero adaptativo, cámara de retroceso, sensores y un paquete de ayudas razonable para el segmento y el precio. También incorpora techo panorámico, portalón eléctrico, asientos con ajuste eléctrico y una presentación general muy completa para esta versión única.
Pero no todo es perfecto. La conectividad para Android Auto y Apple CarPlay es por cable y ya se siente desfasada en un mundo "wireless", más aún cuando el espacio para conectar el teléfono no resulta el más cómodo. También se extrañan algunos elementos como cargador inalámbrico o sensor de punto ciego, que por precio y posicionamiento habrían redondeado una mejor experiencia.
Chevrolet Captiva PHEV: manejo y consumo

Lo más valioso de esta Captiva, sin embargo, está en el manejo, con una impresión muy clara de que no tiene una puesta a punto típica en el segmento de los SUV electrificado de origen chino. No flota (o flota poco), no rebota ni golpea, ni cuenta con una dirección demasiado artificial.
Al contrario, tiene una puesta a punto más sólida, como si la experiencia de Chevrolet en materia de chasis impactara en su desarrollo. La suspensión es buena, y acompaña bien el peso extra que deriva de la electrificación, ofreciendo una sensación general bastante consistente.

Diría que es óptima para la ciudad, supera bien los baches y lomos de toro, pero no vaya a pistear como un campeón, porque sigue siendo un SUV familiar, con posición de manejo alta, un despeje al piso mayor y un enfoque puesto en el confort.
La dirección sigue siendo algo sintética, pero responde con precisión suficiente, y el conjunto transmite más seguridad de lo habitual, especialmente en estabilidad lineal. En ruta, además, ofrece un buen aislamiento acústico, especialmente en lo que a ruido aerodinámico y de rodadura se refiere.

Vamos a la eficiencia. En trayectos largos se movió con consumos cercanos a 18 km/litro en carretera y alrededor de 20 km/litro en ciudad, cifras que la dejan muy bien posicionada para un uso mixto. Pero, ojo, como siempre decimos, esos consumos se dan si la batería tiene carga y asiste el manejo en todo momento. Porque si está descargada, todo el esfuerzo será del motor de combustión, y adiós a los consumos moderados.
La batería de 20,5 kWh permite circular hasta 90 km en modo eléctrico, según homologación NEDC, aunque en la práctica la autonomía real esperable es más baja. Aun así, para trayectos urbanos cotidianos resulta suficiente, y ese es justamente el punto clave de un PHEV bien resuelto: usar electricidad cuando conviene y gasolina cuando hace falta, sin obligar al usuario a cambiar de hábito de golpe.
Chevrolet Captiva PHEV: en resumen

La Captiva PHEV no es un auto revolucionario, pero sí una propuesta muy sensata. Chevrolet logró combinar una marca conocida, con un formato familiar bien resuelto y una mecánica que evita el estrés del eléctrico puro. En un escenario donde muchos clientes todavía miran la electrificación con cautela o miedo, ese equilibrio puede ser más valioso que cualquier oferta de potencia o autonomía.
Su mejor virtud no es una sola, sino la suma de varias: espacio real, manejo más refinado de lo esperado, consumo contenido y una experiencia general que transmite la madurez de la marca.
Su gran debilidad, en cambio, está en algunos detalles de usabilidad y en ciertos faltantes de equipamiento que hoy ya se notan. Aun así, como primer híbrido enchufable de Chevrolet en Chile, deja una muy buena primera impresión.
Test drive Chevrolet Captiva PHEV