Al finalizar 2019, Ford presentó una variante inédita dentro de la gama del reconocido "Muscle Car", el Mustang Mach-E, un crossover eléctrico que representaba toda una revolución para este modelo, apuntando directamente al Tesla Model Y. Casi siete años han transcurrido desde que fue presentado, y el Mustang nuevamente vuelve a hacer noticia, pero por ediciones especiales si no que a raíz de las declaraciones vertidas en una entrevista concedida a Automotive News, por el Presidente de Ford Blue, Andrew Frick, quien afirmó: "el fabricante tiene la intención de ampliar la familia Mustang".
Lo anterior claramente apunta al probable desarrollo de una variante cuatro puertas del modelo, las que han venido cobrado fuerzas desde 2024 a la fecha. Lo anterior no sólo es aplicable al caso del Mustang, sino que Frick señaló que Ford siempre busca expandir su gama de modelos con la salvedad de que el proyecto sea viable comercial y financieramente.

A lo anterior se suman los comentarios expresados en mayo de 2024 por el CEO de la fima, Jim Farley en el sentido de que estarían dispuestos a "explorar nuevos estilos de carrocería para el Ponycar, incluyendo una variante de cuatro puertas, siempre y cuando conservará las cualidades propias de un Mustang". Lo anterior fue corroborado meses después en informes surgidos en torno a que Ford habría a concesionarios en Estados Unidos el proyecto Mach-4, un sedán deportivo basado en el Mustang.
Pero ¿cuáles serían las razones que llevarían a Ford a fabricar un Mustang sedán? Primero desde hace un buen tiempo que la firma de Detroit ha centrado su oferta en camionetas medianas y de gran tamaño, además de los SUVs. Modelos compactos como el Fiesta, o sedanes como el Taurus, Fusion o Focus están descatalagados desde hace años, siendo el Mustang el único modelo tradicional dentro de su gama de automóviles de pasajeros.

La otra razón se explica porque la planta de Flat Rock en Michigan, Estados Unidos, donde se fabrica el Mustang, actualmente opera por debajo de su capacidad, por lo que una nueva carrocería basada en la actual plataforma no requería de una cuantiosa inversión y ayudaría a incrementar el volumen de producción.
Por otro lado, muchos fabricantes están volviendo la mirada al segmento de los sedanes, tanto es así que General Motors está pensando en una nueva gama de sedanes deportivos para Cadillac, mientras que Dodge se apresta a presentar el Charger con un motor V8.
Las cartas están echadas, el reto para Ford está en encontrar el punto de equilibrio entre la viabilidad comercial de este nuevo formato, sin que el Mustang pierda su esencia ni el rendimiento que lo han tornado un modelo icónico por más de seis décadas.