La evolución del automóvil eléctrico está entrando en una nueva etapa. Si durante los últimos años la industria concentró buena parte de sus esfuerzos en aumentar la autonomía de las baterías, ahora el foco también está puesto en cuánto tiempo necesita un vehículo para recuperar energía.
En este escenario, Geely presentó Smart Charge, una nueva tecnología de carga ultrarrápida que combina infraestructura de alta potencia, baterías capaces de aceptar elevadas tasas de carga e inteligencia artificial para administrar el proceso.
La cifra que encabeza la presentación es contundente: el nuevo sistema puede alcanzar una potencia máxima de 2.250 kW, equivalentes a 2,25 MW, a través de un solo conector.
Sin embargo, el desarrollo va bastante más allá de instalar un cargador más potente. Geely desarrolló un ecosistema en el que cargador, batería y software trabajan coordinadamente para controlar la entrega de energía y, especialmente, la temperatura del sistema.
Estas son las cinco claves para entender Geely Smart Charge.
1. Hasta 2.250 kW de potencia
El principal dato de Smart Charge es su capacidad de entregar hasta 2.250 kW de potencia máxima mediante un solo conector.
La cifra permite dimensionar la magnitud del desarrollo, aunque debe interpretarse correctamente. Los 2.250 kW corresponden a la capacidad máxima de la infraestructura y no significa que cualquier vehículo pueda recibir permanentemente esa cantidad de energía.
La potencia real depende de las características de cada automóvil, de la batería, del estado de carga, de la temperatura y de la capacidad que tenga el vehículo para aceptar energía.
De hecho, durante las pruebas comunicadas por Geely, un Lynk & Co 10 equipado con esta tecnología alcanzó una potencia máxima de 1.093 kW, según datos obtenidos con el apoyo del China Automotive Technology and Research Center (CATARC).
Más que una cifra aislada, lo relevante es que la infraestructura está siendo diseñada para acompañar baterías capaces de trabajar con tasas de carga muy superiores a las conocidas actualmente.
2. Inteligencia artificial para controlar la batería
Uno de los elementos más interesantes de Smart Charge está detrás del cargador. Geely incorporó Xingrui PowerMind, un modelo energético basado en inteligencia artificial que analiza el comportamiento térmico de la batería y puede anticipar su evolución hasta 30 segundos por adelantado.
Cabe señalar que uno de los principales desafíos de la carga ultrarrápida es precisamente el calor. A medida que aumenta la cantidad de energía que ingresa a la batería en un período determinado, también crecen las exigencias térmicas sobre sus celdas y componentes.
En lugar de esperar a que la temperatura aumente para reducir la potencia, el sistema desarrollado por Geely busca anticiparse y modificar dinámicamente el proceso.
Según la información entregada por la compañía, el sistema trabaja para mantener la temperatura promedio de la batería por debajo de 55 °C, mientras que los valores máximos se mantienen bajo los 65 °C.
En las pruebas realizadas con el Lynk & Co 10, la batería registró una potencia máxima de carga de 1.093 kW y permaneció por debajo de los 55 °C durante el 57% de la sesión, alcanzando una temperatura máxima de 64 °C. Se trata, en cualquier caso, de cifras obtenidas bajo condiciones específicas de prueba.
3. Baterías preparadas para cargar a gran velocidad
La infraestructura por sí sola no permite conseguir tiempos de carga tan reducidos. El otro componente fundamental son las baterías.
Geely presentó junto con Smart Charge una nueva evolución de sus baterías Aegis Golden Brick Ultra-Short Blade, desarrolladas específicamente para soportar elevadas tasas de carga.
La compañía contempla dos configuraciones principales. La primera corresponde a una batería 12C, destinada a modelos como Lynk & Co 10 y Zeekr 001. Según los datos comunicados por Geely, puede pasar del 10% al 70% de carga en aproximadamente 4 minutos y 30 segundos, mientras que alcanzar el 97% desde el 10% requiere unos 8 minutos y 40 segundos, bajo las condiciones establecidas por el fabricante.
La segunda es una batería 6C, de 370 mm, que será utilizada por el nuevo Geely Galaxy E5. En este caso, el fabricante anuncia alrededor de 8 minutos y 25 segundos para pasar del 10% al 70%.
Estos tiempos muestran hacia dónde apunta la tecnología: transformar la recarga rápida en una operación mucho más breve y cercana, en términos de tiempo, a una detención convencional.
4. Tres estrategias para administrar la carga
Smart Charge también incorpora tres modos de funcionamiento para adaptar la experiencia a las necesidades del usuario: Extreme Charge, Smart Charge y Auto Charge. La primera está orientada a aprovechar al máximo la capacidad disponible para obtener la mayor velocidad de carga posible. La segunda, en tanto, administra el proceso considerando variables como el estado de la batería y sus condiciones térmicas, mientras que la última busca automatizar aún más la operación, reduciendo la intervención del conductor.
La lógica detrás de esta arquitectura es que la carga deje de ser simplemente una transferencia de electricidad desde un punto hacia el automóvil. En Smart Charge, la electrónica analiza continuamente las condiciones de funcionamiento y ajusta la estrategia.
Esto adquiere especial relevancia cuando se trabaja con niveles de potencia muy elevados, donde la administración térmica y energética pasa a ser tan importantes como la potencia máxima disponible.
5. El desafío ahora es la infraestructura
La tecnología puede ser capaz de entregar megavatios, pero su verdadero impacto dependerá de la disponibilidad de cargadores compatibles. Geely anunció un ambicioso plan de despliegue en China. La compañía proyecta instalar más de 100.000 cargadores hacia finales de 2027, con más de 50.000 unidades correspondientes específicamente a Geely Smart Charge.
Este punto resulta fundamental para entender la importancia de la presentación. Una tecnología de carga ultrarrápida solamente puede cambiar la experiencia de uso si existe una infraestructura suficientemente extendida para aprovecharla. Para el usuario, el beneficio potencial es evidente: reducir considerablemente el tiempo que un vehículo eléctrico permanece detenido durante una recarga.
Pero también hay que considerar que los tiempos anunciados por Geely dependen de múltiples variables. La potencia máxima disponible, la temperatura ambiente, el estado de carga, la temperatura de la batería y las características del vehículo determinan finalmente cuánto demorará cada sesión.




