
El diciembre pasado viajé a España invitado por Porsche Chile para manejar por adelantado el nuevo CUPRA Terramar, el SUV grande de la marca española nacida como un apéndice desde SEAT, y que está aterrizando prontamente en Chile para ampliar la gama del fabricante a cuatro modelos.
Debido a problemas de salud sufridos a raíz de este evento, no fue un viaje que recuerde con especial cariño. Pero si hay algo que me dejaron esos días fríos previos a la Navidad en Madrid y alrededores, fue conocer de primera mano la forma que está imprimiendo CUPRA para construir su presente y su futuro.
Vale decir que CUPRA es como la chica linda entre las marcas europeas. Nace en 2018 como una ilusión, como una alternativa casi final para mantener con vida a SEAT, y se ha convertido en una de las marcas de más rápido crecimiento en los últimos años, con más de 700.000 autos comercializados sólo en Europa.
Hacia mediados de 2023 aterrizó en Chile con sus modelos iniciales. Los traídos desde SEAT (León y Ateca) y los de creación propia (Formentor), con un éxito que podrá ser catalogado de relativo considerando las cifras, pero con una proyección más que interesante considerando su posicionamiento.
Y a esta gama de modelos se unirá en mayo próximo el Terramar, su lanzamiento más reciente en Europa, fabricado en la planta de Audi en Györ (Hungría), y el último de los modelos de CUPRA en ser lanzados con motores de combustión interna. A partir de ahora, todo lo que llegue desde la marca de Barcelona será eléctrico, guste o no guste.
Pero concentrémonos en el Terramar, un SUV mediano que con el tiempo reemplazará al Ateca en la gama de SUVs, y que toma su nombre de un viejo autódromo de carreras ubicado al sur de Barcelona, y que fue el escenario en el que se presentó en sociedad a la nueva CUPRA en un no tan lejano 2018.
El Terramar es un vehículo de corte familiar que se posicionará por encima del Formentor, pero sin perder un ápice de la deportividad y la emoción que envuelven a todos los CUPRA lanzados hasta ahora.
La marca iniciará la preventa del Terramar este mes de marzo, con precios que partirán por debajo de los 40 millones de pesos.
CUPRA Terramar: la parte mecánica
El CUPRA Terramar se construye sobre la plataforma modular MQB EVO del Grupo Volkswagen, una base más que probada en varios modelos de las distintas marcas del conglomerado alemán.
Mide 4.519 mm de largo, 1.863 mm de ancho, 1.584 mm de alto y tiene 2.681 mm entre los ejes. Un SUV-C pequeño o un SUV-B extra grande, que sólo por dimensiones competiría con un Mazda CX-5, y sería levemente más pequeño que un Toyota RAV4, un Subaru Forester o un Hyundai Tucson, por nombrar modelos de marcas generalistas.
En Europa se comercializa con una gama bastante semejante a la del Formentor, con una opción gasolinera con micro hibridación como punto de entrada, dos opciones híbridas enchufables en la parte media, y dos opciones gasolineras puras con un alto carácter deportivo para la zona alta. No hay por ahora un Terramar eléctrico.
A la espera de la definición de la gama para Chile, la versión MHEV utiliza un motor eTSI 1.5 litros turbo asociado a un generador de 48 voltios. Genera 150 Hp y 250 Nm de par (entre 1.500 y 3.000 rpm), acoplado a una transmisión automática DSG de siete velocidades, y consumos combinados de hasta 16,4 km/litro.
Es el mismo motor que conocemos en Chile en el Volkswagen Tiguan, el CUPRA Formentor y el Audi A3, por nombrar unos pocos, pero con la hibridación de 48 voltios.
Ambos híbridos enchufables parten del mismo motor 1.5 TSI, y se asocian a una batería de iones de litio de 19,7 kWh de capacidad, que ofrece entre 100 y 121 km de autonomía eléctrica. La primera versión entrega 204 Hp mientras que la segunda se va a los 272 caballos, ambos con 400 Nm de torque.
La versiones gasolineras puras utilizan el motor 2.0 TSI de gasolina de cuatro cilindros sin electrificar, acoplado a una caja automática DSG y al sistema de tracción total 4Drive, la primera con 204 Hp, la segunda, bien llamada VZ, estira la curva hasta los 265 Hp y 400 Nm (entre 1.650-4.350 rpm), capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos y alcanzar los 243 km/h.
El chasis apunta en su configuración a sostener el ADN deportivo de CUPRA en un SUV de corte más familiar. En todas las versiones la suspensión es independiente en las cuatro ruedas, de tipo McPherson adelante, y multilink atrás, y en todos los casos salvo en la versión de entrada microhíbrida los amortiguadores son adaptativos.
Todos cuentan con frenos de discos ventilados delanteros y traseros, con opción de instalar un sistema Brembo con discos ventilados en las versiones PHEV y 2.0T, y con frenos Akebono en la variante VZ.
CUPRA Terramar, por fuera y por dentro
Si hay algo en lo que ha destacado a CUPRA desde su aparición, ha sido el diseño exterior de sus modelos, muy atractivos, personales y con clara orientación deportiva. Y el Terramar sigue esa corriente, introduciendo todas las novedades que se dejaron caer en las actualizaciones de Leon y Formentor, y alineándose mucho con el nuevo Tavascán.
El frontal es CUPRA puro. La trompa nariz de tiburón está presente con un agudo pliegue que la parte en dos, y también tenemos la nueva posición del logo CUPRA justo bajo el capó, dejando abajo un parachoques con una enorme toma de aire y algunos elementos exteriores para neblineros y canalizadores.
Los faros estrenan la nueva firma lumínica con tres triángulos interiores, que pueden llevar la tecnología Cupra Matrix LED Ultra. El capó cuenta con una doble nervadura que converge hacia la trompa, las que se repiten más sutilmente por todo el contorno del auto, una seña del diseño de la marca. Diría que este Terramar está más suavizado, quizás asumiendo su rol más familiar.
Hay barras de techo sutiles en color negro, y los neumáticos serán de 19” o 20”, dependiendo de las versiones, con el diseño de llanta bicolor con el color cobre como elemento principal. Este color símbolo de CUPRA se repite en el logo delantero y en la palabra CUPRA en el maletero.
La zaga es muy reconocible por su spoiler sobre la lunera grande en tamaño, y por sus faros LED unidos por una tira que incluye el logotipo de CUPRA iluminado.
Puertas adentro, el Terramar sigue siendo claramente un CUPRA, con un alto protagonismo del conductor a través de un puesto de manejo muy deportivo y con todos los elementos en torno a él.
Como suele ser la tónica, el volante multifunción resalta por los dos botones clásicos para encendido del motor y modos de manejo. Y también están los asientos deportivos tipo butaca, con cabezales integrados y cubierta de fibra de carbono.
La parte digital corre por cuenta de un clúster de 10,25” configurable, un head-up display muy visual y ajustable en altura, y la pantalla central puesta en voladizo, de 12,9” y con conexión inalámbrica a Apple CarPlay y Android Auto.
Mi sensación es que es más rápida de respuesta, cuenta con menús accesibles y tiene una mejor gráfica que el Formentor, pero quizás sea sólo una ilusión.
De las cosas que más me gustaron están la barra deslizante retroiluminada para el climatizador (altamente funcional) y la muy alta calidad percibida, que nos hace entender este posicionamiento que plantea CUPRA de estar justo por debajo de Audi en la escala de marcas del Grupo Volkswagen.
Para Europa, el habitáculo está disponible en tres ambientes diferentes: Deep Ocean, Moon Light y High Canyon, con materiales como el textil Seaqual reciclado o el tapiz de cuero burdeo, detalles iluminados en puertas y tablero y, por supuesto, los acabados en color cobre que resaltan por todo el interior.
Al ser un auto de corte familiar, el espacio abunda en el Terramar. La plazas traseras son enormes si las comparamos a las del Formentor, que ya eran buenas, gracias a que los asientos tienen desplazamientos longitudinal de hasta 15 mm.
Hay un generoso espacio tanto para las piernas como para la cabeza, aunque como suele ser en estos casos, en el ancho es mejor que vayan dos que tres, además que el asiento central es incómodo.
Y si el maletero es mejo0r que normal con sus 540 litros de capacidad (100 más que el Formentor), cuando la banqueta trasera se mueve hacia adelante, agrega otros 100 litros extra para dejarlo como uno de los mejores del segmento. En el caso de los híbridos enchufables, la capacidad se mueve entre los 400 y los 490 litros, gentileza la batería que come bastante lugar.
CUPRA Terramar: de tapas por la región madrileña
Durante nuestra estancia en Madrid elegimos la versión híbrida enchufable de 272 Hp para probar la buena autonomía eléctrica, el marcado carácter deportivo y el alto confort de marcha, tres atributos que desde ya hacen brillante al CUPRA Terramar.
Lo primero que hay que decir de este modelo es que el refinamiento es digno de una marca premium, tanto por la ausencia de ruidos interiores, de vibraciones y asperezas, como por el comportamiento lineal y suave del tren motriz.
Si bien dejamos la categoría de tope de gama para el VZ, nuestra unidad es la más potente de la familia con sus 272 Hp, que le permite mover con soltura un SUV que producto de la electrificación sube su peso a 1.904 kilos, esto es 250 kilos más si se le compara con el 1.5 MHEV, o 150 kilos si va contra el 2.0 VZ.
Aun así, y pese a que se nota ese peso extra, es capaz de hacer el 0 a 100 km/h en 7,3 segundos y alcanzar los 215 km/h de velocidad máxima.
Por la ciudad condujimos en modo 100% eléctrico por varias decenas de kilómetros, con un silencio casi sepulcral y una capacidad de aceleración muy propia de un auto eléctrico. La relación kilómetros recorridos con autonomía restante nos indicaba que el Terramar podía acercarse a los 100 km, aunque vale decir que el centro de Madrid está tan plagado de cámaras, que manejamos siempre en torno a los 40 km/h.
Cuando salimos a la carretera en dirección norponiente, hacia las medievales y magníficas Avila y Salamanca (un poco de cultura y buenos manjares culinarios nunca sobras), el Terramar mostró de qué está hecho (las fotos que ilustran esta nota fueron tomadas junto a las extraordinarias murallas de Avila).
Ya de por sí la plataforma MQB EVO aporta la base para un auto notable en su comportamiento, con un tacto preciso y confortable, ofreciendo un equilibrio que, quizás, no se consigue del todo en el Formentor, que es algo seco de respuesta.
Al incorpora el Control de Chasis Adaptativo (DCC) que incluye amortiguadores de dos válvulas, las opciones de configuración del Terramar en esta materia son amplias, pudiendo puede escoger entre los modos Comfort, Sport Performance, Cupra e Individual.
Eso se traduce en que la respuesta de aceleración, la suspensión, la dirección o el cambio, pueden modificar su comportamiento, y vaya que se nota. Así como pudimos trazar algunas buenas curvas en carreteras secundarias poco transitadas para percibir que el ADN deportivo se mantiene intacto, aunque en autopista puede manejarse como si fuera un confortable SUV americano, incluso con su poco de rebote natural.
El Terramar es todo en uno, o un paquete completo, podríamos decir. Equipado con motor que empuja mucho, aunque no es brutal, y que está excelentemente gestionado por una caja DSG que es rápida y precisa, pero también suave e imperceptible. Con una suspensión que afirma y muestra aplomo, a la vez que amortigua y aísla. Y frenos con una respuesta contundente siempre.
Súmele a eso un paquete amplio de asistencias a la conducción, que te dejan incluso manejar sin manos y sin pies, aunque con los ojos puestos en el camino, y tenemos la segunda etapa de CUPRA, una más práctica quizás, con una oferta completa de opciones motrices, pero la identidad deportiva grabada a fuego.
El Terramar es un vehículo adecuado para el día a día, aunque, seguramente, no será una accesible para muchos. Es el sino de las marcas que quieren ser premium.