Honda vuelve a poner a Ohio en el centro de su estrategia industrial para Norteamérica. De acuerdo con información publicada por Nikkei, la compañía japonesa se encontraría en las etapas finales de preparación de un proyecto para levantar una nueva planta de producción de vehículos híbridos en ese estado estadounidense, con una inversión estimada de entre 300.000 y 400.000 millones de yenes, equivalentes a aproximadamente entre los U$1.900 millones y U$2.500 millones.
El medio financiero japonés señala que la instalación tendría como horizonte comenzar sus operaciones alrededor de 2030. No obstante, el proyecto todavía depende de las negociaciones que Honda mantiene en torno a posibles incentivos estatales y, sobre todo, de la aprobación definitiva de la propia compañía.
Honda, de hecho, puso paños fríos a la información. Consultada por Reuters tras la publicación de Nikkei, la compañía señaló que “no se han tomado decisiones en esta etapa respecto de una nueva planta en Estados Unidos”. Por lo tanto, la eventual fábrica debe entenderse todavía como un proyecto en evaluación y no como una inversión oficialmente anunciada.
Ohio vuelve a ganar protagonismo
La eventual construcción de una nueva planta tendría especial significado para Honda debido a la importancia que Ohio posee dentro de su estructura industrial norteamericana.
La relación de la marca con este estado se remonta a 1979, cuando comenzó allí la producción de motocicletas, mientras que la fabricación de automóviles se inició en 1982. Desde entonces, Ohio se transformó en uno de los principales centros productivos y tecnológicos de Honda en Estados Unidos.
Actualmente, la compañía cuenta en el estado con instalaciones como las plantas de Marysville y East Liberty, dedicadas a la fabricación de automóviles, además de Anna, especializada en motores y componentes.
La importancia de esta infraestructura no es menor para el proyecto que ahora informa Nikkei. Honda ya posee en Ohio una red industrial, logística y de proveedores desarrollada durante décadas, además de experiencia en la producción de distintos tipos de sistemas de propulsión.
Una fábrica pensada para vehículos de mayor tamaño
Según la información recogida a partir del reporte de Nikkei, la eventual instalación de Ohio estaría destinada a la producción de vehículos híbridos de gran tamaño.
Fuentes citadas por otros medios que recogieron la información señalan que entre los productos considerados se encontrarían futuros modelos de gran tamaño para Honda y Acura, incluyendo la próxima generación del Acura MDX y otros SUV de mayor formato. Sin embargo, estos productos forman parte de las informaciones reportadas sobre el proyecto y Honda no ha confirmado oficialmente ni la futura planta ni su eventual portafolio de modelos.
El planteamiento coincide, de todos modos, con la hoja de ruta presentada por Honda en mayo. La compañía señaló entonces que en Norteamérica pretende reforzar su presencia en segmentos de vehículos grandes y que desde 2029 incorporará modelos híbridos del segmento D o superior. La estrategia contempla tanto vehículos Honda como Acura.
Esto permite entender por qué una eventual planta nueva tendría sentido dentro de la planificación industrial de la marca: no se trataría simplemente de sumar capacidad productiva, sino de preparar infraestructura para una nueva generación de vehículos híbridos orientados a una región donde los SUV y modelos de gran tamaño tienen un peso relevante.
Capacidad productiva, el otro factor
Otro elemento detrás del proyecto es la utilización de las actuales instalaciones norteamericanas. Honda ha reconocido que su capacidad productiva en la región se encuentra cerca de sus límites. En declaraciones recogidas por Reuters, el vicepresidente ejecutivo Noriya Kaihara señaló que la compañía se aproxima a la capacidad máxima de producción en Norteamérica y que necesitará una nueva fábrica si quiere aumentar su margen de producción. Al mismo tiempo, advirtió que la evolución del acuerdo comercial USMCA entre Estados Unidos, México y Canadá será un elemento importante para las decisiones futuras de inversión. Esta última variable introduce un elemento adicional de incertidumbre.
El USMCA regula buena parte de las condiciones comerciales entre los tres países y su futuro se encuentra sujeto a negociaciones. Para un fabricante con una extensa red productiva en Norteamérica, las reglas que determinen el origen de los vehículos y componentes pueden influir directamente en dónde resulta más conveniente fabricar.
Honda ya produce vehículos en Estados Unidos, Canadá y México, por lo que cualquier ampliación de capacidad debe analizarse dentro de esa estructura regional.
El giro hacia los híbridos
La eventual fábrica de Ohio también refleja una transformación más amplia en la estrategia de Honda. La empresa había planteado una expansión acelerada de sus vehículos eléctricos, pero durante 2026 ajustó sus planes ante una evolución del mercado distinta de la inicialmente proyectada. Al mismo tiempo, decidió aumentar los recursos destinados a los híbridos, una tecnología que considera clave para responder a la demanda actual mientras continúa desarrollando soluciones eléctricas para el futuro.
Honda pretende que sus próximos sistemas híbridos incorporen una nueva plataforma y un sistema de propulsión completamente renovado. La compañía apunta, entre otros objetivos, a reducir los costos del sistema híbrido de nueva generación en más de 30% respecto del sistema introducido en 2023 y mejorar en más de 10% la eficiencia de consumo de los futuros modelos.
Además, Honda ha anunciado que sus plantas norteamericanas serán capaces de producir vehículos híbridos, mientras que en Ohio la capacidad disponible será reasignada hacia vehículos con motores de combustión interna y sistemas híbridos.
Por eso, la posible construcción de una nueva fábrica no aparece como un movimiento aislado, sino como parte de una reorganización mayor de la producción de la compañía.