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Test drive Chevrolet Blazer 2020, más SUV que Camaro

El último de los todocaminos de la marca muestra una estética tomada de su icónico muscle car, pero en dinamismo conductivo es menos deportivo de lo que proyecta.

Test drive Chevrolet Blazer 2020, más SUV que Camaro

Como “el Camaro de los SUV” se presenta el nuevo Chevrolet Blazer, una frase perfecta para la publicidad y para captar potenciales clientes, y que de alguna manera explica el renacimiento de tan icónico nombre, aunque ahora en un formato algo diferente.

Porque, recordemos, la Blazer histórica es un SUV hecho y derecho, creado sobre el chasis de una pick-up y con múltiples configuraciones de carrocería. La original, de 1969, dio paso al modelo que hoy se conoce como Tahoe. La versión más conocida en Chile data de 1983 y se fabricó hasta 2005 sobre la base de la S10.

Hoy, la nueva Blazer es un crossover hecho y derecho, fabricado en México sobre un monocasco y con pocas aptitudes off-road. Básicamente, lo que la marca busca con el nuevo modelo es llenar pequeños espacios que van quedando en su gama de SUV, el formato que la lleva en todo el mundo y del que se alimentarán las fábricas en un futuro no tan lejano.

En este segmento de precios (alrededor de 30-32 millones de pesos), Chevrolet ofrece la Traverse en sus versiones más altas, un modelo de 7 plazas que haría poco útil la presencia de un segundo modelo. Pero la propuesta de Blazer es complementar el formato familiar con un modelo deportivo y más personal, si un SUV de este tamaño podría definirse como personal.

Diría que Blazer es una respuesta al éxito que ha tenido Ford con el Edge o Nissan con Murano, aunque en una propuesta más radical en diseño y en la mecánica, ya que por ahora el modelo sólo se ofrece con motor V6.

Chavrolet Blazer se vende en Chile en dos versiones, diferenciadas básicamente por su estética (RS y Premier), a un precio de $31.390.000 (septiembre de 2019).

La parte Camaro

En lugar de apuntar a un modelo con diseño y aptitudes 4x4 para competir, por ejemplo, con el Jeep Wrangler, Chevrolet optó por el camino inverso: un crossover de alta performance con la inspiración puesta en el Camaro.

Según lo que he podido leer en ciertas publicaciones norteamericanas, la Blazer toma prestado muchos elementos, piezas y partes del Camaro, aunque ambos modelos sean como el agua y el aceite, y viéndolos uno junto al otro cuesta creerlo realmente.

Más allá de eso, diría que la inspiración viene dada en las proporciones, ya que al igual que el Camaro, la Blazer se ve enorme, aunque en la práctica no lo sea tanto (4,86 metros de largo, 1,94m de ancho, 1,70m de alto y 2,86m entre los ejes).

La trompa en sumamente ancha y robusta, y el capó en abultado, como si gritara a todo el mundo que esconde un portento de motor. Si le agregamos la gigantesca parrilla que cae hasta el piso, tenemos un modelo con una tremenda presencia sobre el camino.

La silueta es deportiva, sin duda. Una línea de hombros muy ascendente, trazos rectos y angulados, pasos de rueda anchos y muy marcados, una nervadura lateral que asciende hasta el cielo y un pilar C que engrosa la cadera nos define un SUV de poder que no esconde nada.

Por atrás se ve menos agresiva que por delante, con luces que nos recuerdan claramente a otros Chevrolet. La parte deportiva se aprecia en una luneta más bien estrecha, en un techo que se extiende a través de un spoiler, y en una doble salida de escape inserta dentro del parachoques.

La parte SUV está dada, principalmente, por las ruedas grandes (21 pulgadas), los rieles de techo y las molduras plásticas en las partes bajas y arcos de rueda, que en la versión RS se notas muchísimo más que en la Premier.

Precisamente, esta variante pinta del color de la carrocería muchas de estas molduras, añade un paquete cromado exterior en viseles y parrilla, que le hace perder parte de su esencia deportiva. La variante RS, en cambio, reemplaza los cromados por una vestidura negra brillante, añade una parrilla tipo panal de abejas, llantas oscuras y mucho estilo. Todas usan faros Full LED.

¿Se parece al Camaro? Hay cosas, sin duda, pero clones no son.

Interior inspirado

Por dentro también hay elementos tomados del Camaro, y quizás de manera más evidente que en el exterior. Por ejemplo, los mandos del climatizador están instalados en las mismas ventilas circulares del Camaro, y ambas, de gran tamaño, van colocadas bien abajo, a la altura de la palanca de cambios. Y la pantalla de infoentretenimiento (táctil de 8”) en diseño hexagonal está orientada hacia abajo.

Una consola central ancha, asientos de cuero con costuras a la vista, tablero digital configurable, espejo retrovisor que también es una pantalla, techo de vidrio y volante multifunción componen un interior que luce tecnológico, muy completo, pero sin aspecto premium.

Y quizás es aquí donde Chevrolet falla. Una y otra vez, como recordamos de la nueva Silverado: si bien la construcción y acabados se ven más que bien, los materiales no se sienten premium. Y en un auto que supera los 30 millones de pesos puede ser un problema.

Ahora, por muy deportiva que sea, la Blazer también es práctica, como buen SUV. Hay portavasos repartidos en el interior, y múltiples espacios para dejar cosas, desde celulares a monedas. En general, no hay problemas en esta materia.

Y si pensamos en las plazas posteriores, las puertas abren en 90 grados, lo que facilita el acceso al habitáculo y, por ejemplo, anclar una silla de niños. El piso es plano, por lo que un tercer ocupante irá más que bien, y los respaldos se reclinan y deslizan longitudinalmente.

Sume a eso asientos calefaccionados traseros, salidas de aire y puertos de carga USB por todas partes, y tenemos un SUV extremadamente agradable para viajes largos, cómodo de asientos y espacio, y con mucho equipamiento de confort.

Donde cae un poco es en el espacio disponible en el maletero, pero claro, penaliza su línea deportiva. En todo caso, ofrece más de 800 litros, aunque hasta arriba.

Más equipado que SUV premium

Y sí, aunque la verdad es que hace rato que las marcas generalistas apuntan a cautivar ofreciendo mucho contenido, y superan no pocas veces la oferta en el segmento premium.

En este caso, tenemos asientos delanteros con ajuste eléctrico y soporte lumbar, que además con calefaccionados y ventilados, volante de cuero con calefacción y ajuste eléctrico, climatizador bizona, espejo retrovisor electrocromático con proyector de una segunda cámara de visión trasera, smart key con botón de encendido, sistema de infoentretenimiento MyLink con pantalla táctil de 8", conectividad a Apple CarPlay y Android Auto, el ya mencionado cluster digital de 8”, cargador inalámbrico para teléfonos, sistema de sonido Bose con 8 parlantes, navegador GPS, entre otros.

Y en materia de seguridad, la Chevrolet Blazer ofrece 7 airbags, frenos ABS con EBD, controles de tracción y estabilidad, anclajes isofix, control crucero adaptativo, cámara en 360°, sensor de punto ciego, alerta de tráfico cruzado, aviso de colisión frontal con freno de emergencia, alerta de cambio involuntario de carril y detector de peatones con frenado automático, entre otros.

Probamos algunos de estos sistemas, incluyendo el freno de emergencia, todos actúan bien salvo, precisamente, el freno de emergencia. Y no se trata de que no frene, porque sí lo hace, sino que es extremadamente agresivo en su funcionamiento y termina asustando a los usuarios de la Blazer. Al menos funciona, y eso es lo importante.

Un punto aparte es el retrovisor central que tiene la doble función de espejo y cámara. En este modo, el visor actúa como pantalla para una cámara instalada en la parte posterior, aunque se pierde el ángulo abierto que ofrece el espejo. Sin duda es tecnología que gusta mucho y sorprende a los más pequeños, pero según mi opinión, no reemplaza realmente bien la función del espejo.  

La parte SUV

Aunque sorprenda, lo menos Camaro de la Blazer es el comportamiento dinámico, y no es una cuestión de motor, porque potencia hay y de sobra.

El tren motriz está compuesto por un V6 de 3.6 litros, que eroga 306 caballos de fuerza y 365 Nm de par, y que está asociado a una caja automática de nueve marchas y a un sistema de tracción AWD.

Tiene un buen sonido de escape, sin duda, más de un muscle car que de un SUV. Y la respuesta del motor es inmediata, contundente, tanto, que es capaz de llegar a 100 en algo menos de 7 segundos, nada mal para un modelo de 1,8 toneladas de peso.

Si se requiere de potencia, el motor responde y nos da una entrega pareja y efectiva hasta bien entrado el régimen de marcha. Y rebajando un par de marchas es capaz de pegar un zapatazo fuerte al conductor.

Ahh, pero eso no es tan fácil hacerlo porque la Blazer, sorprendentemente, no tiene paletas para pasar los cambios de modo manual. Un error fundamental si se quiere vender un auto con características deportivas.

Nuestras dudas también recaen en la caja, que si bien mantiene los cambios en la medida que el pie esté pisando fuerte el acelerador, no es capaz de subir o bajar tan rápido como un deportivo lo requeriría.

La dirección es buena, aunque menos rápida y menos transmisiva de lo que acostumbramos en un SUV deportivo, pero si recordamos a la Ford Edge ST, tiene los mismos problemas: caja lenta que no termina de modular el motor y dirección algo mundana.

¿Y qué hay de la suspensión? Hay algo aquí que no termina de cuajar. Porque es bastante firme cuando contrae, pero muy blanda cuando extiende, generando esa dualidad de flotar en carretera pero transmitir mucha vibración sobre malos pavimentos.

Digamos que la Blazer prioriza el confort de marcha que el dinamismo. Hay rolido de carrocería, lo que no es raro considerando un alto centro de gravedad y el peso ya mencionado, pero es posible aventurarse por las curvas con cierta tranquilidad, sabiendo que el auto no va a terminar con el techo afirmado contra el piso.

Hay un modo Sport, donde el auto no cambia demasiado ya que la suspensión no es adaptativa. La caja extiende los pasos y la dirección se vuelve más firme, pero no es un mundo paralelo ni mucho menos.

Ahora, ¿es la Blazer “rica” de manejar? O sí, se disfruta y mucho.

Conclusión

Que sea el Camaro de los SUV es algo que me costará asumir tras manejar la nueva Chevrolet Blazer. Digamos que tiene una apariencia extraordinaria, con una gran presencia en ruta, igual que su hermano musculoso. Y el interior hereda muchos elementos de este modelo icónico para la marca.

Pero no es un SUV tan deportivo como uno esperaría con semejante diseño. Tiene potencia a raudales, pero no es compararlo, por ejemplo, con un Porsche Macan, un Alfa Romeo Stelvio o un Jaguar F-Pace. ¿Y con un Ford Edge y un Nissan Murano? Diría que por ahí van los dardos. Ahí está su target directo. Y frente a ellos, la Blazer me gustó más.

¿Es Blazer un buen nombre para este modelo? Considerando la historia de la vieja Blazer y sus grandes capacidades 4x4, diría que el nombre actual es casi una distracción. Este es un crossover deportivo, muy impactante en lo visual, pero de la vieja Blazer no tiene nada.

¿Y es el Camaro de los SUV? Si no se desafía a nadie en un 0 a 100 o a una carrera por los Alpes, perfectamente puede llamarse así. Es capaz de ir rápido y trazar algunas curvas con bastante agilidad.

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