El Financial Times ha reporteado una curiosa noticia que es importante revisar y que ya ha causado conversaciones y opiniones delicadas en el sector. Al parecer, el Grupo Volkswagen estaría en conversaciones con la reconocida empresa israelí de defensa Rafael Advanced Defense System para transformar la planta de Osnabrück en una fábrica de piezas para el llamado Iron Dome ("Cúpula de Hierro"), uno de los dispositivos antiaéreos más importantes del país.
Buscando salida a los problemas

ID. Cross, el futuro nuevo eléctrico de la marca.
Antes de mirar el elefante en la habitación y sin emitir juicios de valor, es importante hablar de la situación que atraviesa Volkswagen como grupo. Las ganancias han sido las más bajas en 10 años y por culpa de los nuevos desafíos en electrificación, la competencia que imponen los fabricantes chinos, los impuestos de Trump y los propios problemas de cada marca, entre varias otras problemáticas, han tenido que optar por varias medidas que les permitan seguir a flote. Lamentablemente una de ellas es cortar 50 mil puestos de trabajo en Alemania para el 2030. Lo peor de todo esto, es que es un escenario que no solo afecta a Volkswagen, sino que a muchos fabricantes europeos.

Iron Dome, el nombre "comercial" de este sistema antiaéreo desarrollado por Rafael.
Las empresas dedicadas a la industria armamentista y de defensa se han revalorizado enormemente con la guerra, especialmente desde la invasión de Rusia a Ucrania y luego con los conflictos en Medio Oriente. En varios casos, los fabricantes automotrices también forman parte de este circuito, simplemente porque alguien tiene que proveer de vehículos a las fuerzas armadas de cada país, desde modelos civiles reacondicionados hasta vehículos blindados y de características específicas. Pero una cosa es comprar una flota de camiones o camionetas y otra muy distinta es usar a la fuerza laboral para fabricar armas, como se hacía desde la Segunda Guerra Mundial hacia atrás.
Para muchas marcas, el atractivo de entrar nuevamente a este sector, está justamente en el aspecto económico: ingresos crecientes que les permitan levantarse financieramente y lograr los desarrollos necesarios para hacerle frente al nuevo escenario automotriz en el que se encuentran.
Desenterrar el pasado

Porsche Type 60 W30 de 1937, uno de los prototipos previos a la fabricación del primer Volkswagen, el Typ 1... o Escarabajo.
El problema, claro está, es participar en la guerra y "mancharse de sangre", algo que nos lleva justamente a la situación de Volkswagen, una empresa que nació al alero de los Nazi y que durante la guerra funcionó con esclavos. La fábrica se transformó en un centro de trabajo forzado, incluyendo cerca de cuatro campos de concentración. Hoy Volkswagen es una compañía muy diferente a la de entonces y ha sido transparente en reconocer sus orígenes, así como ha sido diligente y responsable en enmendar y compensar a todas las víctimas y familiares que sufrieron en aquel periodo. En la planta de Wolfsburg incluso existe un memorial construido en lo que fue un antiguo refugio aereo, con documentos, fotos, medios digitales y declaraciones que honran la memoria de estos trabajadores.

La planta de Osnabrück, lugar que hasta 2010 fue la fábrica del importante carrocero Karmann, es la matriz del T-Roc Cabriolet y también de los Porsche 718 Boxster y Cayman. Aquí operan 2.300 trabajadores y la marca quiere salvarlos, la razón de por qué están buscando alternativas, considerando que su producción finalizará el 2027. Según el DW, voceros de Volkswagen señalan que "la fabricación de armas está completamente descartada", pero quizás se refieren a que la marca no fabricará directamente misiles o municiones, sino que, de cerrar un trato con Rafael, podrían solo fabricar piezas y componentes. Volkswagen no se cierra a otras posibilidades, pero esta es la que más ruido ha generado.
Y aunque el gobierno alemán aprueba esta alternativa, el escollo más grande está con los trabajadores, quienes tendrán que decidir, en el caso de que esta alianza se confirme, entre trabajar para la guerra o dejar sus puestos de trabajo.