Tesla perdió el trono como el mayor fabricante de autos eléctricos del mundo. Por primera vez en un año completo, la china BYD vendió más vehículos eléctricos, aprovechando el crecimiento global del mercado y una ofensiva comercial especialmente efectiva en Europa.
Aunque las ventas mundiales de vehículos eléctricos crecieron 28% el año pasado, Tesla no logró capitalizar esa expansión. La compañía cerró 2025 con 1,64 millones de entregas, por debajo de los 1,79 millones del año anterior, marcando su segundo año consecutivo de caída. El golpe fue suficiente para ceder el liderato a BYD, que no solo dominó en China, sino que aceleró con fuerza fuera de su mercado local.

En el último trimestre del año, Tesla entregó 418.227 vehículos, una baja de 15,6% frente al mismo periodo del año previo. El descenso fue más pronunciado de lo que el mercado esperaba y estuvo directamente relacionado con el fin de los incentivos fiscales en Estados Unidos. Tras la expiración del crédito federal de 7.500 dólares a finales de septiembre, la demanda se enfrió de manera evidente.
La presión competitiva también aumentó. En Norteamérica y Europa, Tesla enfrentó el avance de fabricantes chinos y marcas tradicionales como Volkswagen y BMW, además de un desgaste de imagen vinculado a la figura pública de Elon Musk. BYD, por su parte, reportó ventas récord fuera de China: un millón de unidades en 2025, un salto de alrededor del 150% anual.

Para contener la caída, Tesla lanzó versiones más accesibles del Model 3 y Model Y, con precios cerca de 5.000 dólares más bajos. La estrategia defendió volumen, pero dejó fríos a algunos inversionistas.
Mientras tanto, la narrativa de Tesla comienza a desplazarse del automóvil hacia el robotaxi, la conducción autónoma y la robótica. Aun con entregas a la baja, las acciones subieron más de 11% en 2025, señal de que el mercado sigue apostando al futuro… aunque el presente ya no sea suyo.