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Test Drive Chevrolet N400 Max, una eficiente herramienta de trabajo

Cuando se acierta con un determinado producto, no es fácil tomar la decisión de reemplazarlo. Y esto sucedió con el utilitario N300 Max, un ejemplar que junto al Sail se han encargado de elevar las ventas de Chevrolet hasta el cielo. Pero tras ocho años un cambio ya era necesario, por lo que el citado monovolumen abandona la cancha para darle cabida a la furgoneta N400 Max.

Test Drive Chevrolet N400 Max, una eficiente herramienta de trabajo

En el ámbito de los automóviles destinados al reparto urbano existe una variopinta gama de posibilidades en nuestro país, un ecosistema que reúne toda clase de exponentes, algunos básicos y asequibles, y otros tan bien equipados y costosos que sin tapujos se les puede comparar con un ejemplar de turismo de gama media alta; para muestra un botón… el Renault Kangoo ZE cuesta casi 24 millones de pesos.

Para reinar en esta jungla lo mejor es satisfacer las necesidades de los compradores sin perder de vista que se trata de un vehículo que estará expuesto a toda clase de rigores, que rodará miles de kilómetros en poco tiempo y que no siempre recibirá la atención técnica aconsejada; no nos engañemos, el cuadernillo de mantenciones no todos lo cumplen.

Ahora bien, Chevrolet es una marca que goza de una sólida reputación, es una insignia que eleva el valor de cualquier modelo que la lleve, sin que importe su origen, y es por eso que creo firmemente que la furgoneta N400 Max, lanzada hace muy poco en Chile, está destinada a dejar una profunda huella en el mercado chileno; con todo lo que nos ofrece por menos de seis millones de pesos, me parece que tiene la mitad del trabajo ya hecho.

Una silueta más moderna   

Basándome en un sentido purista no me parece correcto decir que la N300 Max abandona su silueta tipo “pan de molde” para asumir una nueva morfología y adoptar otro nombre. Se trata de un modelo absolutamente distinto, porque el hecho de estar frente a una furgoneta utilitaria deja la comparación sin efecto, así que al menos en esta prueba me referiré al N400 Max como corresponde, como un ejemplar inédito dentro del line de la marca.

Esta tipología es típica de Europa, zona comercial donde han hecho de las suyas marcas como Citroën, Peugeot y Renault, con los modelos Berlingo, Partner y Dokker, aunque también existen algunos exponentes menos populares, entre ellos el Volkswagen Caddy, Opel Combo y Lada Largus, este último casi un desconocido en nuestro país.

Un tecnicismo típico de estos vehículos utilitarios es que por lo general su capacidad de carga se anuncia tomando como referencia las dimensiones de un Europalet, que es una plataforma de madera que mide 1.200 x 800 mm; es una norma cien por ciento europea, así que no podemos dudar de que esta tipología nació en ese rincón del mundo. 

El N400 Max destila modernidad, porque su silueta incluye un frontal prominente, con un diseño algo inocuo pero que cumple con los lineamientos básicos de la marca, para ser reconocible como un Chevrolet; en ese sector se aloja la planta motriz, fuera de la cabina afortunadamente.

Este vehículo mide 4.425 mm de largo, 1.670 mm de ancho, 1.860 mm de alto y la distancia entre ejes se extiende hasta los 2.850 mm. En función a estas dimensiones el exponente de Chevrolet es 22 mm más largo y 20 mm más alto que un Peugeot Partner.      

Sencillo pero cumplidor

En el habitáculo me llamó la atención lo bien resueltos que están los asuntos relacionados con la ergonomía, aunque si bien hay pocos pulsadores y mandos, igual fueron ubicados de un modo inteligente. Esto me parece muy bien, porque recordemos que en la semana laboral habrán usuarios que pasarán muchas horas frente al volante; es por eso que también aplaudo la presencia de aire acondicionado.

La ambientación es semejante a la de un automóvil de turismo, aunque el plafón del tablero es extrañamente largo, como si esta furgoneta tuviese complejo de camión 3/4. El volante es grande, lo que facilita las maniobras en espacios reducidos, y la selectora de cambios no ganará un concurso de diseño pero cumple su tarea como es debido.

En estos vehículos no podemos pedir insonorización ni materiales agradables al tacto, olvidémonos de esas exigencias, claro que sí me siento con el derecho a mencionar la ausencia de pequeños detalles que mejorarían la experiencia del usuario, como por ejemplo la falta de contenedores en las puertas y el limitado espacio que ofrece la guantera… guardamos el chaleco amarillo y se llenó. Por tratarse de un vehículo destinado al mundo laboral el fabricante debió suponer que el conductor siempre llevará consigo carpetas, documentos y otras tantas cosas, por lo que este pecadillo no lo puedo pasar por alto.

La zona de carga, a la que se accede mediante puertas laterales de corredera y un portalón trasero, ofrece la posibilidad de transportar un lastre equivalente a 720 kilos, aunque más que eso es importante decir que posee 4.4 metros cúbicos de volumen máximo, un espacio ideal para cargas de gran envergadura. Lo de los kilos es importante, pero más aún el volumen, porque la mayoría de las veces estos vehículos movilizan mercancías que ocupan todo el compartimiento, pero con muy bajo peso… bolsas con ropa por ejemplo.

El piso está cubierto con un material lavable y que permite deslizar objetos sin romperse. La cabina está separada del sector de carga mediante una reja, que es un aditamento poco funcional y nada de atractivo, porque está fabricado con barrotes y los puntos de anclaje le roban valiosos centímetros a los accesos laterales.       

Libre de rebotes (pero sin carga)    

La unidad motriz, como ya lo indiqué, se aloja en su propio vano fuera de la cabina, y se trata de un motor gasolinero de 1,5 litros que produce 103 caballos a 5.800 rpm y un torque de 147 Nm a 3.600 rpm; es la misma planta que impulsa al Sail, aunque sus erogues difieren mínimamente. La transmisión es mecánica de cinco velocidades, siendo uno de los aportes técnicos más novedosos de este modelo que la tracción es trasera, un recurso que mejora el desempeño cuando se viaja con carga; es una diferencia no menor con sus rivales de la escuela europea.

Al salir a la ruta me llamó la atención el escaso rebote que manifiesta el tren trasero, que está soportado por ballestas semielípticas, y más aún por el hecho de no llevar carga. Esta condición, porque no me aventuro a calificarla de cualidad, brinda un suave andar en carreteras y autopistas, incluso en asfalto dañado, pero me hace dudar de cómo actuará este vehículo cuando se le carga con esos más de 700 kilos… me reservo el derecho a duda.

El motor se comparta bien en lo plano, no del mismo modo en situaciones donde el torque se hace necesario. Esos 147 Nm nos ayudarán en tareas de esfuerzo menor, pero si necesitamos enfrentar una pendiente, como al salir de un estacionamiento subterráneo, es en ese minuto cuando sacará la voz la brillante caja de velocidades, cuyos desarrollos son perfectos para este motor, sobre todo el segundo y tercer cambio. Es una caja muy fácil de operar, con una H bien definida, aunque lo más elogiable según mi parecer es el absoluto reposo que se logra con la quinta marcha; así tal cual, es un conjunto que nació para formar dupla con esta unidad motriz.

A la dirección hay que tomarle el tacto antes de realizar maniobras poco finas, al igual que al tren delantero. Son sistemas que cumplen su función correctamente cuando no abusamos del acelerador, no olvidemos eso, y con respecto al sistema de frenos solo puedo decir que advertí una calibración tardía del ABS y que los tambores traseros retienen con fuerza ya en el primer cuarto de pedal.             

Conclusiones

Si usted es un emprendedor, dueño de una PYME, o si ya pasó por esa etapa de iniciación y cuenta con una empresa de mayor tamaño, no le puedo decir otra cosa que ante de la necesidad de un medio de transporte eficiente el Chevrolet N400 Max encabeza la lista de opciones. Estamos de acuerdo que hay ejemplares más atractivos y mejor terminados, los europeos por supuesto, pero esas cualidades no son gratis, y al final del día es el control de costos lo que más importa.

Esta furgoneta nació para servir fielmente a sus propietarios, no para destilar presencia ni ser la más veloz en las calles. Admite carga voluminosa, la lista de equipamiento es la correcta, en la variante con aire acondicionado, y en términos generales los costos de mantenimiento son acotados… una política ya conocida en esta marca.

Me parece que por precio y lo que se obtiene por ese dinero la N400 Max toma la ventaja en este segmento, y si todo marcha como corresponde y no hay problemas de stock, las proyecciones de comercializar 100 unidades por mes serán superadas por amplio margen. 

Chevrolet N400 Max, una eficiente herramienta de trabajo

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