Test drive

SEAT Arona 2020, nuestra prueba desde México

Este SUV compacto ofrece un buen manejo sin sacrificar practicidad.

SEAT Arona 2020, nuestra prueba desde México

Como bien pudiste leer esta semana, SEAT regresa a Chile, con ventas que se inician el próximo mes de agosto. Por supuesto que en Autocosmos ya probamos todos estos modelos, y si ya te entregamos la prueba del Ibiza, hoy tenemos el Arona, segundo SUV del fabricante español, hermano menor del Ateca y basado en el superventas de la marca cuyo test pudiste leer ayer.

Como ya es tradición en SEAT, elcArona toma su nombre de una región de España, concretamente de un municipio situado al sur de la isla de Tenerife, con lo cual es también el primer modelo de la firma en inspirarse en las islas canarias.Sus competidoras frontales son el Chevrolet Tracker, el Hyundai Creta, el Suzuki Vitara, el Ford Ecosport y un largo etc.

Diseño familiar
A nivel visual, el nuevo Arona parece proponer poco, ya que el parecido con el resto de la gama (Ibiza, León y Ateca) es grande. Sin embargo, a medida que reparamos en los detalles, veremos que si bien el aire de familia está presente, esta nueva SUV pequeña también cuenta con elementos que le confieren una personalidad propia.

Al compartir la plataforma MQB A0 con el Ibiza (y los Volkswagen Polo y T-Cross), las medidas son muy similares. El Arona es apenas 79 mm más largo y 99 mm más alto en comparación con el hatch subcompacto, mientras que la distancia entre ejes es igual (2.566 mm). Esto permite resolver el frontal de una forma ligeramente distinta, sin perder los característicos faros. En el caso del SUV es más alto, con parrillas de mayores dimensiones, la superior cuenta con un marco más marcado, así como unos pequeños insertos alargados que rodean al gran emblema de SEAT, estos últimos tres elementos en cromo. El resultado es un aspecto ligeramente más rudo.

Al costado destacan las ya característicos nervaduras muy marcadas o blisters, como les dice Alejandro Mesonero (Jefe de diseño de SEAT), que cruzan de los guardabarros delanteros hacia la puerta trasera y del foco posterior hasta a la puerta trasera. Asimismo, un perfil en aluminio satinado que nace en la unión entre el poste A y la puerta frontal, recorre toda la base de las ventanas hasta convertirse en el poste D, un elemento de mayor grosor con una X estampada le da un aspecto muy agradable. 

Este elemento, además, sirve para dividir el techo, que va pintado en un color contrastante, mientras que las barras y las llantas de 17” completan ese look de SUV que necesitaba el Arona. Por su parte, la zaga es mucho más parecida al Ateca, siendo la parte inferior del parachoques una especie de protector de los bajos del vehículo.

Buena conectividad y espacio suficiente

Puertas adentro, el Arona es exactamente igual al Ibiza, con lo bueno y lo malo que ello implica. Si bien el diseño y calidad de armado son buenos, todos los plásticos son de tacto duro.

En la parte central del tablero hay un inserto en color blanco mate que rodea la pantalla del sistema de infoentretenimiento y se extiende hasta las puertas. En cuanto al equipamiento, encontramos climatizador bizona, sistema de acceso y arranque mediante llave inteligente, volante multifunción forrado en cuero, dos puertos USB,  entre otros.

Hablando de conectividad, la Arona queda muy bien parada gracias a la pantalla táctil de 8” con increíble resolución, cuya interfaz de cajas es, además de visualmente atractiva, fácil de utilizar. Gracias al SEAT Full Link, cuenta con compatibilidad con Apple CarPlay Android Auto e incluso Mirror Link.

El espacio en la banca trasera para piernas y cabeza es excelente, dos adultos viajarán con total comodidad, mientras que un tercero, aun siendo un niño, verá comprometido la comodidad de los tres ocupantes, tanto por falta de espacio para hombros como por el hecho de que el túnel de la transmisión resta mucha lugar para las piernas del pasajero central.

Adicionalmente, la capacidad de carga es bastante buena, con un maletero de doble fondo y espacio para 400 litros, mismos que se crecen hasta casi 1.500 litros al abatir los asientos.

Buen manejo, le faltó potencia

Bajo el capó, SEAT recurre al viejo conocido 1.6 litros de cuatro cilindros con 110 Hp y 155 Nm de torque, asociado a una transmisión automática de seis velocidades con modo manual. ¿Y los motores TSI? Yo también me pregunto lo mismo, y si bien entiendo perfecto la estrategia detrás ofrecer una mecánica como esta, e incluso creo que se justifica, también veo necesario ofrecer un conjunto mecánico más moderno y potente. 

Pero regresando al 1.6 litros, evidentemente las aceleraciones y recuperaciones no son lo suyo, no es particularmente rápido y bajo ciertas circunstancias, como pendientes o con el auto lleno de gente, le va a costar. A su favor, los consumos deberían ser contenidos: a nosotros la computadora nos arrojó 15.6 km/litro. Lamentablemente, debido al poco tiempo disponible con la unidad, nos impidió hacer una medición más profunda.

El Arona ofrece buena calidad de marcha, la caja se comunica bien con el motor y a 130 km/h el tacómetro se ubica en la frontera de las 2.500 vueltas, quizás algo forzado. El ruido proveniente del rodamiento o del exterior se filtra adecuadamente, no tanto así el del viento, que es más notorio principalmente debido a la posición de los espejos laterales.

Como buen SEAT, el manejo es más comunicativo en comparación con la mayor parte de sus rivales, y aunque tenemos mayor altura con respecto al piso, la puesta a punto de la suspensión ligeramente más dura que otras SUVs de la categoría le permiten transmitir mucha confianza para tomar curvas a buena velocidad. La Arona se planta mejor de lo que esperaba y sí entrega una posición de manejo más elevada que en el Ibiza.

Ok en seguridad

Un punto en donde frecuentemente vemos sacrificios en este segmento es el de la seguridad, pero el Arona llega con seis bolsas de aire, ABS, frenos de disco en las cuatro ruedas, ESP, sensor de punto ciego, cámara de reversa, asistente de estacionamiento, y sensores de estacionamiento de 360°, aunque no todo está de serie. 

Hablando del asistente de estacionamiento, la Arona es capaz de estacionarse ya sea en paralelo o perpendicular de manera completamente automática, dejando al conductor únicamente la tarea de frenar, acelerar y engranar el cambio indicado. Un gadget muy apreciado por muchos.

Conclusión

Con un buen nivel de equipamiento en aspectos clave como seguridad e infoentretenimiento, así como un manejo más refinado que buena parte de sus rivales en la categoría, la SEAT Arona se establece como una opción atractiva en su categoría aun cuando en cuanto a potencia se refiere se queda corta.

Una buena puesta a punto de suspensión y dirección, le permiten entregar buena calidad de marcha, al tiempo que no demanda ningún sacrificio ya sea en espacio para la banca trasera o de cajuela. Una ecuación que no se encuentra tan fácil en el segmento.

Habrá que ver la configuraciómn y los precios para Chile, pero sabemos que SEAT estará instalado por allá arriba.

 

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