La planta de Martorell, en las cercanías de Barcelona, ha marcado un hito para la industria con el inicio de la producción del Volkswagen ID. Polo, el hermano del recién estrenado Cupra Raval, dos modelos clave dentro de la familia de vehículos urbanos eléctricos del Grupo Volkswagen.
La puesta en marcha de ambos vehículos culmina una transformación industrial en Martorell, respaldada por una inversión superior a los 3.000 millones de euros. Con ello, la fábrica se consolida como una instalación flexible capaz de producir vehículos eléctricos, híbridos y de combustión de alta eficiencia, y se posiciona como uno de los principales motores de la electrificación europea.
El gran protagonista de esta nueva etapa es el Volkswagen ID. Polo, la reinterpretación 100% eléctrica de uno de los modelos más exitosos en la historia de la marca. Con más de 20 millones de unidades comercializadas a nivel mundial, el Polo da el salto a la movilidad eléctrica manteniendo los atributos que han definido su éxito: diseño funcional, dimensiones compactas, calidad de construcción y accesibilidad.

Desarrollado para responder a las necesidades de la movilidad urbana y cotidiana, el nuevo ID. Polo incorpora una autonomía WLTP de hasta 454 kilómetros, situándose entre las referencias de su segmento. Además, introduce tecnologías avanzadas como el sistema Connected Travel Assist con reconocimiento automático de semáforos, conducción eficiente mediante un solo pedal y capacidad bidireccional de carga, que permite utilizar el vehículo como fuente de energía para dispositivos externos, incluidas bicicletas eléctricas.
La producción de está basada en una plataforma compartida, esta familia agrupa cuatro modelos eléctricos de tres marcas distintas, reduciendo la complejidad industrial y optimizando los costes de fabricación para acelerar la adopción de vehículos eléctricos en Europa.

Junto al ID. Polo, el Cupra Raval también inicia su producción en Martorell. Construido sobre la plataforma MEB+, el nuevo modelo de la marca española combina una estética deportiva con una autonomía cercana a los 450 kilómetros y un enfoque claramente orientado al conductor. Su lanzamiento comercial está previsto para el verano de 2026.
Durante el acto institucional celebrado en la planta catalana, al que asistieron representantes del Gobierno español y de la cúpula directiva del Grupo Volkswagen, Markus Haupt, consejero delegado de SEAT y Cupra, destacó que el inicio de la producción de ambos modelos representa mucho más que el lanzamiento de dos nuevos vehículos: simboliza la transformación de la compañía en una potencia industrial preparada para liderar la electrificación del continente.