En la última edición del Japan Mobility Show de 2025, Honda mostró el conceptual de su SUV 0, que se unía al Saloon presentado en el CES celebrado a inicios de ese mismo año, pero la marca anunció sorpresivamente esta semana su decisión de cancelar estos dos modelos, al que también se agrega el Acura RSX, dentro de la lista de damnificados. ¿Las razones? Previsiones de utilidades negativas para la firma nipona.
La marca estima que antes de que finalice el año fiscal a finales del mes de marzo de 2026, ya tendrá cuantiosos gastos operativos de entre los 820 mil millones y 1.12 billones de yenes dentro de sus resultados financieros consolidados, a lo que se suman otros 110 a 150 mil millones de yenes por pérdidas del negocio en China.

Según reconoció la misma marca en un comunicado oficial, estos magros resultados son resultado de una combinación de tres factores: los aranceles, China y el uso de vehículos definidos por software o SDV.
1.- Los aranceles estadounidenses: Su aplicación perjudicó las ganancias que daban los autos con motor de combustión interna e híbridos, siendo un verdadero terremoto para el negocio de la japonesa. Honda pleneaba ser totalmente eléctrica en 2040, retirándose paulatinamente del mercado ICE y HEV, lo que la llevó a ser menos competitiva en los mercados asiáticos.
2.- La feroz competencia China: Los rápidos avances de sus contrapartes chinas, de la mano de marcas como BYD que van acompañadas de un apabullante crecimiento y del uso de SDV, la rápida adopción de autos eléctricos, llevó a más de un fabricante japonés a redefinir sus estrategias globales. Antes Honda se caracterizaba por sus autos eficientes, durables y rentables, pero ahora admiten en la marca que han fracasado en ofrecer productos con una buena relación precio-calidad.

3.- La desaceleración de la demanda de autos eléctricos en EE.UU., por cuanto la administración del Presidente Trump ha flexibilizado las regulaciones sobre combustibles fósiles, sumado a la revisión del subsidio que se daba a los compradores de autos eléctricos, lo que ha provocado que la tasa de crecimiento del mercado esté muy por debajo de las expectativas iniciales.
En medio de este triple desafío, la compañía ha concluido que "iniciar la producción y las ventas en el entorno comercial actual, donde la demanda de vehículos eléctricos ha caído significativamente, podría resultar en más pérdidas en el futuro", lo que llevó a la decisión de cancelar el proyecto.