La firma del doble chevrón estaría trabajando en el desarrollo de un nuevo modelo que tome la posta dejada por el C1, con la clara intención de replicar el concepto que en su momento representó la icónica 2 CV, siendo una versión moderna de esta. Aunque el mundo era muy distinto cuando el fue estrenada en el Salón de París de 1948, setenta y ocho años después las condiciones de vida han evolucionado, al igual que la sociedad, con un escenario donde la industría automotriz europea se ve enfrentada a la despiada irrupción de las marcas chinas y con evidentes vacios en el mercado de vehículos con valores realmente asequibles.

Un breve repaso a los orígenes del 2CV
Corrían los años 30 y Citroën buscaba lanzar un modelo sencillo, funcional y accesible, que permitiera la masificación del automóvil en la Francia de la posguerra, algo que hasta entonces estaba reservado para las personas de mayores ingresos. Fue en 1934 cuando el nuevo director general de Citroën, Pierre-Jules Boulanger, aprobó el proyecto de desarrollo de un vehículo de consumo masivo, económico de costo y uso, seguro para sus ocupantes, y tan versátil, que debía ser capaz de transportar con la máxima comodidad a cuatro personas y 50 kilos de equipaje, a una velocidad de 60 kilómetros por hora.
Con las letras TPV (Toute Petite Voiture o “auto pequeño”) nació el proyecto de un utilitario compacto que se adaptara a la perfección a las necesidades de una sociedad todavía muy rural, que necesitaba mejorar sus desplazamientos.
Confort y habitabilidad eran dos puntos clave, y por lo mismo, el primer elemento relevante fue la suspensión, que se trabajó con la consigna de que el auto pudiera transportar un canasto con huevos a través de los difíciles caminos rurales sin que se rompiera ninguno. El segundo punto tenía que ver con la habitabilidad, que debía ser suficiente para llevar a cuatro adultos. El propio Boulanger, que era un hombre bastante alto, debía ser capaz de subirse al auto con el sombrero puesto.
Citroën llegó a fabricar 250 prototipos del 2 CV en 1939, cuando sobrevino el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la firma gala se vio obligada a destruirlos durante el período de la ocupación alemana, a excepción de cinco unidades que fueron conservadas por algunos de los implicados en el proyecto, al igual que los estudios realizados en torno al modelo. No sería hasta el 6 de octubre de 1948, en el Salón de París que el modelo vería finalmente la luz como el primer 2CV Tipo A.
¿Volverá el 2CV en una versión acorde a los tiempos actuales?
Hace unos días, el CEO de Citroën Xavier Chardon confirmó que están trabajando en el desarrollo de un nuevo modelo urbano del segmento A, de los que cada vez hay menos en el mercado, por lo que el público objetivo de esos modelos ha migrado a oferta de hatchbacks o SUV del segmento B. Por lo que la marca apunta a reconquistar con este nuevo producto.
“Más importante que el propio 2 CV es entender el propósito de ese modelo en aquella época. Su propósito era llevar la movilidad a las masas después de la Segunda Guerra Mundial. No estoy seguro de que ese planteamiento pueda trasladarse al 100% a la actualidad, especialmente porque cada vez hay menos agricultores en Europa”.
No es la primera vez que el proyecto vuelve a estar presenta en la coyuntura de la industria automotriz, por cuanto en el Salón de Frankfurt de 2009, Citroén mostró el conceptual Revolte, donde los diseñadores tomaron las premisas que dieron origen al 2 CV y fijaron esos axiomas –personalidad, eficiencia, agilidad, sentido práctico, soluciones racionales– pero puestos al día de hoy, pensando en las exigencias que se le plantearán al conductor, el día de mañana, para solucionar los problemas de movilidad urbana.
La evocación de la nostalgía en formatos modernos la ha traído buenos resultados a competidores como Renault con el 5 E-Tech y el Twingo.
