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Test drive: Jeep Wrangler 2019

El ícono de Jeep se renueva y probamos la variante Sahara de cuatro puertas, equipado con un convincente motor V6 con 285 caballos de fuerza. ¿Resultado? Una joya.

Test drive: Jeep Wrangler 2019

Vamos en camino a festejar los 80 años de vida de Jeep y la marca anticipa la celebración lanzando una nueva generación de su modelo más icónico y sucesor del Willys MA: el Wrangler.

Presentado a fines de 2017 y puesto a la venta en su mercado local a mediados de 2018, el mítico 4x4 aterrizó en Chile meses más tarde para cumplir el sueño de sus fanáticos, que adoran su estilo industrial, aman sus capacidades y no reclaman por la falta de confort. Simplemente lo quieren.

El Jeep Wrangler se vende en Chile en versión Sport de dos, y luego con acabados Sport, Rubicon y Sahara de cuatro puertas o Unlimited, y precios que van desde los $33.490.000 a $41.990.000, valores muy por encima de lo que costaba la generación pasada.

Eso sí, la marca indica que el Wrangler es tanto mejor, que quienes lo manejen no podrán volver a bajarse de él. ¿Es tan así?

Concepto tradicional

Cinco millones de unidades del Willys y del Wrangler se han vendido en todo el mundo a lo largo de los años, aunque el modelo recién salió de Norteamérica hace apenas unos pocos años, al menos de forma masiva.

Siempre se le consideró el todoterreno más eficaz de la historia (con permiso del Mercedes-Benz G y del Land Rover Defender), pero con tantos defectos en el uso normal que también se le catalogó como un modelo de nicho. Hablamos de una época en que los SUV y 4x4 no eran lo que son hoy.

Jeep ha querido trabajar sobre este punto con esta cuarta generación Wrangler denominada JK, y lo que hoy tenemos es más un SUV de uso diario con la mayor de las vocaciones off-road, que un 4x4 bruto, aunque, en rigor, lo sigue siendo.

Mantiene, por supuesto, aquellos elementos tradicionales que lo han hecho un modelo inconfundible a la vista, incluso con detalles que nos remontan en el tiempo a la época del Willys, como el parabrisas abatible, las bisagras de las puertas a la vista y el techo de lona (con accionamiento eléctrico) o de paneles rígidos que es totalmente desmontable.

Pero muchos otros han sido modernizados. Por ejemplo, la parrilla vertical con siete ranuras típica de Jeep cuenta ahora con una pequeña curvatura superior para mejorar los flujos de aire, los grupos ópticos frontales circulares de toda la vida ahora son full LED y los pasos de rueda cuadrados pero con espacio para calzar ruedas más anchas.

Pero hay cuestiones más difíciles de conseguir en un formato tan cuadriforme como el del Wrangler, y eso tiene que ver con la eficiencia aerodinámica. Para mejorar este ítem, además de la mencionada curvatura, se suavizó el diseñó del capó, se reclinó más el parabrisas y se añadieron canalizadores de aire en los parachoques y guardabarros. La marca indica que el coeficiente de penetración mejoró en un 9%. No es mucho pero es algo.

Y están los “huevos de pascua” que la marca viene incorporando en sus nuevos modelos desde el lanzamiento del Renegade, que básicamente son pequeños detalles que hacen referencia a la historia de Jeep. Por ejemplo, el dibujo de la parrilla de siete elementos con los dos focos redondos se puede encontrar en el interior de la tapa del maletero y en los limpiaparabrisas; la silueta del Willys original está en las llantas, parabrisas, pomo de la palanca de cambios y en las alfombrillas. Y hay más.

Interior del siglo 21

Hay algo que se mantiene incólume desde hace décadas en este modelo: cuando te subes al puesto de conducción o a los asientos posteriores, no te encuentras con el típico interior que puedes ver en cualquier SUV, sino que se siente que están en algo distinto, están en el habitáculo de un vehículo que te llevará a lugares nunca antes recorridos.

Partiendo por la posición de manejo muy elevada, aunque ahora cuente con ajustes eléctricos para el asiento y el volante puede ajustarse en altura y profundidad. También puede haber algo de sensación de encierro ya que está todo bastante cerca de uno, pese al gigantesco tamaño del Wrangler. Pero es algo momentáneo, afortunadamente.

Ahora, grandes cambios se ven en el habitáculo del nuevo Wrangler, tanto en diseño, como en la construcción y en la inclusión de nuevas tecnologías.

Partiendo por lo primero, mantiene la tradicional forma en T del tablero, con una disposición totalmente vertical. Las salidas de aire son redondas, al centro se ubica una pantalla táctil de buen tamaño, y los mandos de la climatización y funcionalidades varias se ubican más abajo, quizás muy abajo.

Ya en la consola se mantienen las dos palancas, la de cambios más largas y la de la caja de transferencia más corta a su izquierda. Esto es algo propio de Jeep desde tiempos inmemoriales, pese a que sus nuevos SUV reemplazaron la segunda palanca por selectoras eléctricas.

En cuanto a la materialidad, tanto el volante como el tablero están tapizados en cuero mezclado con plásticos duros, y lucen un diseño más funcional. Si bien te encuentras con elementos como las cinchas que sujetan las puertas, los asientos lucen costuras a la vista y no encontramos ensambles mal ejecutados. Diría que es un SUV premium con un enfoque aventurero extremo.

Finalmente, dispone del sistema de infoentretenimiento UConnect en pantalla de 8,4”, con conectividad a Android Auto y Apple CarPlay (extremadamente fácil de usar), puertos USB para carga y streaming, una pantalla digital en medio de los marcadores, y climatizador digital bizona.

Una de las novedades es una aplicación que permite visualizar en tiempo real datos de la conducción off-road, como inclinación lateral o longitudinal, temperatura y presión de neumáticos, estado del funcionamiento del sistema de tracción, etc.

El rey de la versatilidad

Nuestra unidad de pruebas Unlimited es de cuatro puertas y ofrece un techo rígido de tres paneles desmontable, que lo convierten en un auténtico descapotable.

Ahora, no es tarea fácil. Si bien dos los paneles frontales (unió sobre cada posición delantera) se sacan con relativa facilidad girando cuatro trabas en cada lado, y se pueden guardar en el maletero, la parte trasera es muy grande, requiere del uso de herramientas especiales y una vez sacado, no hay dónde guardarlo.

Para ser más gráfico, se requieren de al menos dos personas, hay que sacar 8 tornillos y desconectar un arnés. Definitivamente no es fácil.

Ahora, como buen Wrangler, las puertas también son desmontables (algo tampoco sencillo de realizar) e incluso el parabrisas se puede abatir para ofrecer una sensación pura de manejo al aire libre. Demasiado versátil, aunque primero haya que capacitarse para lograrlo.

Ahora, un punto destacable en esta versión Unlimited es la gran habitabilidad que encontramos en las plazas posteriores, con espacio de sobra para las piernas, cabeza e incluso en el ancho, donde tres adultos entran sin problemas, más allá de cierta incomodidad que hay en la plaza central.

El maletero es muy grande pero no del todo práctico como nos gustaría. Por ejemplo, el portalón está separado del vidrio, pero de él cuelga la rueda de repuesto que lo vuelve algo pesado, y tiene una apertura vertical, lo que obliga a dejar mucho espacio para poder acceder al interior. Además, el vidrio no puede abrir por sí solo si la puerta está cerrada, lo que le hace perder toda la funcionalidad que buscaba.

Más todocamino, lo que se agradece

Que el Jeep Wrangler es una bestia off-road, todos lo saben, lo hayan manejado o no. En modo normal es un tracción trasera, pero ofrece modos de manejo 4x4 gracias al sistema Comand-Trac: en alta, en alta con bloqueo de diferencial y en baja, que cambia la relación de transmisión a 2,72:1.

Agregue a eso ángulos de ataque de 44°, de salida de 37°, un despeje al piso de 27,6 centímetros y una capacidad de vadeo de 0,7 metros. |Probablemente nunca en su vida necesitará más que esto para las conducciones que realice, ni siquiera si sale a “jipear”.

Cuenta con un motor V6 3.6 litros Pentastar que entrega 285 caballos y 352 Nm de par, asociado a una transmisión automática de ocho cambios. Es un motor de entrega contundente y muy ágil cuando se pisa el acelerador, aunque a costa de grandes tragos de combustible (7 km/litro en nuestra prueba completa, pero con momentos en que el computador marcaba 5 km/l) y un sonido que traspasa barreras y nos entra al habitáculo.

Ahora, una de las promesas que hizo Jeep cuando lanzó esta nueva generación Wrangler es que será mucho más amigable en uso diario y carretera. Y claro, porque quienes manejamos la anterior generación recordamos lo lenta y “desconectada” que se sentía la dirección y incómodo que resultaba ir corrigiendo a cada rato.  Ahora podemos dar fe que la marca cumplió su promesa.

El nuevo Wrangler sabe comportarse cuando se usa en ciudad o carretera sin sentir ese compromiso que demanda el añadirle capacidades extraordinarias fuera del asfalto. Vale decir que se siente pesado, por supuesto, y no es raro considerando que tiene más de dos toneladas. Y tampoco hay que olvidar que el centro de gravedad está muy alto y la suspensión cuenta con un recorrido demasiado largo.

Pero aún así, es suave de marcha, la suspensión absorbe bien las irregularidades (hoy cuenta con suspensión independiente adelante), copia lo mejor que puede y brinda el máximo de estabilidad posible. Y la dirección está mejor conectada y responde más rápido, con muchas menos correcciones necesarias. Diría que ya no se siente inseguro si se va rápido, aunque ojo con las curvas, que el Wrangler sigue doblando menos que otros modelos.

Su motor hace que avanzar no sea un problema gracias al buen torque que tiene en bajas revoluciones, y a que la caja está buscando permanentemente la mejor entrega. El régimen a 120 km/h está bajo las 2.000 vueltas, lo que es muy bueno. La caja no es tan rápida como debería, pero se entiende porque debe hacer frente a exigencias muy distintas.

Lo que menos me gustó es que debido al uso de este techo desmontable, se filtra demasiado ruido al habitáculo, y en las mañanas incluso entra frío. Pero, claro, entendemos que el concepto del Wrangler es así y que el cliente siempre podrá optar por un más refinado Grand Cherokee.

Conclusiones

Gran vehículo este Wrangler 2019, especialmente para quienes gustamos del manejo divertido. No es elegante, aunque es mucho más refinado que antes. No es confortable de manejo, aunque ahora es mucho más confortable. No es eficiente, aunque se ha mejorado en todos los aspectos para que no gaste tanto.

Pero es único en su diseño, en su funcionalidad, en sus capacidades y en la experiencia de manejo. Es un Jeep Wrangler y con él podrá hacer lo que quiera, y no es sólo un decir.

Ahora, a juntar dinero, porque el Wrangler más que duplicó su precio, y eso también es una aventura.

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