El Alpine A310 fue el último auto de la marca francesa antes de ser completamente absorbida por Renault. Y si bien no se vendió mucho, fue un deportivo de vanguardia. Con sus focos carenados y silueta afilada pero maciza, no había otro igual. Se presentó en 1971 y su producción concluyó en 1985 para dar lugar al Renault Alpine GTA.

Como sucesor del A110, era un modelo muy particular y al contrario de lo que puedes imaginar, era muy pequeño, con 4,18 metros de largo y 2,27 metros entre ejes, o sea muy parecido a lo que mide un Renault Clio. Eso sí, como era más pesado y grande que el A110, su oferta inicial de motores terminó siendo un tanto anémica. Hubo que esperar a 1976 para el facelift de Robert Opron, el que llegó acompañado del famoso motor PRV V6 con 148 Hp.
Se fabricó en un chasis tipo "columna vertebral", muy al estilo del Lotus Esprit o del Delorean DMC-12, con una carrocería de fibra de vidrio encima, muy diferente al monocasco de aluminio que luce este prototipo.

50 años después, Alpine revela al A310 Vision, un trabajo de diseño que según cuenta la marca, nació a mano alzada con un 310 original en el centro del estudio de diseño. El brief era simple, imaginar que hubiese sido del A310 si en lugar de haber nacido en 1971, hubiese sido hoy.
El auto creció en tamaño hasta los 4,55 metros de largo y 2,45 metros entre ejes. También es más ancho, con casi dos metros en los ejes traseros. Pero verlo es inmediatamente evocar el diseño del original, por ejemplo, la nervadura de la trompa, los parachoques plásticos reinterpretados en un acabado bitono para toda la carrocería, el remate de la zaga, el alerón posterior, los pasos de rueda acampanados de Opron y las llantas, que recuerdan a las que usó el V6 por primera vez. Los focos, esta vez más rasgados, simulan los bifocales del modelo V6, los cuales eran una revisión de los vanguardistas focos triples que llevaba el original.

La parte más futurista, pero que le queda increíble, es la cúpula acristalada con ventanas recortadas de estilo aeroespacial (como las del Subaru SVX), las que dejan ver algo del interior, en color rojo y con instrumentos inspirados en la de los equipos de música HiFi más vintage: no hemos visto imágenes, pero le creemos a Alpine y es bueno dejar algo a la imaginación, de momento.
Otros elementos más futuristas los encontramos en los focos traseros en forma de lama, el kit aerodinámico, la toma de aire sobre la cubierta del motor y las cámaras que reemplazan a los espejos. Incluso la zona baja de las puertas es transparente, dejando ver parte de las butacas.
Como se trata de un ejercicio de diseño, no hay especificaciones técnicas. Apostaríamos por un par de motores eléctricos, pero si me dieran a elegir, un sistema híbrido asistido con un buen V6 no me molestaría en lo más mínimo.