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Test drive Chevrolet Silverado 2019, diseño único y capacidades garantizadas

Chevrolet lanza la nueva generación de su icónica camioneta grande, la que llega en dos versiones, con más capacidad de carga, más calidad interior, mucho equipamiento y más eficiencia. Un paquete más que completo, pero ¿alcanza?

Test drive Chevrolet Silverado 2019, diseño único y capacidades garantizadas

Aunque muchos no lo crean, el segmento de las camionetas “full size” tiene niveles sorprendentes de comercialización en Chile, y hoy se venden más de 400 unidades mensuales, nada mal si se considera que la versión más barata que se puede encontrar hoy en el mercado supera los 20 millones de pesos más IVA, y que la más cara está en torno a los 50 millones.

El líder indiscutido en el mercado en la Ford F150, que en sus múltiples versiones de cabina, motor y tracción se lleva la mitad de la torta. Chevrolet ha sido un actor permanente con la Silverado, quizás si el modelo más conocido en el segmento, aunque su última generación no fue del todo bien recibida.

Hoy, coincidiendo con la llegada de la nueva RAM 1500 (ver nuestra nota aquí), Chevrolet lanza su nueva generación Silverado, aunque por ahora con una oferta muy limitada (ver nuestra nota de lanzamiento aquí).

Para el trabajo está la LT TrailBoss Z71 ($24.390.000 más IVA), mientras que para la recreación está la LTZ ($28.530.100 más IVA), ambas con carrocería de doble cabina y tracción 4x4, además de un potente motor V8. Por ahora no está contemplada la más lujosa High Country ni tampoco variantes de cabina simple.

¿Qué hay de nuevo? Mucho, vamos a verlo en nuestra unidad de pruebas LT TrailBoss.

Nueva plataforma más versátil

La nueva Silverado 2019 cuenta con una nueva base más ligera y robusta, así como una nueva cabina y nuevo pick-up. El resultado es un vehículo que es 10 cm más largo que el anterior (5.885 mm) y que cuenta con la mayor distancia entre ejes del segmento, con 3.747 mm, lo que mejora sustantivamente el espacio en las plazas posteriores.

La batea o caja también es más grande, 17 cm más ancha que antes, lo que permite aumentar su volumen a buenos 1.353 litros, cifra que, sin embargo, la mantienen por detrás de su competencia, que está en torno a los 1.500 litros.

Donde sí mejora y mucho es en la capacidad de carga, hoy incrementada a buenos 798 kilos (916 kilos en la variante LTZ), mejor de los 776 kilos de la RAM 1500 y los 745 de la Ford F150.

Las versiones LT TrailBoss y LTZ ofrecen una estética mejorada respecto de la generación anterior, más moderna y elegante, con tecnología a la visa, lo que contrasta con la Silverado anterior que siempre se vio añosa y poco actual.

Esta vez, el look oscurecido en la variante “de trabajo” (nuestra unidad de prueba) es simplemente sensacional, con mucho de RAM Rebel y de Ford Raptor, pero a un precio infinitamente inferior, y eso es valor para el cliente.

En negro lucen el frontal y el logo del corbatín, un agresivo parachoques frontal, las llantas de 18 pulgadas con neumáticos off-road, las manillas y espejos, y el parachoques trasero, para un look muy de batalla pero con estilo.

A eso añade mejoras propias de una camioneta de debería ser “usada” y no sólo “disfrutada”: suspensión Z71 con amortiguadores Rancho, un mayor despeje al piso (274 mm) y protecciones bajas.

Diría que en estas variantes más de entrada, la Silverado TrailBoss es por lejos la más llamativa y atractiva de todas.

Mecánica al debe

Ambas versiones están equipadas con el motor Ecotec V8 5,3 litros, que cuenta con sistema DFM (Dynamic Fuel Management) y entrega 355 caballos y 518 Nm de par.

Si lo comparamos con sus competidores directos está 40 Hp y unos 35 Nm por detrás de RAM y Ford, lo que nunca es bueno en una guerra de poder como la que se da en estas camionetas.

La gran ventaja de Chevrolet es el nuevo sistema DFM, con el cual, la Silverado puede operar hasta con dos cilindros, lo que genera una notable mejora en los niveles de consumo (régimen de marcha a 120 kmn/h es de apenas 1.600 rpm).

Entonces, mientras RAM nos “regala” unos 5 km/litro y la F150 nos da medio km/litro más (en conducción normal), la Silverado nos llevó hasta los 7 km/litro en un ciclo de uso en ciudad.

Ahora, las criticas históricas que se le ha hecho a esta pick-up es el desempeño de este motor V8, que no transmite lo que se espera de un ocho cilindros, y podríamos decir que esto no se ha mejorado realmente en esta generación.

Mientras que una RAM o una Ford salen disparadas apenas se toca el acelerador, en el caso de esta Chevrolet hay una respuesta más lenta, no sé si por culpa del mismo motor o de la transmisión.

A bajas velocidades hay un letargo entre que se pisa el pedal y que la camioneta responde, que no se condice con un V8. La caja es algo lenta de reacción, demora en subir de cambio cuando se va acelerando y mucho más en retacar una marcha y conseguir que el motor despierte cuando lo buscamos. Cuando ya está a régimen, la Silverado demuestra potencia, pero le cuesta reaccionar desde baja velocidad.

En rigor, si no se ha conducido una de las otras camionetas (RAM 1500 y Ford F150), quizás no lo percibiría esto que describo, pero cuando se sabe lo que ofrece la competencia, la sensación es de decepción.

Interior mejorado

Otra crítica histórica a Chevrolet es la calidad de sus interiores, aburridos y sin gran calidad percibida, pero creo que en esta Silverado se han dado pasos gigantescos en mejorar esta apreciación.

Si comparamos los materiales y calidad constructiva de la TrailBoss con una F150 XLT, por ejemplo (RAM no tiene variante en este subsegmento), diría que no hay grandes diferencias entre una y otra, aunque nos parece mejor el diseño de la Ford, más creativo y funcional, que el de Chevrolet, que tiene poco de nuevo.

Sin embargo, en el segmento superior, la LTZ queda corta frente a la RAM Laramie, y muy corta en materiales y apreciación de calidad y lujo, por lo que aún queda trabajo por hacer en un vehículo que cuesta más de 30 millones de pesos.

Hay plásticos de tacto discreto, unos materiales cromados que se ven realmente baratos, excesiva reflexión del sol en la parte alta del tablero, y eso nunca es bueno.

En esta versión TrailBoss hay bastante tecnología disponible: asiento del conductor eléctrico ajustable en 10 posiciones, tres puertos USB, pantalla multifunción de 8” con conectividad a Apple CarPlay y Android Auto, display digital configurable, climatizador, portalón de apertura eléctrica, encendido remoto del motor, ventanilla trasera eléctrica, y asientos delanteros y volante calefaccionados, entre otros.

A eso agrega mucha seguridad (6 airbags, ESP, control de tracción, Hill assist, control de descenso, sensores con cámara de retroceso), múltiples lugares de almacenamiento, incluyendo uno muy novedoso por detrás de la banqueta posterior, sunroof y un suave tapiz de cuero que contrasta con unos plásticos poco agradables al tacto.

Diría que en materialidad y calidad interior, Chevrolet está a la cola de la pelea con sus tradicionales rivales, pero le metió mucho y buen equipamiento incluso a esta variante LT TrailBoss, y eso siempre vende.

Más capacidades, mismo manej0

Algunas publicaciones estadounidenses, como Motor Trend, Automobile y Motor1, han calificado el manejo de la nueva Silverado como “old school” o “vieja escuela”, lo que se interpreta como una camioneta que se conduce como siempre lo han hecho: algo torpe de dirección, áspera de conducción, rebotadora sin carga y algo inestable en velocidad.

Diría que son comentarios exagerados, pero claro, ellos prueban más camionetas y tienen los recuerdos más frescos.

Hay que entender que estas camionetas, por muy grandes que nos parezcan a los chilenos, son las pick-ups de trabajo en Estados Unidos y deben ser capaces de responder a esos requerimientos, más allá de que los estándares de los últimos tiempos apunten a generar confort superlativo.

Diría que hoy el referente en cuanto a confort es la RAM 1500, con su suspensión trasera independiente y amortiguadores neumáticos en algunas de sus versiones, que le confieren la conducción casi de un SUV.

Chevrolet nunca tuvo grandes problemas de confort, pero hoy, comparándola con la nueva 1500, se nota que está varios pasos por detrás. Sin embargo, mejoró mucho desde su generación anterior y, diría, está por encima de la F150.

Rebota menos cuando se la lleva sin carga, tiene una zaga más estable, menos desplazamientos laterales en velocidad, algo más de sensación de aplomo. No es una RAM 1500, pero va sin duda mejor.

La dirección fue claramente mejorada, es más rápida y directa, lo que nos lleva a decir que hoy la camioneta hace lo que nosotros queremos que haga, y lo hace más rápido.

También mejoró la insonorización en el habitáculo, pero el ruido que generan los neumáticos off-road de la LT TrailBoss no ayudan realmente a mantener la cabina silenciosa. Mi recuerdo de la LTZ cuando la manejé para el lanzamiento es que va mucho más callada.

Conclusión

La nueva Chevrolet Silverado 2019 mejoró muchísimo desde la generación anterior, aunque le quedan cosas que pulir para poder decir que es la mejor del segmento.

Mejoró el diseño, más elegante y tecnológico. Mejoró las capacidades, permitiendo cargar más de 900 kilos. Mejoró el habitáculo, más funcional y amplio. Mejoró el equipamiento, más contundente en ambas versiones. Y mejoró la propuesta de una camioneta de batalla con esta versión TralBoss.

Pero si hacemos comparaciones rápidas, es menos potente que RAM y Ford, es menos refinada que RAM y Ford, es menos confortable, al menos que RAM. Y esos son problemas.

A pesar de esto, creo que la gran fortaleza de esta nueva Silverado es el posicionamiento de la LT TrailBoss, a un precio y con un paquete que la hacen única en su especia. Porque al lado de esta belleza, ¿quién optaría por una Ford F150 XLT?

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