Las políticas arancelarias del gobierno de Estados Unidos contra Canadá, han hecho que esta última nación empiece a explorar acuerdos con nuevos socios comerciales, especialmente China, un país que esta semana fue visitado por el primer ministro Mark Carney, que marcó la primera visita de un primer ministro canadiense a China desde 2017.
Uno de los logros de esa visita fue la firma de acuerdo arancelario de 6.1% sobre los vehículos eléctricos que China exporte a Canadá, en un principio con una cuota de 49.000 unidades.
"Para que Canadá construya su propio sector competitivo de vehículos eléctricos, tendremos que aprender de socios innovadores, acceder a sus cadenas de suministro y aumentar la demanda local", afirmó el primer ministro.
En 2024, el antecesor de Carney, Justin Trudeau, había impuesto 100% de arancel a estas exportaciones, en concordancia con una medida similar por parte de Estados Unidos, en un momento donde las relaciones entre ambos países eran cordiales.

Sin embargo, con el arribo de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y su plan de aranceles a todos los países, las tensiones entre ambas naciones se elevaron y Canadá, a diferencia de México, no entró al juego del presidente estadunidense, lo que ha separado a estos socios comerciales.
Incluso, la semana pasada, durante una visita a instalaciones de Ford, en Michigan, Trump volvió a desdeñar el tratado de libre comercio que tienen firmado México, Estados Unidos y Canadá, el TMEC, diciendo que es irrelevante para la economía estadunidense y afirmado que Canadá es quien quiere y necesita el tratado.
“Canadá lo quiere, Canadá lo ama, lo necesitan, pero nosotros no necesitamos productos canadienses. Quiero que los autos se fabriquen aquí, no en Canadá. Antes hacíamos los autos en Canadá y ahora los canadienses se están moviendo acá para fabricarlos”.
Mark Carney aseguró que espera que este acuerdo comercial con China impulse a las marcas automotrices de ese país a invertir en Canadá y llevar producción de sus modelos a ese país.
