Hay autos que trascienden su ficha técnica y se convierten en símbolos. El Subaru Impreza 22B STi 1998 es uno de ellos, una pieza que resume como pocas la edad dorada del rally y la obsesión japonesa por hacer autos sin concesiones. Hoy, uno de los ejemplares más cuidados y documentados del planeta vuelve a ser noticia, con una puja actual de 140 mil dólares.
No es el precio más alto que ha alcanzado. Una de las unidades pertenecientes a Colin McRae alcanzó más de 600 mil dolares hace unos años, lo que lo ha hecho el Subaru de producción más caro y exclusivo de la historia.

En este caso, se trata de la unidad número 388 de las apenas 400 fabricadas para el mercado japonés, producidas entre marzo y agosto de 1998 para celebrar el 40 aniversario de Subaru y su tercer campeonato consecutivo en el Mundial de Rally. Este chasis, originalmente vendido en Japón, emigró al Reino Unido alrededor de 2002 y, tras una vida particularmente bien registrada, llegó a Estados Unidos en 2024. Su historial incluye algo poco común incluso para un 22B: aparecer en la portada de la revista Evo en noviembre de 2024.
Vestido en el inconfundible Sonic Blue Mica, este 22B exhibe la carrocería ensanchada específica del modelo, capot de aluminio con toma de aire sobredimensionada y un alerón trasero ajustable. Las ruedas BBS forjadas de 17 pulgadas en color dorado, con llantas Yokohama Advan Sport, enmarcan un sistema de frenos con calipers rojos y discos ventilados en las cuatro esquinas. La suspensión afinada por Prodrive, con amortiguadores Bilstein invertidos, dirección de relación rápida y barra de torretas en fibra de carbono, deja claro que este Subaru nació para ir rápido, no para posar.

El interior, con volante Nardi y asientos Recaro tapizados en tela negra y azul, conserva ese aire funcional de finales de los noventa. Hay climatizador automático, control del diferencial central y un sistema de audio Kenwood de época con subwoofer en la cajuela. Todo respira autenticidad.
Bajo el capot vive un motor muy especial. Si bien el modelo de carreras tenia dos litros, el 22B llevaba uno ligeramente más grande de 2.2 litros, con 280 Hp y 363 Nm de torque, acoplado a una caja manual de cinco cambios y tracción integral con diferencial central electrónico ajustable. Este ejemplar marca apenas 32 mil kilómetros y ha recibido mantenimiento reciente.

Este Subaru Impreza 22B STi, aunque no era un deportivo de homologación, era la representación máxima del espíritu que tenía el auto de rally, pero para uso urbano. Su exclusividad, alto nivel de performance y su icónica imagen lo transformaron en una verdadera leyenda y consagraron el potencial de Subaru y su división deportiva.