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Test drive Kia Soul 2019, muy fuera de lo convencional

La marca corena ya vende la nueva generación de su muy especial hatchback compacto, el que mantiene su estampa distintiva, pero se carga de equipamiento y tecnología, lo que redunda en un mayor precio.

Test drive Kia Soul 2019, muy fuera de lo convencional

Si tuviéramos que enumerar 10 autos que han roto paradigmas por su diseño, de seguro que en la lista estaría el Kia Soul, un vehículo que nació como concepto de estilo, pero que debido a los buenos comentarios generales se convirtió en realidad hacia finales de la década pasada.

Por configuración es un hatchback compacto de cinco puertas, pero su diseño cuadriforme, su cintura ascendente y su techo que marcha en línea opuesta hicieron de este auto un modelo amado por muchos y odiado por otros muchos.

Sin embargo, su éxito le ha permitido permitido perdurar en el tiempo al punto de que ya estamos en presencia de una tercera generación, la que mantiene su look general que lo hace plenamente reconocible como un Soul, pero se moderniza por dentro y por fuera de manera tan clara que se nota que es una generación totalmente nueva.

El Kia Soul se vende en Chile en cuatro versiones, con precios entre los $12.990.000 para el EX 1.6 MT hasta los $15.990.000 para el GT Line, nuestra unidad de pruebas (puedes leer nuestra nota de lanzamiento aquí).

Los elementos modernos

¿Y cuáles serían esos diferenciales que lo vuelven tan actual?

Pues, básicamente, unos LED de luz diurna ultra delgados ubicados en un primer nivel, que se unen visualmente por una decoración translúcida que, lamentablemente, no se enciende con las luces.

Este paquete va unido a una parrilla de gran tamaño ubicada bien abajo, y unos grupos ópticos principales puestos por el medio pero hacia los costados. Es un diseño muy atractivo, aunque algo raro a primera vista.

Un capó elevado relativamente alto, unido a un parabrisas bastante vertical para lo que hemos venido viendo en la industria completan el look frontal.

La silueta es básicamente la misma de siempre, con la línea de la cintura ascendente (aunque menos que antes), y el techo que va plano, formando una superficie de ventanas que es más amplia adelante que atrás.

La novedad está en el pilar C (trasero), que incluye un nuevo diseño, según la marca, inspirado en las alas de los aviones e incluyen la inscripción Soul.

La zaga sigue teniendo un corte vertical, pero ahora, las luces traseras tienen forma de búmeran y envuelven todo el portalón, que sigue siendo fiel al diseño inicial del Soul manteniendo una especie de isla flotante del color de la carrocería.

Para finalizar, nuestra unidad de pruebas GT Line incluye carrocería bicolor (techo negro) y espejos negro brillante, y ciertos acabados exclusivos, como las llantas de 18” bitono, parachoques del color de la carrocería y luces LED.

Mejor por dentro

Aunque la plataforma es totalmente nueva, las medidas exteriores del Soul siguen siendo prácticamente las mismas (4.195 mm de largo, 1.800 mm de ancho y 1.600 mm de alto), con un crecimiento de 5,5 cm en el largo y de 3 cm en la distancia entre ejes (2.600 mm).

Sin embargo, esta pequeña alza le permite ofrecer una cabina muchísimo más amigable con los ocupantes, especialmente en las plazas posteriores, donde hay más espacio para las piernas y una mejor inclinación de los respaldos traseros.

Asimismo, el nuevo Soul ofrece mayor volumen de carga en el maletero, que se eleva a los 663 litros, una enormidad considerando el segmento, y cuenta con piso de doble nivel y una boca de carga más ancha.

La cabina cuenta con un nuevo diseño inspirado en la música, lo que denota su enfoque puesto en las nuevas generaciones de usuarios. Formas y texturas están inspiradas en la acústica, y cuenta con iluminación ambiental que puede sincronizarse con la música y que resalta el diseño 3D de algunas superficies (como las puertas).

La materialidad ha cambiado para bien. Hoy sigue habiendo plásticos de mal tacto tradicionales Kia, pero son los menos y están bien lejos de las superficies de tacto. Allí se ubican nuevos polímeros suaves y blandos, texturados y bien acabados.

Diría que esta mejora en la calidad percibida es uno de los hitos de esta nueva generación Soul.

También mejora el equipamiento de serie. Ahora, todos los Soul se ofrecen con pantalla táctil de 7” con conectividad a Apple CarPlay y Android Auto, 3 puertos UBS, cargador inalámbrico de teléfonos, las luces ambientales y head-up display, un acierto considerando su público. Agrega a eso llantas de aleación (16 y 18 pulgadas), aire acondicionado, vidrios y espejos eléctricos, luces automáticas, volante y palanca forradas en cuero, keyless con botón de encendido y, en seguridad, doble airbags, frenos ABS, sensor con cámara de retroceso y anclajes isofix.

Nuestra unidad GT Line suma a lo anterior control crucero, asientos tapizados en cuero y tela, las mencionadas luces LED, control de estabilidad, asistente de partida en pendiente, airbags laterales y de cortina, climatizador dual, sensor de punto ciego y aviso de tráfico cruzado en reversa, elementos inéditos en un Soul.

La misma mecánica

Todo lo bueno del Kia Soul 2019 queda algo opacado por la incorporación del mismo motor de cuatro cilindros MPi de 1.6 litros, que eroga 122 Hp y 152 Nm, y que conocemos en los Kia y Hyundai desde hace demasiado tiempo.

Si bien el consumo de combustible es bastante correcto, con una media de 10 km/litro asociado a una caja automática de seis, nos resulta doloroso saber que afuera se comercializa con mecánicas mucho más modernas e incluso en una variante 100% eléctrica, mientras nosotros debemos conformarnos con esto.

Ahora, este motor en el Soul no me resulta para nada desagradable. Empuja bastante bien, tiene un régimen de marcha holgado y un buen trabajo de aislación del habitáculo hace que no escuchemos demasiado el ruido que genera.

Pero nos deja con gusto a poco. No acelera con decisión, le cuesta hacer las recuperaciones, es menos elástico de lo recomendable y, digámoslo, tampoco es el más eficiente de los modelos. Al debe Kia en esta materia.

Ahora, obviando al motor, la conducción del Kia Soul es más que agradable. Es suave, como dijimos, y bastante silencioso de llevar. Su régimen a 120 km/h es superior a las 3.000 rpm, pero aún así no se percibe agitado.

La suspensión copia muy bien y como en todos los Kia es bastante firme, lo que a algunos podrá no gustarle (preferirán algo más mullido y confortable), pero personalmente creo que es su mejor configuración ya que mejora el aplomo en todas las condiciones y no golpea a menos que se le trate mal.

La dirección también me gustó, tiene mucho tacto y transmite bastante a quien conduce, un abismo respecto de las direcciones artificiales de los Kia de no hace mucho tiempo.

Nuestra unidad ofrece tres modos de manejo, incluyendo uno Sport y otro Eco, y la verdad no se aprecian diferencias ostensibles ni en la dirección, no en la aceleración.

Conclusión

¿Vale la pena? Bueno, está mucho más caro que antes y eso determinará la decisión, pero, además, el Kia Soul tiene un formato y diseño exterior que gusta o no, y si no le gusta, ni lo cotice o se arrepentirá toda la vida.

Está claramente enfocado en los Millenials, aunque, dicen, ellos no compran autos. Es tecnológico, conectado, tiene un diseño interior exquisito y ofrece tecnología inédita en el segmento. Seguro les va a gustar, aunque a algún mayorcito puede que también le parezca atractivo.

Más allá de eso, es un auto muy funcional para personas con niños, ya que cuenta con unas generosas plazas posteriores y un gran maletero, además de un muy correcto equipamiento de seguridad. Y es suave de conducir, lo que es un plus.

A mí, personalmente, me encanta, desde el día uno y hasta ahora, pese a que no soy Millenial y estoy lejos del target primario de la marca. Me gusta por su atrevimiento, porque lo hicieron crecer, lo equiparon concienzudamente y le mejoraron la calidad interior. Y eso pesa más que un mal motor. Bueno, no tan malo, sólo viejo. Como yo.

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