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Test drive Mazda6 2019

El sedán ícono del diseño Kodo recibe mejoras estéticas y de construcción, así como un nuevo motor turbo. ¿Mejor? Mucho mejor.

Test drive Mazda6 2019

El Mazda6 no está dentro de los modelos más vendidos por la marca importada por Derco, pero al menos para mí, creo que es el más importante de toda la gama, ya que conjuga a la perfección todas las ventajas que ofrecen las tecnologías SkyActiv y muestra en plenitud la belleza del diseño Kodo.

Y por supuesto, le permite a Mazda cumplir con su expectativa de vender autos aspiracionales y de mayor valor, para así acercarse a las marcas denominadas premium.

El sedán ha debido bregar en un segmento que va en retirada, compitiendo en precio con SUV grandes y populares, y lo ha hecho tan bien, que es líder indiscutido del segmento con casi el 30% de participación, y ventas relevantes para la marca.

En 2018, el Mazda6 recibió mejoras de diseño, materialidad interior, equipamiento y se sumó un nuevo motor turbo, asociado a un paquete denominado GTX, más refinado y equipado, y que se convierte en nuestra unidad de pruebas. En todo caso, mucho de lo que vamos a explicar se aplica a todas las versiones del modelo.

El Mazda6 se vende en Chile en cinco versiones con carrocería sedán y una sexta con el diseño sport wagon. Los precios van entre los $14.790.000 (2.0 MT) y los $24.290.000 (2.2d AT AWD). Nuestra unidad de pruebas 2.5T GTX tiene un valor de $23.190.000, todos los precios sin bonificaciones.

Las novedades estéticas

La tercera generación del Mazda6 se presentó oficialmente en 2012, se lanzó en Chile un año más tarde y recibió un primer facelift en 2016. Quizás por eso es que los nuevos cambios que ahora se introducen se aprecian con dificultad.

Y es que el diseño general del sedán es magnífico desde su concepción, con una silueta hermosa y proporcionada que realza su gran tamaño natural (4,86 metros de largo, 1,84 m de ancho, 1.450 m de alto y con 2,83 m entre los ejes).

Además, cada cierto tiempo se le han hecho pequeñas mejoras que lo mantienen moderno y atractivo. Por lo mismo, no había mucho donde meter mano.

Veamos: la parrilla frontal tiene un enrejado nuevo, con puntas cromadas, y un marco del mismo material por la parte inferior, que sube hasta encontrarse con los focos, que también tienen un nuevo soporte cromado. En general, es un look más refinado.

El parachoques tiene menos complejidades, es más limpio y ordenado, y muestra tomas de aire inferiores con nuevas aletas horizontales, que generan una impresión de anchura.

En la zaga sigue esta misma tónica, con optimas de nuevo diseño, parachoques monocolor sin molduras negras y escapes dobles más separados. El pack exterior se completa con nuevas llantas, que en el caso de la versión GTX son de 19 pulgadas.

En el habitáculo hay un nuevo cluster con un display digital de 7 pulgadas, que reemplaza el velocímetro central, mientras que la pantalla del sistema multifunción crece hasta las 8”, aunque por ahora nada se sabe ni de Apple CarPlay ni de Android Auto (para este redactor, la mayor falencia de este modelo).

Las versiones con head-up display eliminan el panel transparente donde se proyectaban las imágenes, ya que ahora van directas al parabrisas, se agregan paletas para los cambios en todas las versiones automáticas y se elimina el marco del espejo central.

Los asientos delanteros también son nuevos. El diseño apunta ahora a maximizar el contacto del cuerpo con el asiento, consiguiendo una postura más ergonómica y natural, y elevando el confort cuando se maneja por muchas horas.

Pequeñas mejoras el climatizador de asientos, nuevos reglajes eléctricos y una mayor limpieza visual completan el rediseño interior.

Una cuna de calidad

Al igual como ocurrió con el CX-5, la renovación del Mazda6 incluyó mejoras en la suspensión y un nuevo paquete de materiales aislantes en todos los lugares por donde se filtraba ruido al habitáculo, consiguiendo elevar mucho el confort de marcha.

Además, se mejoraron los materiales y los ensambles, se sumaron insertos en madera japonesa, en aluminio real, y el tapiz de tela se reemplazó por una especie de gamuza sintética exquisita al tacto, mientras que la versión testada utilizaba cuero Nappa en tono marrón.

Si la apuesta de Mazda es acercarse a los modelos de gama alta, con este nuevo Mazda6 se consigue plenamente.

¿Equipamiento? De todo y de serie. Climatizador bizona, freno de mano eléctrico, Smart key, volante multifunción forrado en cuero, seis airbags, controles de estabilidad, frenos ABS, anclajes isofix, luces delanteras LED, sensores de estacionamiento delanteros y traseros con cámara de retroceso, sensor de luces y neblineros.

Nuestra versión GTX añade a eso el tapiz de cuero Nappa, asientos con ajuste eléctrico, sunroof, asientos y volante calefaccionado, enfriador de asientos, sistema de frenado de emergencia en ciudad, sensor de punto ciego y tráfico cruzado, advertencia de cambio involuntario de carril, advertencia y apoyo para la dirección en caso de pérdida de trayectoria y aviso en caso de cansancio, entre otros.

También de serie es el sistema Mazda Connect, asociado a la nueva pantalla de 8” y con bluetooth, pero aún sin conectividad a los teléfonos inteligentes. Dependiendo de la versión añade un sistema de audio Bose con 11 parlantes y cámara en 360°.

La habitabilidad sigue siendo uno de los puntos altos del modelo, ya que si bien no es tan amplio como un Honda Accord, ofrece un generoso espacio para llevar a cinco ocupantes, incluyendo una plaza central trasera realmente cómoda.

La clave aquí es la buena reclinación de los asientos, lo que permite ofrecer una posición cómoda y generas más espacio para la cabeza.

El maletero es bastante generoso también, aunque queda pequeño frente a competidores como el Ford Fusion y el Honda Accord.

El nuevo Turbo

Quizás si la mayor novedad de la gama es la suma del motor 2.5 litros Turbo que debutara hace un par de años en el CX-9, y que está asociado exclusivamente a esta versión GTX.

Tiene 227 caballos y 420 Nm de par, disponibles desde las 2.000 rpm, y que está asociado a la caja automática de seis velocidades. Si bien no es un conjunto que destaque por sus capacidades deportivas, hay potencia de sobra para entretenerse sobre el Mazda6.

El bloque es una joya ya que entrega la potencia de forma progresiva, tiene mucha elasticidad y no se aprecia un turbolag que moleste. Y eso que el máximo torque no está tan abajo como suele ocurrir en motores de este tipo, sino recién a las 2.000 rpm. Pero desde su primera aceleración empuja muy linealmente, lo que lo hace excepcionalmente efectivo.

Nos deja algo de dudas la caja automática. La verdad, siempre nos la ha dejado, porque la marca la tiene configurada para generar una alta eficiencia y no para exprimir el motor. Pasa con el 2.0 de 155 Hp y con el 2.5 aspirado de 185 Hp, y también pasa aquí como el motor turbo y sus 227 caballos.

No termina de sacar lo mejor del motor, pero a cambio, ofrece pasos imperceptibles, siempre en el momento justo y consigue su objetivo de ser eficiente. En nuestra prueba nos dio 9 km/litro, mejor que la competencia directa y considerando su nivel de potencia.

El andar es sólido, como siempre en el Mazda6. Se siente más ágil que lo que sus reales dimensiones sugieren, con cambios de sentido seguros y confiables. Es firme de suspensión, pero extremadamente cómodo sobre buenos pavimentos. No vibra, rola lo justo y necesario en curva y ofrece mucho aplomo en todas las condiciones.

Ahora, diría que el mayor cambio en esta nueva versión 2019 está en el excepcional refinamiento que logró la marca en todo el conjunto, la manera en que aísla el ruido del exterior y lo bien que trabaja la suspensión sobre carretera y calles asfaltadas.

La calidad de marcha es impecable, como en general siempre lo ha sido en el Mazda6, con el punto más alto puesto en la dirección, fantástica por su precisión, rapidez y comunicación, sin lugar a duda lo mejor del paquete mecánico del modelo.

Conclusión

Desde su lanzamiento en 2013, siempre he creído que el Mazda6 es mejor el mejor automóvil bajo los 20 millones de pesos en Chile, ya sea con su motor de 2.0, que es sumamente eficiente, o con el 2.5 aspirado.

Ahora llega este bloque turbo, que si bien eleva el precio hasta casi los 22 millones, permite a la marca ir a competir más arriba con sedanes medianos de marcas premium. Y competir bien, por potencia y por calidad.

La confiabilidad de los Mazda está ahí, la calidad de rodado ahora es muy superior, manteniendo los puntos fuertes anteriores y elevando el estándar en insonorización del habitáculo y en suspensión. Y además hay fuerza de sobra para quienes necesitan más de 200 caballos de fuerza.

Y sí, sigo convencido de que no hay mejor sedán no premium que el Mazda6. Tampoco hay otro más bello. ¿Por qué no tiene Apple CarPlay todavía?

 

 

Test drive Mazda6 2019

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