Dentro de las conclusiones realizadas por nuestro Editor Jefe, Marcelo Palomino, acerca de las impresiones que le causó manejar hace ya ocho años atrás, la a esas alturas recién estrenada segunda generación del SUV mediano CX-5, señalaba en su reporte: "Sin miedo a equivocarme, el Mazda CX-5 debe ser el SUV con el mejor manejo del mercado chileno, al menos dentro de su segmento, y eso no es gratuito. Un SUV que se conduce como un auto, que es capaz de ofrecer tracción y aplomo en lugares de baja adherencia, estabilidad en sectores de curvas, suavidad en malos caminos, y todo dentro de una atmósfera que lo acerca decididamente a un modelo del segmento de gama alta."
En julio pasado tuvo lugar el debut de la tercera iteración, que ahora luce más grande y sofisticado, pero manteniendo incólume una de sus características más distintivas: su manejo. Pero lo anterior no fue obra de arte de magia, sino que hubo un trabajo ingenieril, además de la influencia de otro conocido modelo a cielo abierto: el Miata.

"No se trataba de cambiar el carácter, si no que mejorarlo" confidenció Rubén Archilla, gerente senior de I&D de Mazda al medio especializado Motor1.com, quien comentó acerca de algunas de las mejoras aplicadas al exitoso SUV mediano.
¿Cuáles fueron las mejoras aplicadas al Mazda CX-5?
Ahora equipa amortiguadores de mayor diámetro, sumado a un conjunto de válvulas que bajan la fricción en el conjunto, otorgando una mayor sensibilidad cuando se circula a baja velocidad, a lo que se agrega una curva de amortiguación menos progresiva. Los ingenieros también mejoraron entre los resortes y los amortiguadores. Los primeros son más suaves y los segundos más firmes, algo heredado directamente del Miata, lo que se traduce en tener la frecuencia de rodadura más baja de todos los modelos que ha fabricado la compañía nipona. "La elasticidad es considerablemente menor que la de su predecesor, lo que le permitía absorber de mejor manera las imperfecciones del camino, haciendo que el manejo sea aún más cómodo y suave, al tiempo que aumentaron la fuerza de la amortiguación, manteniendo la postura y controlando los vaivénes de la carrocería controlados", puntualizó al medio especializado el alto ejecutivo.

Por otro lado, los ingenieros mejoraron la sensación de la dirección por medio de más retroalimentación analógica, al tiempo que refinó el sistema de Control Vectorial G, que reduce el par motor para transferir el peso a las ruedas delanteras cuando el conductor empieza a girar el volante. Eso se traduce en más agarre, más fuerza y más respuesta en el eje delantero.
Otra novedad de orden ingenieril fue que para las versiones AWD, en pos de mejorar la dirección, se modificó la precarga ligera del acoplamiento de par, lo que en simple hace que las ruedas de ambos ejes giren al mismo ritmo, haciendo que el CX-5 intente ir en línea recta. Se trata de un torque autolineable que mejora notablemente la sensación conductiva.