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Dakar 2024: la mítica Citroneta cumple su desafío final

Tras una serie de incursiones en la clásica prueba off-road, el modelo francés completó su primer Dakar en mano de dos pilotos checas.

Dakar 2024: la mítica Citroneta cumple su desafío final

El sueño de Thierry Sabine de organizar una carrera extrema por el desierto africano, con salida en París y llegada junto al Lago Rosa en Senegal, se materializó en 1979 con la largada de la primera edición del Rally París-Dakar, y este sueño se ha convertido a lo largo de los años no sólo en la prueba más relevante del off-road mundial, sino en un verdadero desafío personal para quienes lo realizan. 

Y para el Citroën 2CV, lo ha sido aún más. El primer intento de la mítica Citroneta por completar el Dakar fue el mismo año 79, con los franceses Philippe Alberto y Christian Sandron al mando de una versión Dyane, pero solo pudieron llegar a Bamako, en Mali, donde vendieron lo que quedaba del vehículo para poder pagarse los pasajes de vuelta a casa. 

Fotos: ASO y RRSS de las pilotos.

En los años sucesivos se vieron varios intentos de entusiastas que se adentraron sin éxito por los complicados caminos del desierto africano al volante de un Citroën 2CV. Los últimos en hacerlo fueron los hermanos Georges, Philippe y Gilles Marques, que a bordo de “Bi-Bip”, en honor al dibujo animado del Correcaminos, se anotaron en la versión 2007. Todos fracasaron en llegar a la meta.

Hasta ahora.

A bordo de un 2CV de 1979 que fue bautizado como “Duckar”, mezcla entre Dakar y Duck (pato en inglés), una de las tantas denominaciones que ha recibido la Citroneta a lo largo del tiempo, las checas Barbora Holická y Lucie Engová se las arreglaron para llegar hasta la meta del Dakar 2024 en la categoría Classic, específica para modelos con historia. Es la primera vez que un 2CV cumple con todo el recorrido.

Fueron 12 etapas, miles de kilómetros por el desiero de Arabia Saudita, en uno de los Dakar más exigentes de los últimos tiempos. 

Algunos medios lo denominaron el auto más fotografiado del Dakar, pues su pintoresca apariencia lo convirtió en uno de los favoritos de la gente que se acercaba a la ruta y la que llegaba hasta el parque de asistencia.

Antes de la competencia, Holická explicaba que “elegimos este auto porque queremos disfrutar y tenemos un gran soporte, porque hay una comunidad enorme en el mundo detrás del 2CV. Es un coche de serie normal y durante 44 años nadie lo tocó. El viejo chasis tenía en su interior un montón de agujeros. Cambiamos el chasis por uno nuevo más resistente. La carrocería es la original. No tuvo que ser reforzada, solo cambiamos el techo”.

"Suelo participar en el Campeonato Checo de Rally, siempre en un Citroën. Primero pensé en ZX para correr el Dakar, pero era demasiado caro, así es que se me ocurrió la idea del 2CV, que además es un coche que gusta a todo el mundo", le contó a la organización.

Cuando en 1948, el entonces director general de la marca del doble chevron, Pierre-Jules Boulanger, lo presentó como un auto compacto y asequible para el pueblo francés de la posguerra, no lo imaginó nunca como un auto de carreras. Su motor original era de dos cilindros y nueve caballos de fuerza, claramente inservible para un rally todoterreno. Y ahí está, cumplieron un desafío más en su rica e inagotable historia.

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