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Test drive Toyota bZ4X 2026: un eléctrico con el sello propio de Toyota

La marca japonesa entra derecho a la electrificación pura con un modelo racional y bien resuelto, muy al estilo Toyota.

Test drive Toyota bZ4X 2026: un eléctrico con el sello propio de Toyota

Toyota no suele seguir modas. La marca japonesa prefiere esperar, observar y lanzar cuando considera que el producto está maduro, antes que arriesgarse en una aventura que no está del todo estudiada. Eso lo sabemos desde que Toyota es Toyota, y eso explica por qué su primer auto 100% eléctrico en Chile, el bZ4X, apareció recién en 2026, varios años después de que otros fabricantes ya tuvieran múltiples opciones en el mercado.

Pero esa tardanza no significa falta de criterio: el bZ4X que aterriza en nuestro país es la versión actualizada del modelo original, lanzado globalmente a fines de 2021, con mejoras en batería, motores y equipamiento, y con una propuesta que busca diferenciarse en un segmento cada vez más saturado y homogéneo.

Probamos la versión Limited AWD, la tope de gama que se vende en Chile, con dos motores eléctricos y tracción integral, que se posiciona como una alternativa sólida dentro de los SUV eléctricos medianos. Con un precio de lista de $49.990.000 (y un precio efectivo de $46.990.000 con bono de financiamiento), el bZ4X AWD compite directamente con rivales como el Tesla Model Y, el Kia EV5, el Volkswagen ID.4 y el Cupra Tavascan, entre muchos otros, aunque con un enfoque más conservador y menos llamativo.

Diseño exterior: presencia bien resuelta

Como buen Toyota que es, el bZ4X no busca impactar con líneas agresivas ni detalles futuristas exagerados. Si lo comparamos con resto de la gama Toyota, por cierto que se ve como un auto llamativo, pero dentro del universo de autos eléctricos, su diseño se ve sobrio, casi austero. Lo claro es la coherencia visual que lo hace reconocible como un Toyota.

La carrocería mide 4.690 mm de largo, 1.860 mm de ancho y 1.650 mm de alto, con una distancia entre ejes de 2.850 mm y un despeje al piso de 200 mm, cifras que lo ubican en el corazón del segmento de los SUV medianos, con proporciones equilibradas y una postura que transmite solidez sin caer en la robustez exagerada.

El frontal es limpio, con faros Full LED de diseño horizontal que se integran con una parrilla cerrada, típica de los eléctricos. Los pasos de rueda son marcados, pero sin excesos, y el perfil lateral se ve tenso, con líneas rectas que evitan los pliegues decorativos innecesarios.

La zaga mantiene la misma lógica frontal: firma lumínica LED sobria, portón de apertura eléctrica con sistema manos libre y un volumen de maletero de 452 litros, suficiente para el uso diario y viajes familiares.

En vivo, el bZ4X tiene una presencia que se percibe más robusta que en fotos. No es un SUV que busque llamar la atención, pero tampoco pasar desapercibido.

Su diseño es funcional, bien proporcional y con un nivel de detalle que refleja la calidad de construcción típica de Toyota. Las llantas de 20 pulgadas y la carrocería bitono con techo negro (salvo el color negro, obvio), le dan un toque deportivo sin caer en lo recargado.

Interior y equipamiento: tecnología y funcionalidad

Puertas adentro, el bZ4X mantiene la filosofía de Toyota: sencillez, funcionalidad y calidad de materiales adecuados. El habitáculo se organiza en torno a un tablero horizontal, con un cuadro de instrumentos digital de 7 pulgadas posicionado por encima del volante (al estilo i-Cockpit de Peugeot) y una pantalla central de 14 pulgadas que concentra la mayoría de las funciones del vehículo.

Es un estilo mucho menos llamativo que la de sus rivales chinos, pero definitivamente más intuitivo en el uso diario.

Los materiales son buenos pero no sobresalientes, con tapiz de ecocuero en los asientos, superficies blandas en zonas superiores y una construcción sólida que no genera ruidos ni crujideras.

Los asientos delanteros tienen ajuste eléctrico, calefacción y ventilación, mientras que los traseros también son calefaccionados, un detalle importante de diferenciación. El volante es multifunción, con paddle shift para regular la frenada regenerativa, y cuenta con calefacción, algo no tan común en el segmento.

La consola central tiene forma de “isla flotante”, con un cargador inalámbrico doble para teléfonos, cuatro puertos USB entre ambas filas y climatización de dos zonas con mandos físicos, lo que facilita su uso sin depender exclusivamente de la pantalla. El sistema multimedia ofrece navegación, audio con seis parlantes y conectividad con Android Auto (vía cable) y Apple CarPlay (inalámbrico).

La gran critica que podemos hacer es que la interfaz es obsoleta. No sólo es un sistema operativo más lento de lo común, sino que su apariencia y usabilidad está lejos de los nuevos estándares de la industria. Tiene que modernizarse de cara a una nueva generación.

En materia de seguridad, el bZ4X cumple sin complejos: incluye ocho airbags (frontales, laterales, de cortina, de rodilla para el conductor y central en la fila delantera), sensores de proximidad delanteros y traseros con cámara de visión panorámica 360°, asistente de estacionamiento avanzado y el paquete Toyota Safety Sense+.

Este integra control crucero adaptativo, frenado autónomo de emergencia, asistente de mantenimiento de carril, alerta de punto ciego, sistema de luces altas automáticas y asistente de frenado en estacionamiento. Quizás no son tantas, pero están las principales, y no son intrusivas, por lo que no es imprescindible desconectarlas como ocurre en muchos modelos de origen chino.

Tren motriz y desempeño: potencia contenida, pero efectiva

El eléctrico de Toyota se construye sobre la plataforma modular e-TNGA (e-Toyota New Global Architecture) de 400 voltios, diseñada específicamente para vehículos eléctricos, que utiliza la batería como parte integral del chasis, ofreciendo ventajas como un bajo centro de gravedad, mayor equilibrio entre los ejes delantero y trasero y una elevada rigidez de la carrocería.

El bZ4X se ofrece de entrada en versión de tracción delantera y un motor de 221 Hp y 269 Nm de torque, mientras que la variante AWD suma un segundo motor trasero para ofrecer 338 Hp y 338 Nm de par, y tracción en las cuatro ruedas, que incluye el sistema X-Mode desarrollado por Subaru, con Grip Control que modos de manejo específicos para diferentes tipos de terreno, lo que le da una capacidad off-road ligera.

La batería es de iones de litio, con una capacidad de 73,1 kWh, y ofrece una autonomía homologada de 453 km bajo el ciclo WLTC. En nuestra prueba, el consumo real fue cercano a los 17 kWh/100 km en ciudad y 19 kWh/100 km en carretera, lo que se traduce en una autonomía práctica de alrededor de entre 380–420 km, dependiendo del estilo de manejo y las condiciones climáticas.

En cuanto a la carga, el bZ4X admite carga rápida en corriente continua (DC) de hasta 150 kW, recuperando gran parte de la batería en aproximadamente 28 minutos. Son tiempos razonables dentro del segmento. El vehículo incluye un cargador domiciliario (wallbox) instalado, un cable de emergencia Tipo 2 y cinco años de mantenciones, lo que mejora la propuesta de valor.

En asfalto, el bZ4X transmite una conducción suave, equilibrada y con un nivel de confort que lo hace ideal para el uso familiar. La suspensión independiente absorbe bien las irregularidades del día a día, aunque en curvas cerradas se notan los balanceos propios de un SUV de este tamaño y peso. Es un modelo fácil de llevar, para manejarlo de manera tranquila, pero con toda la tranquilidad que responderá incluso en exigencias altas.

La frenada regenerativa es regulable mediante los paddle shift, y el sistema de frenos (discos ventilados en las cuatro ruedas) ofrece una respuesta progresiva y segura. La dirección es amable, con un radio de giro adecuado para el tamaño del vehículo, aunque no es particularmente comunicativa.

Conclusión: un eléctrico sin sorpresas

El Toyota bZ4X Limited AWD es un SUV eléctrico que, quizás, llegó algo tarde al mercado chileno, pero con una propuesta coherente y bien resuelta. No es el más potente, ni el más tecnológico, ni el más llamativo del segmento, pero ofrece una experiencia de uso sólida, confiable y con el estándar esperable en todo buen Toyota.

Su diseño es sobrio pero bien proporcional, el interior es funcional y de buena calidad, y el tren motriz AWD ofrece un desempeño equilibrado, con una autonomía práctica que ronda los 400 km. El precio de $46.990.000 (con bono) lo posiciona como una alternativa competitiva, aunque no necesariamente la más atractiva en relación precio-equipamiento.

Para el cliente que busca un eléctrico sin sobresaltos, con un nivel de confort alto y la tranquilidad de un Toyota, el bZ4X AWD es una opción válida. Para quienes esperan más tecnología, más potencia o más autonomía, quizás haya alternativas más interesantes en el mercado. Quizás no es el mejor eléctrico de su segmento, pero es un Toyota por donde lo mires, y eso, en un mar de autos idénticos, es un acierto.

Tes drive Toyota bZ4X 2026

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