La administración del presidente Donald Trump expulsó de su cargo a Elizabeth “Liz” Cannon, la funcionaria que encabezó la oficina del Departamento de Comercio responsable de evaluar riesgos tecnológicos y que fue pieza clave en la prohibición de la mayoría de los vehículos de pasajeros chinos en Estados Unidos por motivos de seguridad nacional.
Cannon se desempeñaba como directora de la Oficina de Tecnologías de la Información y Servicios de Comunicaciones (ICTS, por sus siglas en inglés), un organismo con amplias facultades para revisar productos tecnológicos extranjeros considerados sensibles. La funcionaria presentó su renuncia a finales de enero y su salida se hará efectiva el 20 de febrero, en un momento en el que la Casa Blanca ajusta su postura frente a China tanto en el terreno comercial como en el tecnológico.
Bajo su liderazgo, el ICTS fue determinante para impulsar normas que limitaron el ingreso de autos conectados fabricados en China, al considerar que estos vehículos podrían recopilar datos sensibles de usuarios estadounidenses o ser vulnerables a interferencias remotas. Aunque esas reglas continúan vigentes, la salida de Cannon es interpretada como una señal de reacomodo en la estrategia de Washington.

El movimiento ocurre después de que el Departamento de Comercio decidiera frenar propuestas para restringir la operación de drones chinos, pese a advertencias internas sobre posibles riesgos de acceso no autorizado a información. También se postergaron regulaciones relacionadas con la importación de camiones medianos y pesados procedentes de China. Estas decisiones apuntan a un clima de mayor cautela regulatoria, alineado con las conversaciones bilaterales y los preparativos para un eventual encuentro entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, previsto para abril.
Cannon había sido nombrada en 2024 como parte de un esfuerzo más amplio para reforzar la seguridad tecnológica y proteger las cadenas de suministro estadounidenses frente a rivales estratégicos, en particular China y Rusia. Además de la ofensiva contra los vehículos chinos, su oficina lideró la decisión de prohibir la venta del software antivirus de Kaspersky Lab en Estados Unidos, también por preocupaciones de seguridad nacional.
Algunos analistas señalan que sustituir a Cannon no será sencillo, debido al perfil técnico que exigía su cargo y a la necesidad de equilibrar intereses comerciales con evaluaciones complejas de riesgo. No obstante, fuentes cercanas al gobierno indican que su lugar será ocupado por un designado político, lo que podría reorientar las prioridades del ICTS.
La salida de Cannon se suma a la de otros altos funcionarios del Departamento de Comercio y refuerza la percepción de que la administración Trump está redefiniendo su enfoque frente a China, en un contexto de tensiones geopolíticas, negociaciones comerciales y debates sobre seguridad tecnológica.