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Test drive: MG 6 2019, actitud para triunfar

El sedán chino destaca por su extraordinaria relación precio/producto, con un buen diseño, un excelente motor, un andar confortable y mucho equipamiento.

Test drive: MG 6 2019, actitud para triunfar

De MG Motors hemos escrito muchas notas, y en todas ellas hemos destacado a esta marca como un referente en el origen chino. Porque no hay que olvidar que pese a su nombre y tradición británica, Morris Garage pertenece al gigante SAIC, con procesos de desarrollo y de fabricación realizados en China, por lo que hay que entender que todos los modelos MG se rigen por la lógica de esta industria.

Sin embargo, en MG hemos encontrado elementos que apuntan a diferenciarse. Hay una apuesta por marcar tendencia en el diseño exterior con cuotas no menores de atrevimiento, hay un intento ofrecer lo más nuevo en contenido y no quedarse sólo en el envoltorio, y hay un interés por recordar su pasado y entregar algo de emoción conductiva.

El MG 6 de segunda generación responde a esta lógica. Es un producto con características propias de la industria china, ya que es barato respecto de la competencia, tiene una calidad percibida correcta y ofrece mucho equipamiento, pero es atrevido en su propuesta de diseño, rompe paradigmas en cuanto contenido y divierte bastante en su manejo.

El MG6 se lanzó en Chile en marzo de 2019 en cuatro versiones, todas con la misma mecánica y con tres niveles de equipamiento, con precios que van desde los $9.690.000 y los $12.990.000.

La propuesta de diseño

Por tamaño, el MG 6 está inserto en el segmento C de los sedanes medios. Mide 4,69 metros de largo, 1,85 metros de ancho, 1,46 metros de alto y tiene entre los ejes 2,71 metros, esta última medida muy relevante para conseguir un buen habitáculo.

Hay atrevimiento estético en el nuevo MG 6. Lo hubo también en su primera generación, cuando arribó en una extraña versión fastback. Hoy repite este tipo de silueta en busca de esa diferenciación que claramente consigue si se mira de costado. No se trata de una propuesta deportiva, claro está y se agradece, sino más refinada. Tal como escribió nuestro editor adjunto Jorge Beher en la nota de lanzamiento, “tiene ese sarbocillo a gran turismo, más elegante”. Por ahí van los tiros.

Hay una clara identificación con los nuevos modelos de la marca, como el ZS y el restyling del MG 3. Incluye la ya vista parrilla trapezoidal con el logo del octágono al centro, tres tomas de aire inferiores dentro del parachoques, y los grupos ópticos denominados London Eye (un nombre muy grandilocuente) con su clásico perfil LED interior.

A eso suma líneas de carácter laterales más suaves que marcadas, una cintura lateral ascendente, un grueso pilar C y un maletero corto que da continuidad visual a la luneta especialmente inclinada en este auto. Las luces posteriores son LED, aunque con un diseño hacia abajo que personalmente no me gusta, ya que hace ver como que la zaga está caída. Cuestión de sensaciones.

Nuestra versión tope de gama Trophy tiene llantas bitono aro 18 especialmente bellas, un paquete cromado que incluye la parrilla, una doble salida de escape falsa y luces delanteras y traseras LED.

Ahora, también hay demasiadas similitudes con el Mazda6, y cuando se suman los elementos que se parecen tanto deja de ser coincidencia, o al menos eso pienso yo. Pero a la vez considero al Mazda6 el sedán más bello del mercado, por lo que quién podría culpar a MG de replicar alguna de sus líneas. Diría que es casi un acierto.

Bueno por dentro

Personalmente, el paquete de diseño interior de la versión Trophy no me gusta nada. Luce un tapiz de cuero sintético que combina el negro con una especie de granate y líneas blancas, además de costuras a la vista, que encuentro demasiado chillón. Pero también sé que hay personas que lo encontraron bello, por lo que volvemos a la vieja máxima de que “el diseño es subjetivo” y cada uno tomará su decisión al respecto.

Dicho esto, concentrémonos en las cosas más objetivas. Por ejemplo, el espacio interior, generoso gracias a una batalla de 2,71 metros de largo, lo que permite ofrecer un habitáculo cómodo para cuatro adultos y un quinto que sea pequeño o niño.

En las plazas traseras hay buen espacio para las piernas, algo menos para la cabeza (yo estaba impecablemente sentado, pero alguien de mayor tamaño podría sentirse apretado), y la duda es el ancho a la altura de los hombros. Probamos tres adultos y topábamos, mientras que el “sacrificado” de la plaza central no tenía espacio para los pies. Para viajes cortos, perfecto, pero con generosidad todos caben bien.

Lo mismo ocurre en el maletero, que ofrece mucha facilidad de carga gracias al característico portalón de los liftbacks, que deja conectado el espacio de carga con el interior. Son 424 litros, nada demasiado destacado si lo comparamos con otros sedanes del segmento, pero la gracia es que por diseño es plenamente utilizable.

Las plazas delanteras, en tanto, son muy cómodas y tienen la fortaleza de ofrecer una correcta posición de manejo con facilidad, aunque en nuestro caso, contábamos con ajuste eléctrico en el asiento del conductor. Buen cojinete, buen soporte de la espalda, buen tacto del volante, el que además tiene todos los ajustes necesarios.

La visibilidad es buena hacia adelante, pero como se supondrá, esa luneta tan inclinada y estrecha no deja mucho margen de visión por el espejo, así que hacerse la idea de que deberá usar más los espejos laterales.

El tablero está orientado al conductor y es relativamente fácil de usar, no requiere de esfuerzo y se muestra intuitivo. Un punto a favor.

Respecto de la calidad interior, la apreciación es la normal en un MG, que está al nivel de varios modelos de origen japonés, coreano o Mercosur. Hay cubiertas de eco cuero en puertas, tablero y consola, pero el tacto de este último no es de mi particular gusto ya que se siente muy falso. Hay algún símil de fibra de carbono de dudosa calidad y hay plásticos en la zona alta del tablero que debería haber sido más suave o de tacto gomoso.

Digamos que es una percepción de calidad correcta, como suele ser en la industria china, con alguna honrosa excepción como el Haval H6.

El equipamiento que distingue

Sabemos que todos los autos de la industria china vienen cargados de equipamiento, aunque hay algo que aún no es norma en estas marcas por una cuestión más política que de capacidad: la inclusión de conectividad a Apple CarPlay y Android Auto. Pues bien, en el MG 6 sí está disponible y se agradece demasiado para quienes gustamos de conectar los teléfonos y usar aplicaciones como Waze y Spotify.

De esta manera, se aprovecha mejor la pantalla de 8” que domina el centro del tablero, y que se combina con un display digital de 7” entre los marcadores analógicos para ofrecer una experiencia muy moderna en el interior.

De serie, el MG 6 ofrece botón de encendido, aire acondicionado digital, freno de mano eléctrico con autohold, doble airbag frontal, sensor con cámara de retroceso, controles de tracción y estabilidad, asistente de arranque en pendientes, sistema de eliminación de agua de los frenos y control de frenado en curva.

La versión Trophy añade a todo eso sunroof panorámico, climatizador bizona, control crucero, encendido automático de luces, Smart key, y airbags laterales y de cortina. Un buen paquete considerando el precio.

Un motor que empuja

Bajo el capó, MG dispone del 1.5 turbo con 166 Hp y 250 Nm de par, asociado a una caja automática de siete velocidades (también manual de seis). Se trata de un buen motor, efectivo en las aceleraciones y capaz de generar algún grado de entretención en el manejo. Pero este motor tiene en sí tres problemas, uno menor y otros dos no tanto.

El primero es el turbolag (ausencia de empuje antes de que el turbo entre en funcionamiento) bajo las 1.500 rpm, que se deja sentir algo cuando comienza la aceleración, aunque no es para nada molesto y la respuesta es satisfactoria el 95% de las veces.

El segundo es la gestión de la caja, que es lenta en los pasos de cambio y, lo que es peor, parece desentenderse de la inercia del motor y va a otro ritmo. Esta transmisión de doble embrague parece creer que controla un auto deportivo y lleva el motor algo sobre revolucionado, estira los pasos de marcha y fuerza en exceso el régimen de giro. Incluso cuando uno quiere ir lento y pausado, la caja empuja más de la cuenta, y entonces molesta el ruido que se genera. Un mejor acople entre ambos mecanismos nos haría disfrutar aún más este auto.

Y tercero, quizás producto de esto mismo, no lo sé, es que el consumo no está al nivel de algunos de sus competidores naturales. A nosotros nos dio siempre menos de 10 kilómetros por litro, incluso algún día nos marcó bajo 9, lo que es malo si lo que se busca es ganar clientes en este segmento más familiar y sensible a este tema. Los modelos coreanos (Elantra, Cerato) no son eficientes del todo, pero mejoran los registros del MG6.

Ahora, ¿son importantes estos problemas? Diría que salvo el consumo, los otros dos son irrelevantes para el común de los usuarios y, por el contrario, les encantará la suavidad de la caja, el empuje del motor y, en definitiva, la resolución del tren motriz completo.

Respecto del chasis, diría que es lo mejor del paquete. Normalmente los autos de origen chino tienen una dirección en extremo artificial que no transmite gran cosa al conductor. No es el caso del MG 6, que cuenta con una dirección directa, muy responsiva y comunicativa. Para donde uno apunta, el auto va y rápido. Buen punto.

Lo segundo es que este auto cuenta con la mejor arquitectura de suspensión que se puede pedir, McPherson adelante con Multilink atrás, con ruedas totalmente independientes. Y se nota en el tacto de conducción, bien aplomado aunque nada duro cuando se le exige, pero con buena sensación de amortiguación ya que no hay rebotes ni golpes. Bien agradable de usar este modelo.

Conclusión

El MG 6 parte apenas sobre los 9 millones de pesos y acaba con nuestra unidad tope de gama justo por debajo de los 13 millones. Por estos precios la oferta de sedanes es amplia y nutrida, con propuestas bien concretas dependiendo de cada marca.

Diría que mecánicamente este MG 6 está por encima de varios de sus contendientes, por potencia y sensaciones, pero le juega en contra el consumo. Diría que por espacio interior está apretado frente a modelos como un Corolla o un Jetta, pero es mejor que un Mazda3 o que un Versa. Diría que por relación precio/equipamiento los supera todos.

No es marca conocida, es fabricado en China y ofrece un diseño distinto. ¿Serán factores para no elegirlo? Diría que no.

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